Adolescencia robada

Menor relata cómo se inició en el mundo de las adicciones y cómo probado todo tipo de drogas incluso en el entorno escolar

Hérika Martínez
El Diario de Juárez
miércoles, 13 marzo 2019 | 06:00
Hérika Martínez / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— Con las drogas he sentido qué es abrazar la tristeza y la soledad”, confesó Alison, quien a sus 17 años ya tiene una historia de cinco años en el consumo de todo tipo de sustancias y hace unos meses fue testigo del asesinato de su novio, quien se dedicaba al narcomenudeo.

Alison, como pidió ser llamada, es una de los 24 adolescentes de entre 12 y 17 años (ocho mujeres y 16 hombres), que actualmente apoya el centro de atención integral para menores El Principio de una Nueva Vida, para que superen su adicción a las drogas.

Ella comenzó a los 12 años con la mariguana, pero terminó en el consumo de cristal, hasta que decidió recluirse en un centro contra las adicciones después de que su novio fue asesinado en un bar en el que estaba con ella, por vender drogas.

“He consumido de todo, la verdad… Cuando entré a la secundaria Altavista Federal 2 empecé a tener amistades que se drogaban. Al principio yo no lo hacía, yo lo veía como que muy tonto, pero una vez me enojé con mi mamá y me salí de mi casa porque, no sé, siempre he sentido que nadie me entiende, que a nadie le importa lo que piense o lo que sienta. Y yo busqué las drogas”, recordó.

Para Alison las drogas se convirtieron en una “fuga”, un lugar donde no sentía el dolor por haber perdido a su padre de niña, sin embargo, después encontró en ellas tristeza, soledad y dolor.

“A los 12 años lo que primero consumí fue mariguana y píldoras, Clonazepam, un medicamento antidepresivo que compraba en una farmacia del Centro. Ya me sentía relajada, llegaba a mi casa y me dormía. Mi mamá sí se daba cuenta pero como veía que tenía buenas calificaciones veía que no me afectaba y no me decía nada”, aseguró.

“He consumido de todo, heroína no, bueno sí, una vez sí consumí heroína pero fue inhalada.  Y el cristal lo combinaba con cocaína y lo inhalaba. Todos mis 15 años estuve consumiendo cristal con cocaína, los combinaba porque me daba miedo fumar, porque una vez vi a una amiga que fumó cristal y empezó así como a temblar, y la llevamos al hospital, pero nada más fuimos y la aventamos, nomás fuimos y la dejamos ahí afuera de un hospital, y después de tiempo nos enteramos que se le habían congelado los pulmones y me dio miedo fumar desde ahí”, recordó.

Pero después de cinco años de consumo, Alison asegura que su problema no son las drogas, sino controlar sus emociones.

“Lo que es difícil es lidiarme, porque por eso me drogo, porque no aguanto, siento que nadie me entiende. No es tanto la necesidad de drogarme, sino la necesidad de callar mi mente. La droga solamente es mi fuga, porque se me olvida todo, y estando aquí ni me acuerdo de las drogas”, confesó la joven quien asegura que el único lugar donde se siente comprendida es en El Principio de una Nueva Vida, donde ha sido internada en dos ocasiones.


‘Nunca he necesitado pagar por drogas’

En diciembre pasado Alison fue internada por segunda vez, y asegura que realmente quiere rehabilitarse para estudiar gastronomía, un día poder casarse con alguien que esté alejado de las drogas y tener tres hijos.

A finales del año pasado asesinaron a su novio en un bar, quien ya le había entregado un anillo de compromiso.

“Mi novio me daba la droga (…) en Juárez es muy fácil caer en las drogas y más entre jóvenes y niños porque somos los más vulnerables, porque somos quienes queremos conocer y no medimos consecuencias y sólo nos aventamos al vacío. Yo nunca necesité dinero para comprar drogas, mi novio vendía drogas, él me daba el cristal y la cocaína y yo los combinaba y yo los vendía en la prepa y de ahí sacaba yo dinero para mí”, confesó.

