Ordenan toque de queda en Ecuador ante protestas

Las manifestaciones son en rechazo al aumento de los precios de los combustibles

Associated Press
sábado, 12 octubre 2019 | 16:07
Associated Press |

Quito— El presidente de Ecuador ordenó un toque de queda en la capital ante una ola de protestas de indígenas en rechazo a la elevación de los precios de los combustibles.

Ante la situación, el presidente Lenín Moreno en su cuenta de Twitter anunció el toque de queda y la militarización de la ciudad, afirmando que ello "facilitará la actuación de la fuerza pública frente a los intolerables desmanes de violencia".

Cientos de manifestantes, muchos encapuchados, se apoderaron de diversos sectores de la capital y áreas periféricas, paralizando calles y atacando a mansalva a vehículos particulares.

Algunos luego incendiaron y saquearon la Contraloría en Ecuador. Otros atacaron al diario El Comercio, otros al canal privado Teleamazonas, y otros bloquearon las vías al aeropuerto capitalino.

El mandatario luego, en cadena de radio y televisión, culpó a ``los narcotraficantes, los Latin King (banda delincuencial), a los correístas (seguidores del ex presidente Rafael Correa) los que están dedicados a hacer estos actos vandálicos".

"Ventajosamente los indígenas ya los han detectado y están separándolos de sus filas", explicó, al tiempo de señalar que "vamos a restablecer el orden en todo el Ecuador, iniciamos con el toque de queda en Quito. He dispuesto al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas inmediatamente tomar las medidas y operaciones que sean necesarias".

Añadió que "restableceremos el orden en todo el Ecuador, ciudadanos, de esto vamos a salir juntos y que Dios los bendiga".

Las escenas de bloqueos con llantas, palos y montículos de tierra, que al inicio del día eran esporádicas, se han generalizado y han aumentado en violencia en toda la ciudad impidiendo el paso a vehículos particulares con agresiones con palos y piedras.

En otras áreas de la ciudad grupos de manifestantes se movilizaban en camionetas o a pie, con banderas y en medio de gritos de protesta.

En medio de una manifestación, se desprendió un grupo de encapuchados que rompieron las puertas de la Contraloría del Estado, que custodia la documentación para procesar actos de corrupción. Los alzados destruyeron oficinas y documentos a su paso y provocaron incendios en varios pisos.

En el edificio, que está a mitad de camino entre la Asamblea y el sitio donde están apostados los manifestantes indígenas, están los documentos de respaldo de las investigaciones de corrupción, buena parte de ellas a ex altos funcionarios del gobierno de Correa (2007-2017).

La ministra del Interior, María Paula Romo, en su cuenta de Twitter, aseveró que fueron detenidas 30 personas que se habían apostado en la terraza de la Contraloría.

En algunos sectores altos de la capital incluso se reportaron cortes del servicio de agua.

El alcalde de la capital, Jorge Yunda, en declaraciones a periodistas dijo que los manifestantes tienen derecho a protestar, "pero no vamos a permitir que se vaya más allá de una protesta".

En medio de la situación, la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), en un mensaje en Twitter, aseveró que "luego de un proceso de consulta con las comunidades, organizaciones, pueblos, nacionalidades y organizaciones sociales hemos decidido participar en el diálogo directo con (el presidente) Lenin (Moreno)".

Las protestas se caracterizaron hace casi dos semanas por mítines y manifestaciones en el sector centro norte de la capital, donde los manifestantes atacaron con piedras y palos a la policía, que respondió con gases lacrimógenos.

Miles de indígenas se mantienen concentrados en las instalaciones de la Casa de la Cultura y universidades cercanas desde donde han salido a protestas diarias.

Este es el principal campo de la batalla por el control del futuro económico de Ecuador, un ex miembro de la OPEP profundamente endeudado por una década de elevado gasto gubernamental y la caída en los precios del petróleo. Con una deuda de 64 mil millones de dólares y un déficit anual de 10 mil millones, el presidente Moreno está aumentando los impuestos, liberalizando las leyes laborales y recortando el gasto público para poder obtener más de 4 mil millones de dólares en financiamiento de emergencia del Fondo Monetario Internacional.

Como parte de ese plan, Moreno eliminó un subsidio al precio de los combustibles el 2 de octubre, lo que hizo que la gasolina se elevara. El pánico y la especulación provocaron un alza enorme en los precios, y los costos de algunos productos _ las papayas y las tarifas de los autobuses rurales, por ejemplo_ se duplicaron o más.

Los pobladores indígenas de Ecuador, destrozados por la pobreza y desatendidos por los programas gubernamentales, estaban furiosos. Durante la semana pasada, miles de shuar, saraguro, quechua y otras etnias indígenas llegaron a Quito desde lo profundo de la Amazonía y desde los poblados en los Andes ecuatorianos. Acamparon en la Casa de la Cultura, el parque vecino llamado El Arbolito y tres universidades, respaldados por miles de manifestantes de Quito y las zonas circundantes.

A pesar de la difícil situación, Moreno ha dicho que no puede reanudar los subsidios a los combustibles. El país está en bancarrota y ceder ante los manifestantes sería una derrota en el esfuerzo del presidente por revertir las políticas de su predecesor y exmentor, Rafael Correa.