Rastreando teléfonos, Google se ha convertido en una herramienta policiaca

Desde 2016 se ha extendido el uso de la enorme base de datos de esta compañía para llevar a cabo ordenes de arresto

The New York Times
domingo, 14 abril 2019 | 11:07

New York.- Varias órdenes de arresto, en las cuales se aprovecha la enorme base de datos de Google denominada Sensorvault, convierten el rastreo de las ubicaciones de los usuarios de celulares en una red digital de captura policiaca. Se desconoce la frecuencia con la cual las solicitudes de datos han conducido a arrestos o fallos de culpabilidad, pero a partir del 2016 su uso se ha extendido.

En una era cuando las compañías de tecnología recolectan datos en todas partes, la técnica constituye el ejemplo más reciente sobre la forma como está utilizándose la información personal con propósitos inesperados para muchas personas. Al aumentar entre consumidores, diseñadores de políticas y reguladores las inquietudes sobre la privacidad, se ha puesto cada vez más bajo la lupa a las compañías de tecnología por las prácticas que usan a fin de recolectar datos.

La nueva técnica de investigación resulta prometedora y conlleva riesgos. De acuerdo con empleados familiarizados con las solicitudes, en los últimos seis meses ha aumentado su uso. Puede ayudar a resolver delitos. Pero también da pie a capturar a personas inocentes.

Las empresas tecnológicas han respondido desde hace años a órdenes judiciales en las que se pide información sobre usuarios específicos. Las nuevas órdenes van más lejos, sugiriendo a falta de mayores pistas posibles sospechosos y testigos. A menudo, señalaron los empleados de Google, la empresa responde a una sola orden entregando datos relativos a docenas o cientos de aparatos.

La policía ha empleados las órdenes en casos de robos, agresiones sexuales, incendios intencionales y homicidios. El año pasado, agentes federales pidieron datos para investigar una serie de bombazos en los alrededores de Austin, Texas.

En las órdenes judiciales nuevas se especifica una zona y un lapso de tiempo, mientras que Google recopila en Sensorvault información en torno a los dispositivos que se encontraban ahí y les asigna números anónimos para identificarlos. Los policías ven las ubicaciones y el patrón de movimiento para determinar si parecen ser relevantes para el crimen. Una vez que reducen el universo a unos cuantos aparatos que creen pertenecen a los sospechosos o los testigos, Google revela los nombres y demás información sobre los usuarios.

“Existen inquietudes en torno a la privacidad que todos tenemos cuando se rastrean nuestros teléfonos —y cuando esos temas son relevantes en un caso penal todos debemos pensar seriamente en ellos—“, dijo Catherine Turner, abogada defensora que está llevando un caso relacionado con la técnica policial.