“Me trajo mi mamá otra vez aquí, por segunda vez, porque me salí de mi casa tres días y me estuve drogando, en esos días mataron a mi novio. Y en el fondo lo que quería ya era estar aquí, porque aquí es el único lugar donde siento ese calor familiar, se preocupan por mí, se preocupan hasta porque coma y es cosa que ni en mi casa. Siempre están al pendiente de cómo me siento, de si necesito un abrazo. Tony es como mi papá, me hace sentir parte de algo”, aseguró sobre el director del centro de atención integral para menores.

El Principio de una Nueva Vida, donde los menores permanecen seis meses para rehabilitarse de su adicción por las drogas y trabajar sus emociones, abrió sus puertas hace seis años y es dirigido por Juan Antonio Hernández y su hijo Jorge Hernández.

“Nosotros damos consejería, de acuerdo a un plan, conforme a sus necesidades y su experiencia de vida. Se elabora un plan para llevarlo en etapas, en las cuales se atiende el ambiente familiar, el autoestima, prevención de recaídas, control de emociones, la comunicación asertiva, proyecto y metas de vida”, informó Jorge Hernández.

Aunque los adolescentes que atienden son adictos a todos tipos de drogas, la mayoría ingresa por el consumo de mariguana y el cristal.

“Nosotros atendemos mucho la cuestión emocional. Nosotros sabemos perfectamente que hay que ir al detonante, a la raíz, a qué propició que ellos consumieran drogas. Es un problema multifactorial, no podemos decir que es culpa de la familia o del ambiente o de los amigos, no; todos propician algo, es un problema multifactorial… pero le hacemos saber a papá y mamá que también en casa hay que modificar patrones de conducta que son originadores del problema”, comentó.

La mayoría provienen de familias disfuncionales y son hijos de consumidores de drogas o incluso son la tercera o cuarta generación de familias de adictos.

Pero también existen los adolescentes que ingresan en el mundo de las drogas pero provienen de una familia en la que se les dijo “todo”, “se les escucha decir ‘es que mi mamá no me dio mal ejemplo’, ‘es que mi papá no bebe’, ‘mi papá es bien responsable’, ‘mi mamá siempre me ha acompañado’. ¿Entonces qué pasó aquí?, son hipersensibles, tienen lo que a los otros les hizo falta, ellos sí lo tienen pero no lo sintieron y salieron a buscar lo que no sentían”, apuntó.

En estos casos buscan en sus amigos, en la calle y finalmente en el alcohol y las drogas un escape a su realidad o la realidad que ellos perciben.

Hernández explicó que “el rasgo característico de todos los adolescentes adictos es que son muy hipersensibles, son muy explosivos, son muy exigentes, de cortos impulsos o son muy condescendientes; son muy frágiles hablando emocionalmente, tienden mucho a deprimirse o aislarse o se dan más a los demás”.


Detuvieron a 300 menores narcomenudistas en 2018

Aunque cada historia es distinta, la gran mayoría empieza con el cigarro, algunos continúan con el alcohol o la mariguana y actualmente casi todos llegan con problemas de consumo de cristal.

Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), el año pasado fueron detenidos más de 300 menores como presuntos narcomenudistas, y en enero de este año los Centros de Integración Juvenil comenzaron el apoyo a 14 menores de nuevo ingreso, principalmente por consumo de mariguana.

De acuerdo con cifras de la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones, durante  2018 se atendieron en todo el Estado a 7 mil 526 personas por consumo de sustancias adictivas, a mil 711 de ellas en Ciudad Juárez; mil 135 hombres y 576 mujeres, pero no tienen un desglose de menores de edad.

El año pasado también se atendieron en Ciudad Juárez a 14 mil 937 personas en consultas de primera vez, sesión de apoyo psicológico a familiares de usuarios, tratamiento para no consumidores, intervenciones breves para familiares de consumidores y tratamientos grupales. 

Y se llevaron a cabo a nivel estatal 38 mil 507 acciones de prevención, como sesiones de información, tamizajes aplicados a diferentes escuelas, talleres de desarrollo de habilidades, campañas y modelos preventivos comunitarios, 10 mil 201 en Ciudad Juárez.