Juárez

A 111 años de una revolución que ‘no sirvió’

Los revolucionarios recibieron 7 pesos de 'finiquito' y murieron en la pobreza extrema: historiador

El Diario de Juárez

sábado, 20 noviembre 2021 | 06:00

Francisco López Matán / El Diario Francisco López Matán / El Diario

Ciudad Juárez.— “Tierra, justicia y Libertad” fue una de las causas por las que se peleó durante la Revolución Mexicana de 1910. Hoy, a 111 años del inicio de la gesta, la lucha agraria continúa y los trabajadores del campo aseguran que tras un siglo de pugnar por la mejoría ahora están peor que nunca.

En las zonas rurales son pocos los campesinos dedicados a la producción porque las malas condiciones económicas, falta de apoyos e inseguridad, les han obligado a emigrar. Algunos logran vender la tierra y se van a trabajar de jornaleros a Estados Unidos o Canadá mientras que otros, ni siquiera pueden hacer eso porque son despojados de su propiedad por los criminales convirtiéndose en parte de la estadística de desplazamiento forzado.

El historiador Edelmiro Ponce de León señala que no hay nada que celebrar, porque tras el término del movimiento armado, los revolucionarios recibieron un finiquito de 7 pesos, murieron en la pobreza extrema y cien años después el campo está peor que nunca.

“Todos murieron en la pobreza. Cuando concluyó la lucha armada Abraham González los formó y les dijo: esto se terminó. Les dieron 7 pesos, les pidió las armas y el caballo. Los revolucionarios murieron más pobres porque la revolución solo sirvió para enriquecer a los que ya eran ricos. La familia Madero -por ejemplo- cobró una cantidad exorbitante de dinero cuando llegó a la presidencia. Actualmente el campo está en ruinas, no hay programas para el desarrollo, no hay financiamiento como cuando existía el banco ejidal. Ahorita está peor porque la mitad del territorio ha caído en manos de los usureros. Los campesinos han vendido sus terrenos y emigraron Estados Unidos. Aunque la reforma agraria dice que la tierra tiene que ser vendida a los mismos de allí, eso no es cierto”, señala.

Ponce de León asegura que el destino de quienes lucharon en la guerra revolucionaria en busca de mejores condiciones de vida, fue el abandono, la pobreza y la ignominia.

“La familia de Martín López murió en la ignominia, en la pobreza, perseguidos por ser sus familiares. En el caso de Toribio Ortega, cuando este vino muy mal de la batalla de Zacatecas, Francisco Villa requisó la quinta Touché para que viviera y se restableciera; allí convaleció y al morir lo sepultaron enseguida de la tumba de Villa pero sus restos están perdidos. Un general tan afamado terminó de esa forma. En cuanto se murió, Fermina Juárez su esposa, tuvo que irse a El Paso se llevó a todos sus hijos y allá se murió casi de hambre con tanta familia y sin manutención”.

En cuanto al reparto de la riqueza, el historiador indica que este fue inequitativo y finalmente los acaparadores de tierra fueron los que ganaron debido a que el gobierno en turno, adquirió los predios a precios muy altos.

“Los millonarios quedaron más millonarios, porque Álvaro Obregón compró propiedades mal habidas a los ricos a precios exorbitantes, lo que generó más dinero para ellos. Por tanto, no hay nada que celebrar, si las condiciones actuales continúan es muy probable que se diera otra conflagración social porque los programas actuales solo son un “tentempié”, puntualiza.

Corrupción y falta de apoyos golpean al campo: productores

Javier Jurado, líder de Agrodinámica Nacional asegura que la frase “estábamos mejor cuando estábamos peor” aplica actualmente para los trabajadores del campo, ya que en administraciones federales previas donde cundió la corrupción aún había apoyos, y ahora ni eso.

“Desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador -AMLO- empezaron a disminuir los apoyos para el campo. Han venido decayendo. Con Enrique Peña Nieto había mucha corrupción porque si hacías una solicitud de apoyo a través de la SAGARPA, tenías que pagar el 15 por ciento a los “tramitadores” relacionados con los funcionarios para que te dieran el apoyo. Pero ahora con AMLO no hay nada, las oficinas de enlace están prácticamente cerradas, solo queda el barrendero”, asegura.

El líder campesino señala que es incomprensible la actitud de la autoridad hacia este grupo de la población, ya que finalmente son quienes producen los alimentos para el resto de los habitantes del país, y de seguir así -advierte- es posible que llegue un momento en que todos los productos se tengan que importar.

“Somos los que producimos los alimentos. No ha habido voluntad. Es necesaria una política de apoyo real porque el 50 por ciento del pueblo es del campo y el otro 50 come del campo. Al final de cuentas a todos nos interesa porque es comida. Este gobierno es peor que ninguno”, enfatiza.

