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Internacional

Orión, nave clave de la misión Artemis a la Luna

'Sin el Módulo de Servicio Europeo no podríamos llegar a la Luna ni salirnos de su órbita para volver a la Tierra', dijo un ingeniero que participa en el proyecto

Israel Sánchez
Agencia Reforma

lunes, 05 septiembre 2022 | 07:11

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Cabo Cañaveral, Florida.- Si bien le habría encantado, como al resto del mundo que seguía minuto a minuto la cuenta regresiva, ver a la misión Artemis I partir rumbo a la Luna el lunes o sábado pasados, en su primer y segundo intentos, el ingeniero español Carlos García Galán aguarda con buen ánimo el despegue definitivo, maravillado por el esfuerzo que todo esto representaba.

"Cada vez que salgo del edificio y veo el cohete ahí, todo preparado para dar este primer paso, es algo increíble", compartía en entrevista remota el experto nacido en Vélez-Málaga, confiado en que el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) cumplirá pronto con lo suyo.

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García Galán, unos días antes del segundo intento, el sábado, ya se mostraba optimista. "Espero que el tiempo nos ayude; eso es lo único que no se puede predecir muy bien. Pero yo creo que por cuestión de sistemas, sí que vamos a estar listos".

Que aquel entramado de partes tan alto como la Estatua de la Libertad, el cohete más poderoso construido por la NASA hasta la fecha, alce el vuelo y emprenda su misión hacia la Luna era particularmente significativo para el ingeniero español, pues en la cima del SLS va un proyecto en el que ha trabajado los últimos 16 años.

Se trata de la nave Orión, la misma en la que viajarán la primera mujer y la primera persona afroamericana hacia el satélite natural en 2025, y en la que García Galán ha participado incluso desde antes de que la nombrarán Orión.

Un trabajo que se remonta casi hasta sus días como controlador de vuelo durante los viajes del Transbordador, cuando comenzaba la construcción de la Estación Espacial Internacional (EEI). A lo largo de los años pasaría por distintos puestos, ya fuera liderando al equipo que propuso el software que maneja la nave o encabezando al grupo encargado de diseño misión y de la integración de sistemas.

Orión, una nave clave de las misiones Artemis

Desde hace año y medio, el español funge como jefe de la Oficina de Integración del Módulo de Servicio Europeo de la nave, en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland, Ohio. Una de las estructuras vitales para garantizar el éxito de las misiones Artemis.

"El Módulo de Servicio es una de las partes más importantes de la nave. Aunque no lleva a la tripulación, tiene todos los tanques de combustible; los tanques de oxígeno y nitrógeno, que son necesarios para hacer el aire que hay dentro de la cabina; también tiene el agua que la tripulación va a necesitar durante la trayectoria. Y tiene todos los motores y los paneles solares para generar energía para la nave.

"Entonces, realmente sin el Módulo de Servicio Europeo no podríamos llegar a la Luna ni salirnos de su órbita para volver a la Tierra", remarca García Galán sobre el módulo cilíndrico de unos 4 metros de alto y 4 de diámetro, que va acoplado debajo del módulo en donde irá la tripulación.

Es, como tal, lo que permitirá la estancia prolongada en el espacio profundo a tripulaciones que básicamente habrán de vivir en Orión, como parte de un ambicioso plan en el que se contempla, además, establecer bases y una estación espacial lunar, denominada Gateway, previo al gran salto hacia Marte, a donde se pretende llegar en 2030.

"Orión puede llevar a cuatro astronautas, y por sí sola tiene suficiente oxígeno, agua y comida para mantener a la tripulación durante 21 días. El diseño de las misiones es que, cuando Orión llegue a la órbita de la Luna, nos acoplamos a otro sistema".

"Por ejemplo, en la misión Artemis III, nos vamos a acoplar a Starship, de SpaceX, que es la nave que va a hacer el alunizaje", ilustra el español. "Entonces, una vez que nos acoplamos a otra nave que tiene más provisiones, Orión puede estar en la órbita de la Luna durante meses, que es una de las grandes diferencias con las naves del Apolo, por ejemplo".

He ahí aquello que la NASA ha enfatizado sobre volver a la Luna después de medio siglo, "esta vez para quedarnos"; "Orión está diseñada para quedarse en la órbita de la Luna durante meses y poder hacer las misiones de larga duración en el espacio profundo", refrenda el español.

Probar en el espacio los sistemas diseñados en la Tierra

El mayor desafío para el Módulo de Servicios Europeo y la propia Orión, cuyos sistemas y componentes han sido ampliamente probados antes de su lanzamiento, será operar por primera vez en el espacio.

Así lo expresa el ingeniero Carlos García Galán, quien espera aprovechar al máximo la experiencia de las misiones no tripuladas, como es Artemis I.

"La primera misión, como no está tripulada, queremos que sea muy difícil, para probar todos los aspectos de la nave no sólo en situaciones fáciles.

"Entonces, vamos a hacer muchos eventos de propulsión, por ejemplo, que son necesarios para entrar y salir de la órbita de la Luna; todos los sistemas de propulsión los vamos a probar", adelanta el experto. "Todo ya lo hemos probado en la Tierra y funciona bien, pero nunca se sabe qué situación te vas a encontrar en el espacio".

Para el ingeniero malagueño, Artemis nos acercará a mucho de lo que la ciencia ficción ha mostrado acerca de la exploración espacial; se trata del siguiente paso luego de haber aprendido, a través de décadas de trabajo, cómo llegar al espacio, de qué manera vivir orbitando la Tierra y la forma de alcanzar la Luna.

