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Internacional

La ruta del dinero de la guerra

Los valores de las democracias europeas y americanas, incluida la de México, están en juego, nuestro mundo está en juego

Agencia Reforma

domingo, 12 noviembre 2023 | 11:27

Agencia Reforma | La tensión entre Israel y Hamas se desató el pasado 7 de octubre con un ataque sin precedentes.

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Baja California Norte, México.- Hoy nadie cuestiona que los países aliados hicieron lo correcto al terminar con el horror de la maquinaria nazi, aunque ello trajo un costo enorme y el sufrimiento de una guerra mundial.

El mundo es absolutamente mejor gracias a la valentía de todos quienes lucharon por terminar con la crueldad de los gobiernos del Eje, incluidos los 290 miembros del Escuadrón 201 de la Armada de México que combatieron en el Pacífico junto con los americanos.

La guerra duele y es terrible. Desde que inició el conflicto bélico en Ucrania tengo conversaciones complejas con mis hijos que aún son pequeños, pero la guerra en Medio Oriente ha sido aún más difícil. Para evadir las brutalidades de lo acontecido el 7 de octubre, un parteaguas para Occidente, he recurrido a leer con ellos de otros eventos bélicos menos atroces y más distantes en el tiempo.

Con mi niño de nueve años, amante del futbol, estoy leyendo la Guerra del futbol, crónica de Ryszard Kapuscinski sobre el conflicto armado entre Honduras y El Salvador que dejó más de tres mil muertos, luego de que se crisparon los ánimos entre ambas naciones en la eliminatoria mundialista de México 1970.

Hoy se vive un conflicto que nos involucra a todos y que va mucho más allá de un partido de futbol. El grupo terrorista Hamas perpetró un ataque atroz, un genocidio contra israelíes. Hamas, que gobierna Gaza desde 2006 y abusa del propio pueblo palestino, quemó, mutiló, torturó y regó de cadáveres, asesinando de la forma más cruel y sanguinaria a más de 1400 israelíes en una jornada.

Además, violó a decenas de jovencitas, celebró sobre la sangre esparcida y secuestró a 240 personas, entre ellas niños y bebés. Fue tal el cinismo y la maldad, que los asesinos todo lo grabaron con cámaras que llevaban en sus cuerpos y con sus teléfonos. Se atrevieron a llamar desde los propios celulares de las víctimas a hijos, padres o abuelos para que constataran en vivo cómo quemaban o degollaban a sus familiares, ensañándose con todos, especialmente con mujeres, niños y ancianos.

Hamas no actuó sólo. Los terroristas fueron entrenados en Irán, y el financiamiento de Hamas, de acuerdo con múltiples organismos internacionales, proviene de los gobiernos de Irán y de Qatar, donde además viven muchos de sus líderes con sus billones de dólares, entre ellos Ismail Haniye, Khaled Meshal y Mousa Abu Marzouk.

Los ayatolas, que buscan imponer un califato teocrático en el Medio Oriente, gobiernan Irán desde 1979. Son clérigos fundamentalistas chiitas que han transformado lo que antes era una sociedad progresista, generadora de arte, cine, cultura y desarrollo, en una sociedad oscura donde se mata libremente a las mujeres jóvenes por no traer el hiyab cubriendo totalmente su cabello, como a Mahsa Amini, joven de 22 años asesinada apenas hace unos meses por la policía.

En Irán, de acuerdo con Amnistía Internacional, la famosa Guardia Revolucionaria Islámica apalea, da shocks eléctricos y viola a niños desde los doce años ante cualquier disidencia. En palabras de uno de esos niños: "Me colgaron hasta el punto en el que sentí que mis brazos se arrancaban me forzaron a decir lo que querían mientras me violaban con un tubo".

Esos mismos ayatolas que han hecho atrocidades a su propio pueblo son quienes financiaron y planificaron los ataques del 7 de octubre en Israel. De acuerdo con reportes publicados en el Wall Street Journal, más de 500 militantes de Hamas recibieron en septiembre pasado entrenamientos de la Fuerza Quds, un brazo armado de las Guardias Revolucionarias Iraníes.

El Wall Street Journal también reporta que la decisión de los ataques de octubre 7 fue tomada el 2 de octubre en Beirut por Irán, Hamas y Hezbolá (el grupo terrorista armado que actúa desde Líbano y que también es financiado por Irán).

Irán tiene sus motivos. Lo inspiran no sólo el odio monstruoso a Israel, una democracia minúscula en medio del mundo árabe, y su deseo de matar y exterminar judíos, sino también razones políticas y económicas.

Israel estaba a punto de normalizar relaciones con Arabia Saudita y ello hubiera cambiado radicalmente la dinámica del Medio Oriente garantizando una relativa paz en la región y el aislamiento de Irán. Nadie calculó que Irán no iba a dejarse tan fácil porque además de una visión radical fundamentalista y sed de poder, tiene intereses económicos en juego.

