Podrían directivos de empresa ir a la cárcel tras suicidio de 35 empleados

La compañía France Telécom quería recortar a miles de trabajadores, pero al no poder despedirlos les hicieron la vida insoportable

The New York Times
miércoles, 10 julio 2019 | 08:39
|

París.- Exaltos ejecutivos de la compañía de telecomunicaciones más grande de Francia querían hacer un recorte de personal, e intentaron deshacerse de miles de trabajadores, pero no podían despedir a la mayoría de estos, debido a que eran empleados estatales, empleados de por vida, y por lo tanto, estaban protegidos por el gobierno.

Así que los ejecutivos decidieron hacerles la vida tan insoportable para que entonces los trabajadores renunciaran, según los fiscales. En lugar de eso, al menos 35 empleados cometieron suicidio al sentirse atrapados, traicionados y desesperados por no poder encontrar un nuevo trabajo en el inmenso mercado laboral francés.

Es por eso que hoy, los exaltos ejecutivos de France Télécom —una vez la compañía telefónica nacional, y ahora una de las empresas privadas más grandes de la nación, Orange— están siendo enjuiciados por “hostigamiento moral”. Esta es la primera vez que exjefes franceses, atrapados en la encrucijada de las estrictas protecciones laborales de Francia, son procesados por acoso sistémico que llevó a la muerte de algunos de sus trabajadores.

Si son condenados, los exejecutivos enfrentan una sentencia de un año de cárcel y una multa de 16 mil 800 dólares. Pero incluso antes de que concluya el juicio el 12 de julio, con un veredicto que será dictado posteriormente, el caso se ha convertido en un hito en las relaciones a menudo hostiles del país entre trabajadores y administrativos laborales.

France Télécom fue sorprendida por la revolución digital, a manera que los suscriptores de línea fija dejaron de necesitar de los servicios de la compañía. El estado ordenó a la empresa a que se convirtiera en privada en 2003, y para 2005, tenía una deuda de más de 50 mil millones de dólares.

Los ejecutivos de la compañía pensaron que necesitaban deshacerse de 22 mil de los 130 mil trabajadores que empleaba, una necesidad, para garantizar su supervivencia, según la fiscalía.

Entre los ejecutivos se incluye a Didier Lombard, el exdirector ejecutivo; Louis-Pierre Wenès, su segundo en jefe; Olivier Barberot, exjefe de recursos humanos; y otros cuatro.

Las semanas de desgarradores testimonios sobre empleados desesperados que se ahorcaron, se inmolaron o se arrojaron por ventanas, debajo de trenes y puentes, sugieren que los exejecutivos fueron demasiado lejos en su intento por “impulsar a la compañía hacia el nuevo milenio”, tal como dictaba la estrategia corporativa.

En su defensa, los exejecutivos hicieron referencia a la intensa presión de un mercado cada vez más competitivo y cambiante.

“La compañía se estaba hundiendo y ni siquiera lo sabíamos”, declaró Lombard, el exdirector ejecutivo. “Podríamos haberlo hecho de una manera mucho más delicada, si no hubiéramos tenido a la competencia golpeando nuestra puerta”.

Desafortunadamente para Lombard, en una ocasión fue grabó diciendo que en el 2007 alcanzaría la meta de despidos “de una forma u otra, por la ventana o por la puerta”. Y La ventana fue lo que eligieron varios de sus empleados.