Abunda en que, en otros sexenios, a pesar de haber sido malos por lo menos había créditos para adquisición de maquinaria, pero actualmente no hay siquiera las condiciones para trabajar.

“Los productores estuvimos mejor con Carlos Salinas de Gortari, aunque fue muy buen vendedor de dependencias, pero teníamos créditos, apoyos, acceso a maquinaria; hoy en día ni una pala nos dan menos un tractor. Lo único que buscamos es tener apoyos, solo queremos que nos dejen trabajar”, insiste.

El movimiento revolucionario inició con el Plan de San Luis a raíz de la detención de Francisco I. Madero por hacer proselitismo, aunque finalmente lo dejaron en libertad, explica Edelmiro Ponce de León.

Los antecedentes del conflicto, indica, se remontan a la situación de México bajo la dictadura conocida como el porfiriato. Porfirio Díaz ejerció el poder en el país de manera dictatorial desde 1876 hasta 1911. Durante estos 35 años, México experimentó un notable crecimiento económico y tuvo estabilidad política, pero estos logros se realizaron con altos costos sociales, que pagaron los estratos menos favorecidos de la sociedad y la oposición política al régimen de Díaz. Durante la primera década del siglo XX estallaron varias crisis en diversas esferas de la vida nacional, que reflejaban el creciente descontento de algunos sectores con el porfiriato.

Cuando Díaz aseguró en una entrevista que se retiraría al finalizar su mandato sin buscar la reelección, la situación política comenzó a agitarse. La oposición al Gobierno cobró relevancia ante la postura manifestada por Díaz. En ese contexto, Francisco I. Madero realizó diversas giras en el país con miras a formar un partido político que eligiera a sus candidatos en una asamblea nacional y compitiera en las elecciones. Díaz lanzó una nueva candidatura a la presidencia y Madero fue arrestado en San Luis Potosí.

“A Porfirio Díaz le aconsejaron que ni se le ocurriera hacerle algo a Madero porque se le vendría encima todo, entonces optó por dejarlo en libertad. Madero se fue a San Antonio, Texas y allí elaboró el Plan de San Luis y lo mandó a través de los representantes de los consejos anti-reelecionistas del país. Cada localidad tenía su representante, en Chihuahua era Abraham González y en Cuchillo Parado Toribio Ortega. El día fijado por el plan de San Luis era el 20 de noviembre, aunque Toribio Ortega empezó el 14 de noviembre, pero lo único que hizo fue reunir a la gente en la plaza al atardecer y salieron a la sierra del Pegüis. Allí formaron un campamento, pero no combatieron hasta el 10 de diciembre. Desde ese punto mandaban gente al pueblo para que les llevara comida, allí se estuvieron hasta que enfrentaron al ejército federal. El 19 de noviembre Pascual Orozco se fue Miñaca, asaltó la casa del Alcalde y la comisaría, de donde se llevaron algunas armas. En San Isidro asaltaron la casa de Joaquín Chávez, el cacique que promovió la batalla de Tomóchi”.

El conflicto armado se inició en el norte del país y posteriormente se expandió a otras partes del territorio nacional. Una vez que los sublevados ocuparon Ciudad Juárez. (Chihuahua), Porfirio Díaz presentó su renuncia y se exilió en Francia. Lo sucedió Francisco León de la Barra como presidente interino.

En 1911 se llevó a cabo un nuevo proceso electoral, donde Francisco I. Madero resultó electo. Sin embargo, según archivos históricos, desde el inicio de su mandato tuvo diferencias con otros líderes revolucionarios, que provocaron el levantamiento de Emiliano Zapata y Pascual Orozco contra el Gobierno maderista. En 1913 un movimiento contrarrevolucionario, encabezado por Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano Huerta, dio un golpe de Estado. El levantamiento militar, conocido como Decena Trágica, terminó con el asesinato de Madero, su hermano Gustavo y el vicepresidente Pino Suárez. Huerta asumió la presidencia, lo que ocasionó la reacción de varios jefes revolucionarios como Venustiano Carranza y Francisco Pancho Villa. Tras poco más de un año de lucha, y después de la ocupación estadounidense de Veracruz, Huerta renunció a la presidencia y huyó del país.

A partir de ese suceso se profundizaron las diferencias entre las facciones que habían luchado contra Huerta, lo que desencadenó nuevos conflictos. En el reacomodo de las fuerzas fueron asesinados los principales jefes revolucionarios: Emiliano Zapata en 1919, Venustiano Carranza en 1920, Francisco Villa en 1923, y Álvaro Obregón en 1928.

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