Irán, con la segunda reserva de gas más grande del mundo, firmó en julio pasado un acuerdo con Rusia por 40 billones de dólares, a fin de proveer de gas iraní a Europa usando los gasoductos rusos. Tanto Rusia como Irán sabían que un acuerdo de paz entre Israel y Arabia Saudita pondría en jaque la comercialización de su gas en Europa, pues con los "Acuerdos de Abraham" que ha impulsado Estados Unidos -firmando acuerdos de Israel con Marruecos, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrain, a lo que seguía Arabia Saudita-, se lograba conectar el gas saudí con Europa a través de gasoductos que cruzarían por Israel rumbo al Mediterráneo.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Unión Europea, dijo en Estrasbrugo 24 días antes del ataque de Hamas que esos gasoductos -posibles sólo con la paz que se iba a firmar- permitirían a la Unión Europea tener "la conexión más directa entre India, el Golfo Arábico y Europa, con una línea de ferrocarril, que haría 40 por ciento más rápido el comercio entre India y Europa con un cable de electricidad y un ducto de hidrógeno limpio -para fomentar comercio de energía limpia entre Asia, el Medio Oriente y Europa".

Además, los gobernantes de Chipre, Grecia e Israel se reunieron el 4 de septiembre en Nicosia, poco más de un mes antes del ataque, para ultimar los términos que permitirían que una parte de ese "ducto de hidrógeno limpio" pasara de Israel a Chipre y luego a Grecia por el Mediterráneo. Todos los planes para conectar a India con Europa estaban listos. Prometían comercio próspero, energía limpia y una paz global en Medio Oriente. Inclusive el príncipe saudí Mohammed bin Salman prometió en la última sesión del G20 invertir 20 billones de dólares en este proyecto.

Los malos, sin embargo, lograron descarrilarlo todo. Hamas, desde su carta fundacional pretende destruir a Israel y ahora, apoyado por Qatar e Irán, quizá también por Rusia que ahora condena a Israel y no al terrorismo, ponen al mundo en un lugar sombrío.

Putin es quien más gana con esta nueva encrucijada, pues los recursos, apoyos y armas que llegaban a Ucrania desde Estados Unidos y Europa ahora están yéndose a Israel. Además, mina la posibilidad de que exista otra conexión de energía con Europa, pues hasta hoy su red de gasoductos -de energías sucias- monopoliza el mercado.

El 9 de septiembre, Biden llamó al proyecto que unía comercialmente a India, el Medio Oriente y Europa como el "tren de la paz"; hoy el terrorismo ha acabado con esa paz, al menos en el corto plazo.

Los intereses de Irán, y quizá también de Rusia y China -ambos países tienen una cooperación estrecha entre sí y con Irán en términos militares-, han descarrilado esa paz. Hoy, al mundo democrático, a Israel, no le queda más que terminar con la estructura del mal de Hamas, el grupo terrorista responsable de victimizar y condenar al propio pueblo palestino, a Israel y a las democracias occidentales. Todos debemos apoyarlo: debemos condenar al terrorismo, nuestra amenaza.

Debemos levantar la voz por la liberación de los 240 secuestrados de múltiples nacionalidades que permanecen hace más de cuatro semanas en Gaza. Es fundamental pronunciarnos y apoyar a Israel en la lucha -de la forma más humana posible- contra el terror.

Israel y los judíos fueron el objetivo fácil de Irán y de su eje del mal, pero todo el mundo libre está en riesgo. En esta guerra sufren todos los niños, los israelíes que fueron victimados y ahora se ven obligados a que su país responda porque está en juego su supervivencia, y también lo niños palestinos. También sufren los niños iraníes con el régimen barbárico que los gobierna. Y el mundo entero se crispa: en todos lados crece el antisemitismo y también la islamofobia.

Yo espero que después de este horror, se pueda volver al "tren de la paz", seguir construyendo el futuro que añoramos. Deseo que se retome la normalización de relaciones entre Arabia Saudita e Israel. Esa debería ser la tarea de Biden, Blinken, Sunak y todos los líderes internacionales: en el momento más oscuro, abonar para la paz.

Si se continúa la construcción de los ductos y trenes que conectarían a India con Europa, dejarían de llegar carretadas de dinero a Irán y Rusia, que hoy proveen el gas de Europa. Habría menos dinero para el mal, menos dólares para un escalamiento global, para la imposición del fundamentalismo.

Mucho está en juego y yo no quisiera dejar de soñar. Con un bloque unido se podría forzar a Irán y luego a Rusia, más mermados y con menos dinero, a transformar sus países para dejar de ser autocracias. China, quien de acuerdo a sus declaraciones y acuerdos militares está alineado con Rusia y con Irán, hay que decirlo, también está en el radar.

Los valores de las democracias europeas y americanas, incluida la de México, están en juego. Nuestro mundo está en juego. Hoy hay aún posibilidades de mayores atrocidades, del inicio de una guerra de carácter global. No es momento de ser pasivos porque quien calla, otorga. Debemos actuar quienes condenamos al terrorismo, quienes deseamos que haya más democracias y menos totalitarismos, quienes buscamos los mismos derechos para las mujeres y para los homosexuales, quienes valoramos la vida humana más que cualquier otra cosa, quienes predicamos el respeto por quienes son diferentes, quienes deseamos un mundo con energías limpias, quienes deseamos que nuestros hijos salgan libremente a la calle, a estudiar en una universidad sin ser señalados o a ser discriminados. Todo eso está en juego.

También es momento de educar por la tolerancia y la paz, para que haya más canto y bondad, más empatía y menos guerras y odio. Por nuestros niños, por los de todos...

El autor es emprendedor social, mexicano, judío, padre de familia y promotor de la paz.

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