Internacional

Separatistas yemeníes renuncian a autogobierno y buscan pacto

Un acuerdo de paz está siendo mediado por Arabia Saudí

Associated Press

Associated Press

miércoles, 29 julio 2020 | 08:14

El Cairo— El principal grupo separatista yemení abandonará sus aspiraciones de autogobierno para aplicar un acuerdo de paz mediado por Arabia Saudí, según anunció el miércoles por la mañana. Sería un gran avance para cerrar una peligrosa brecha entre aliados teóricos en una caótica guerra con influencias extranjeras.

Los separatistas renunciarán a la autonomía en el sur de Yemen para apostar por el acuerdo de Riad, dijo Nizar Haitham, portavoz del separatista Consejo Transicional del Sur, que agrupa a varias milicias con respaldo de Emiratos Árabes Unidos.

“Hemos alcanzado nuestros objetivos”, dijo Haitham, señalando que se habían visto muy presionados por los gobiernos saudí y emiratí. “Afirmamos la continuación y profundización de nuestra alianza estratégica con la coalición árabe”.

El acuerdo para compartir el poder, firmado en la capital saudí el pasado otoño, allanaba camino para poner fin a la antigua rivalidad entre el gobierno de Yemen, con apoyo saudí, y los separatistas sureños, con apoyo emiratí. El acuerdo sufrió un revés este año cuando los separatistas tomaron la ciudad sureña de Adén, donde tenía su sede provisional el gobierno con reconocimiento internacional, provocando enconados combates en el sur de Yemen y el archipiélago de Socotra.

Arabia Saudí declaró el miércoles por la mañana que había propuesto un plan para “acelerar” la aplicación del acuerdo, que pide la creación de un nuevo gobierno en 30 días y el nombramiento de un nuevo gobernador y director de seguridad para Adén, según la oficialista Agencia Saudí de Prensa.

Arabia Saudí y Emiratos, dos estados árabes suníes, han sido socios durante la guerra en una coalición militar que intenta derrotar a los rebeldes hutíes, un grupo chií aliado con Irán que tomó el norte de Yemen en 2014.

El pulso entre sus respectivos aliados en Yemen ha derivado a menudo en violentos enfrentamientos, que amenazaban con fragmentar la coalición de liderazgo saudí y complicar los esfuerzos de paz para poner fin a un conflicto que en cinco años se ha cobrado más de 112 mil vidas y provocado el peor desastre humanitario del mundo.

Aunque es improbable que el acuerdo sea un paso hacia una paz duradera, incluso una vaga promesa de resolución era bienvenida, mientras el arrasado sector sanitario yemení lidia con un gran brote de coronavirus y el país sufre un drástico descenso de la ayuda humanitaria. El 75% de los programas de Naciones Unidas en el país se ha visto forzado a suspender o reducir operaciones.

El enviado especial de Naciones Unidas a Yemen, Martin Griffiths, hizo el martes una sombría descripción del panorama en el país ante el Consejo de Seguridad.

Las negociaciones de paz mediadas por la ONU entre gobierno y rebeles no han conseguido un acuerdo, señaló. Las fuerzas hutíes avanzan sobre la provincia petrolera de Marib “con profundas consecuencias económicas y humanitarias”. Varios niños han muerto en ataques aéreos en el noroeste del país. La economía se derrumba, los precios de la comida suben y, para empeorar las cosas, un petrolero abandonado que está varado ante la costa con más de un millón de barriles de petróleo corre peligro de estallar o romperse.

Griggiths advirtió que el país podría sumarse en cualquier momento en “una nueva fase de escalada prolongada, expansión descontrolada del Covid-19 y declive económico”.