Internacional

Enfurecen residentes de Xinjiang por duras medidas de China contra virus

El gobierno chino impuso un bloqueo generalizado en toda la región recluyendo a millones de personas debido a un brote de coronavirus

The New York Times

martes, 25 agosto 2020 | 08:34

The New York Times

Primero llegaron los avisos de que los funcionarios chinos habían declarado un estado de "tiempo de guerra". Luego, las autoridades comenzaron a ir de puerta en puerta, sellando los apartamentos y advirtiendo a los residentes que se quedaran adentro.

En las últimas semanas, el gobierno chino impuso un bloqueo generalizado en toda la región de Xinjiang, en el oeste de China, recluyendo a millones de personas como parte de lo que los funcionarios describen como un esfuerzo para combatir el resurgimiento del coronavirus.

Pero con el brote en Xinjiang aparentemente bajo control, y las restricciones aún vigentes más de un mes después de que comenzara el brote allí, muchos residentes están arremetiendo y acusando al gobierno de actuar con demasiada dureza.

"No hay casos aquí", dijo en una entrevista Daisy Luo, de 26 años, vendedora de frutas que vive en el norte de Xinjiang. "Los controles son demasiado estrictos".

La señora Luo, quien dijo que ha perdido al menos 1 mil 400 dólares en ventas debido al cierre, recurrió a las redes sociales esta semana para protestar por las restricciones, diciendo que se sentía abandonada. "Es inútil tener opiniones", dijo. "La gente no se atreve a hablar".

La creciente ira plantea un desafío para el gobernante Partido Comunista. Con el virus bajo control en la mayor parte del país y la vida comenzando a parecer relativamente normal en muchas ciudades, el partido está tratando de proyectar una imagen de armonía y promociona su enfoque para combatir el virus como modelo para el mundo.

El cierre, que según los avisos del gobierno ha afectado al menos a cuatro millones de personas, ha reavivado las preocupaciones sobre los abusos de los derechos humanos en Xinjiang. El gobierno chino ha pasado años perfeccionando un sistema de vigilancia y control masivo en Xinjiang y durante mucho tiempo ha impuesto reglas sociales draconianas a los grupos minoritarios étnicos mayoritariamente musulmanes de la región, que representan aproximadamente la mitad de la población de 25 millones.

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