Internacional

Kuwait, una nación rica que se queda sin dinero

El Covid, los precios del petróleo tan bajos y la crisis de liquidez se combinaron para generar una tormenta perfecta, dijo un profesor de historia de la Universidad de Kuwait

Associated Press / Este reino petrolero, que es una de las naciones más ricas del mundo, está a punto de quedarse sin dinero para pagar sus compromisos

Associated Press

martes, 24 noviembre 2020 | 13:22

Dubái— Cuando Kuwait puso fin a un confinamiento de meses, la gente se volcó a las calles y hubo largas coles en los centros comerciales. Sobre todo en las joyerías caras.

El frenesí por invertir en joyas puede ser un anticipo de un desastre inminente.

Kuwait, una de las naciones más ricas del mundo, enfrenta una crisis porque no puede pagar su deuda. La pandemia del coronavirus hace que el petróleo tenga las cotizaciones más bajas de su historia y obliga a este país a reconsiderar sus hábitos dispendiosos, justo cuando se vienen las elecciones parlamentarias de diciembre.

“El Covid, los precios del petróleo tan bajos y la crisis de liquidez se combinaron para generar una tormenta perfecta”, dijo Bader al-Saif, profesor de historia de la Universidad de Kuwait.

Igual que otras naciones petroleras del Golfo Pérsico, el 90% de la ciudadanía trabaja para el estado y recibe generosos beneficios y subsidios, desde gasolina y electricidad baratos hasta atención médica y educación gratis.

Hace poco, sin embargo, la agencia de evaluación de riesgos Moody’s bajó su calificación por primera vez en su historia y el ministro de finanzas advirtió que el gobierno pronto no podrá pagar los sueldos. El banco nacional dijo que el déficit del país podría llegar al 40% de su producto nacional bruto este año, que sería el nivel más alto desde la catastrófica invasión iraquí de 1990 y la subsiguiente guerra del Golfo.

Al caer los precios del petróleo a casi 40 dólares el barril, otras naciones petroleras de la región se endeudaron, redujeron sus subsidios o aumentaron los impuestos. Kuwait, sin embargo, no hizo nada de eso. Para cubrir sus gastos, necesitaba que el petróleo se vendiese a 86 dólares el barril.

Esto no quiere decir que Kuwait va a estar mendigando ayuda internacional. Su Autoridad de Inversiones tiene bienes por valor de 533 mil millones de dólares, según el Sovereign Wealth Fund Institute de Las Vegas. Es el cuarto fondo de ese tipo más grande del mundo.

El problema es que Kuwait no tiene un marco legal para contraer una deuda superior a los 33 mil millones de dólares actuales. El país necesitaría la aprobación de su parlamento de 50 bancas, único entre los reinos árabes.

Hay una propuesta de gastos que permitiría contraer una deuda de hasta 65 mil millones de dólares, pero muchos se resisten a aprobarla en una nación acostumbrada a los grandes escándalos de corrupción. Y la desconfianza de la gente ha ido en aumento a la par de la crisis de liquidez.

La aprobación de ese proyecto es el primer gran desafío que tiene el nuevo emir de Kuwait, el jeque Nawaf Al Ahmad Al Sabah, que ascendió al trono en septiembre, tras la muerte de Sabah Al Ahmad Al Sabah, un experimentado diplomático de 91 años que hizo de esta nación una mediadora regional respetable.

El parlamento será renovado el 5 de diciembre y la aprobación del proyecto no será fácil.

“Todo el sistema es corrupto”, dijo Omar al-Tabtabaee, legislador independiente que busca la reelección. “Hay corrupción en nuestros proyectos, en la forma en que nombran los funcionarios públicos. Nadie está contento aquí con esta situación”.

Este año la legislatura rechazó un proyecto que hubiera permitido aumentar la deuda por temor a que el dinero fresco fuese a parar a manos de empresarios y de bancos extranjeros.

“La gente no cree en el gobierno”, dijo Mohammed al-Yousef, analista político independiente. “Ha habido tantos escándalos y no hay un solo ministro preso”.

También hay resistencia a alterar un sistema en el que los beneficios del gobierno compran lealtad.

El gobierno, sin embargo, se está quedando sin dinero. Por primera vez en la historia, los ingresos del petróleo no alcanzan para pagar salarios y subsidios, que representan el 70% del presupuesto nacional.