Duelo en el desierto

Abraza El Diario en su duelo a fronterizos

Ante el dolor que el Covid ha causado en Juárez y El Paso, iniciamos un memorial colectivo para recordar a quienes han fallecido durante la pandemia y compartir sus memorias

Como polvo de arena, el dolor ahoga una vez más a los habitantes de este rincón del desierto, que tras la pandemia vive una sentida travesía por la desolación.

La tragedia abate este terruño norteño: los decesos brotan sin tregua y no hay día sin cifras mortales por Covid-19.

La autoridad estatal registró el 4 de abril del 2020 como el día en que Ciudad Juárez perdió al primero de los más de 2 mil 500 ciudadanos, víctimas del virus asiático.

Alfredo es el segundo nombre inscrito en la fatídica lista. Tenía 45 años y trabajaba como verificador del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Murió el 5 de abril del 2020 en cuidados intensivos de la clínica del Issste.

Luego fue Rosa. Pereció el 8 de abril después de practicarle una cesárea en el Hospital General Regional número 66 del Seguro Social. Su bebé vive. 

También ahí, el 9 de abril falleció Pablo, de 38 años. Era empleado de maquiladora y padre de dos niños. 

Como Rosa y Alfredo, tras su deceso, Pablo permaneció en la morgue en espera de turno para su incineración.

Al igual que la más cruenta trama de ciencia ficción, las imágenes de los fallecidos que trasladan de la morgue a los crematorios de las funerarias han dejado a los juarenses un amargo desaliento.

Los ciudadanos lloran la ausencia de los suyos sin ritos funerarios, sin despedidas ni abrazos, sujetos a los protocolos sanitarios establecidos por las autoridades.

Sin embargo, a pesar de la devastación que se respira, en la aridez del desierto también florece y de entre las pérdidas se puede rescatar a la esperanza.

Ante la limitación de realizar servicios funerarios, hay que darles su lugar a los que se han ido con nombre y apellido, con una frase corta que muestre quiénes fueron y la huella que dejan.

En la búsqueda incesante por el bienestar colectivo, emerge una suma de voluntades que trabaja para preservar los vínculos que cohesionan y mantiene de pie a esta comunidad.

El Centro Familiar para la Integración y el Crecimiento (CFIC) en la prevención y atención a víctimas de violencia, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez (ITCJ) y El Diario de Juárez, abrazan en su duelo a los juarenses, con un memorial que honra a quienes se fueron sin poder decir adiós.

“Nos preocupan las personas, hay familias que desaparecieron casi completas. Es momento de unirnos y fortalecer nuestra resiliencia, de acompañarnos unos a los otros, porque el dolor compartido se diluye”, señala Silvia Aguirre, tanatóloga coordinadora de CFIC.

Recordar es atender el duelo en colectivo. Los juarenses requieren procesar sus pérdidas e ir sanando la herida que quedará como una imborrable cicatriz en nuestra historia, añade la especialista.

“Duelo en el Desierto” es el título de este muro de despedidas, el cual publicará El Diario el próximo 4 de abril, un año después del primer deceso causado por el Sars-Cov-2 , en un espacio impreso en las páginas de El Diario de Juárez y versión digital en el sitio diario.mx

“Como medio de comunicación responsable y riguroso, con nuestro ejercicio periodístico no sólo nos hemos dado a la tarea de documentar la contingencia médica y los estragos del confinamiento, también trabajamos para brindar alivio a la comunidad”, afirma Luz del Carmen Sosa, jefa de Información de este rotativo.

Con la directriz de Osvaldo Rodríguez Borunda, Presidente y Director General de El Diario, este equipo de periodistas trabaja incesante por rescatar y humanizar las historias y sucesos que surgen en la vida fronteriza.

“A lo largo de 45 años el quehacer de este matutino mantiene la encomienda de nuestro Presidente y Director General, don Osvaldo Rodríguez Borunda, de servir y ser empáticos con nuestra gente, tal como lo hicimos en los años álgidos de violencia, por ello es nuestro compromiso sumarnos al memorial colectivo que dignifica a los fallecidos con nombre y apellido, no sólo como un número más en las cifras oficiales”, indica Sosa.

Óscar Esparza, profesor e investigador de tiempo completo en la UACJ, dice que una vez que termine este tiempo de oscuridad y la gente pueda volver a abrazarse, el memorial será una manera de no olvidar el día en que recuperemos las pequeñas cosas que teníamos hasta antes de la pandemia, porque los memoriales documentan la dificultad, la muerte, pero también la victoria cuando llega.

“En algunos años las futuras generaciones podrán establecer un vínculo con este momento histórico en el que los juarenses pasaron por momentos difíciles y aun así siguieron adelante”, comenta Esparza.

Para Hermenegildo Lagarda Leyva, director del Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, la travesía por este año de confinamiento e incertidumbre también ha sido un período de aprendizaje, reconociéndonos como una comunidad más humana.

“Lo que hacemos como red refleja nuestra buena voluntad. Nos preocupan los duelos de nuestros alumnos, docentes, personal administrativo, los de la sociedad fronteriza y queremos sumar esfuerzos, lo que es clave para lograr cosas”, asegura.

A partir de hoy, los juarenses podrán registrar y compartir una fotografía, los datos generales y descripción de su familiar, conocido o amigo.

Mediante un formato digital que encontrará en este link, quedarán registradas tanto las personas que fallecieron como los datos de quien hace la petición de la publicación.

“Los ciudadanos juarenses somos como las flores desérticas, crecemos con la lluvia, el viento, los climas extremos, así somos también en nuestra parte emocional, nos fortalecemos ante la adversidad con todo lo que nos ocurre”, puntualiza la coordinadora  de Cefic.


Para registrar:

*Ingrese a http://dueloeneldesierto.diario.mx/captura

*Llene el formato digital con datos generales de la persona que desee recordar, así como frase que la describa y una fotografía

*El muro de despedidas se publicará el próximo 4 de abril, un año después del primer deceso, en las páginas de El Diario y su versión digital