"El siguiente paso es aprender a vivir en otro planeta. Tenemos que desarrollar tecnología que nos ayude a utilizar recursos que hay en la Luna para hacer cosas como combustible, o sacar agua para diferentes aplicaciones.

"Aprender más lo que es el entorno de la Luna, sus materiales y cómo se formó", continúa García Galán. "Y también en cuanto a experimentos científicos, sobre todo fisiológicos, del impacto (del vuelo espacial) en el cuerpo humano, porque las misiones a Marte van a ser muy largas".

Es por esto último en específico que Artemis I en realidad no va vacía, sino que lleva en el asiento de Capitán a Moonikin Campos, un maniquí nombrado en honor a Arturo Campos, ingeniero de la NASA mexicano-estadounidense que en abril de 1970 fue clave para traer a la tripulación del Apolo 13 de regreso a la Tierra de manera segura.

Lo acompañan Helga y Zohar, dos torsos de maniquí femeninos provistos por las agencias espaciales de Israel y de Alemania. Tanto el Comandante Campos como sus compañeras de viaje recolectarán datos durante todo el trayecto hacia la órbita de la Luna y de regreso a la Tierra.

Campos viste un traje de astronauta de última tecnología, denominado Sistema de Supervivencia de la Tripulación de Orión, que fue diseñado para proteger a los astronautas durante el lanzamiento, el reingreso y las posibles situaciones de emergencia durante las misiones de Artemis, y va equipado con sensores. Mientras que Zohar lleva puesto un chaleco antiradiación para probar su efectividad.

Toda esta información permitirá ahondar en el conocimiento de cómo el espacio profundo afecta al cuerpo humano, previamente a que exploradores de carne y hueso sean enviados abordo de la Orión.

Carlos García Galán, un niño fascinado por lo desconocido

Desde niño, según cuenta, Carlos García Galán tenía una fascinación por lo desconocido y por explorar lo nunca antes alcanzado.

"Claro, hay muchas formas de exploración, pero a mí me atraía mucho el espacio porque yo creo que era lo más desconocido de todo", dice quien aunque no había nacido aún cuando surgió el programa Apolo, se fascinó cuando leyó historias al respecto.

"Determiné que yo quería pertenecer a ese equipo. Yo decía: '¡Qué suerte tiene esta gente!'. Porque fue una generación muy específica que tuvo que nacer en el momento adecuado y estudiar ciencias, y de repente salió todo lo del programa Apolo", prosigue. "Entonces, yo los miraba con un poco de envidia a todos ellos".

La envidia, en efecto, se convirtió en determinación, y muy joven partió de Madrid hacia Estados Unidos con la meta clarísima de trabajar en la NASA y ser astronauta.

"Y mira, ahora he tenido yo la suerte de estar involucrado en lo que es el siguiente paso en la exploración espacial. Es increíble", celebra García Galán, quien realizó estudios de Ingeniería Aeroespacial y Ciencias del Espacio en el Instituto Tecnológico de Florida.

Las condiciones están puestas para pensar en vivir en la Luna

A la pregunta de si la humanidad logrará convertirse en una especie interplanetaria, el ingeniero español responde, sin titubeos, que está convencido de que así será. En parte por ese inmenso apoyo generalizado que percibe por parte de Estados Unidos hacia tal causa.

"Es increíble. Es una de las pocas cosas en las que, por ejemplo, en la política hay consenso; todos los partidos quieren apoyar", apunta García Galán, aunque también destaca el impulso que hay en Europa, y sobre todo lo que desde distintas iniciativas privadas se está fomentando.

"Entonces, yo estoy convencido de que entre lo que estamos haciendo y liderando nosotros, la NASA lo liderará, pero yo creo que todo el mundo lo seguirá".

Sin embargo, este nuevo esfuerzo por volver a la Luna y viajar más allá no parece desprovisto de las mismas críticas -persistentes desde hace medio siglo- sobre por qué invertir recursos financieros y humanos en algo así cuando aquí en la Tierra persisten necesidades urgentes de resolver.

Por qué, por ejemplo, destinar miles de millones de dólares para enviar a unos maniquíes en un viaje de seis semanas, ida y vuelta, a la Luna, cuando un continente como África lidia por inmunizar a su población contra la aún vigente pandemia de Covid-19.

Cuestionamientos que García Galán no comparte, y ante los cuales responde: "Yo creo que no podemos permitirnos no hacerlo, porque lo que resuelve esos problemas es el progreso, es la innovación, es la tecnología. Si no trabajamos en esas cosas, no vamos a poder avanzar en ninguno de esos aspectos", subraya el ingeniero espacial, resaltando cómo el programa Apolo derivó en una revolución de la computación y las comunicaciones.

"Si no innovamos y no intentamos avanzar, nunca vamos a poder resolver todos los problemas que hay, y siempre va a haber problemas de algún aspecto u otro. Entonces, lo que tenemos que hacer es invertir en soluciones, no simplemente mitigar lo que es el resultado de esos problemas".

Artemis y toda la innovación y tecnología que será necesario desarrollar constituirá un tsunami de apoyo aquí en la Tierra, estima García Galán, quien aprovecha para enviar un mensaje a las generaciones más jóvenes interesadas en el espacio.

"Durante las siguientes dos o tres décadas vamos a estar viviendo en la Luna; vamos a estar diseñando cómo volver a la superficie, cómo quedarnos ahí a vivir. Y después empezaremos a diseñar los sistemas para ir a Marte.

"Entonces, no hay mejor momento para perseguir esos sueños que ahora", exhorta el español. "Creo que tenemos esa suerte, no sólo yo -que estoy a la mitad de mi carrera-, sino todo el mundo que está ahora mismo empezando. Están en una posición genial para involucrarse en esto".

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