Internacional

Encuentro de gigantes en el cielo

Los titanes más grandes del Sistema Solar, Júpiter y Saturno, tendrán este mes su punto de mayor proximidad

Israel Sánchez
Agencia Reforma

lunes, 14 diciembre 2020 | 08:17

Ciudad de México- Mientras el 2020 se inscribe en la historia como el año en que las personas se distanciaron y confinaron para evitar la dispersión de un letal virus pandémico, también marca el reencuentro de dos gigantes en el firmamento.

Se trata de Júpiter y Saturno, los dos titanes gaseosos más grandes del Sistema Solar, que durante las últimas semanas se han observado cada vez más cerca entre sí a causa de lo que se conoce como "conjunción astronómica", y cuyo punto de mayor proximidad se alcanzará el próximo lunes 21 de diciembre.

Si bien el nombre parece tomado de un relato de ciencia ficción, sugiriendo alguna clase de alineación planetaria que preludia la catástrofe, en realidad no es más que un fenómeno astronómico, bastante raro, sí, pero perfectamente explicable por la ciencia.

"Una conjunción es cuando dos objetos celestes vistos desde un tercero, que generalmente es aquí desde la Tierra, se hallan en la misma longitud celeste -que es el equivalente a nuestra longitud aquí en la Tierra, nada más que proyectada hacia el cielo-", explica en entrevista el doctor en ingeniería Alejandro Farah, técnico académico en el Departamento de Instrumentación del Instituto de Astronomía de la UNAM.

"Lo que tiene de particular en esta ocasión la conjunción entre Júpiter y Saturno es que está sucediendo, y poco a poco estos dos objetos se van a ir acercando entre sí, obviamente vistos desde la Tierra", añade. "Vistos desde aquí, parece que se van acercando. Parece incluso que se van a tocar".

Un acercamiento meramente aparente, pues el primero de los planetas que conforman el circuito exterior del Sistema Solar y su inconfundible vecino rodeado por anillos continuarán distanciados por aproximadamente 613 millones de kilómetros.

Y aunque la conjunción entre ambos tiene lugar cerca de cada 20 años, esta máxima cercanía con que se percibirán el 21 de diciembre, a partir de las 17:00 horas que comience a oscurecer, es algo que no se ve desde el año 1623 -sucediendo a la gran conjunción de 1226-, y que no se repetirá hasta el 2080.

"No es algo que se vea, me atrevo a decir, más de una vez en una vida. Es un fenómeno raro. La vez pasada fue hace casi 400 años, prácticamente cuando Galileo Galilei estaba observando con su telescopio", ilustra Farah, también secretario de Educación y Divulgación del Programa Espacial Universitario.

"Entonces remonta a una historia interesante, porque nos hace entender que desde la época de Galileo hasta hoy día estamos viendo prácticamente el mismo cielo, con la diferencia de que tenemos mucho mejor conocimiento de lo que estamos observando".

Poder entender y calcular que un fenómeno de este tipo ocurrió de este mismo modo hace cuatro siglos, o que sucederá de nuevo en 60 años, no es sino resultado de toda la ciencia astronómica desarrollada a lo largo de la historia de la humanidad, estima el especialista.

Lo mismo gracias a las observaciones en la antigüedad por parte de los egipcios, los chinos, los árabes y los mayas, que por el propio trabajo de Galileo, Nicolás Copérnico y Tycho Brahe, y el auge del modelo heliocéntrico del universo para desembocar posteriormente en las leyes de movimiento planetario enunciadas por Johannes Kepler.

"Desde ahí viene la posibilidad de empezar a calcular. Después de eso, obviamente se fueron desarrollando más las matemáticas de la mecánica celeste, y hoy día se conoce con muy buena precisión el comportamiento de estos objetos.

"Claro, hay que ir observando y corrigiendo, porque a pesar de que es una constante y es bastante calculable, hay pequeñas variaciones debido a que el Sistema Solar es dinámico y va cambiando. Sin embargo, uno puede calcular hasta el 2100 y prácticamente es el resultado que va a observar", subraya el técnico académico del Instituto de Astronomía.

Hay quienes especulan que el brillo de una conjunción de este tipo entre Júpiter y Saturno es lo que en su momento se observó como la "Estrella de Belén". ¿Es válida esta idea?

Hay muchas teorías respecto a la "Estrella de Belén". En lo personal, creo que todas ellas son románticas y hablan de la historia de la humanidad tratando de entender el cielo y de hacer alguna analogía de lo que veían nuestros antepasados.

Una teoría es que era un cometa, que lo que los distingue es que se les ve la cola, y a la "Estrella de Belén" siempre la pintan con una cola.

Por otro lado, Júpiter y Saturno desde hace mucho tiempo eran conocidos como planetas. Si fuera aquello, le hubieran llamado el 'Planeta de Belén', no la estrella. Nada más estoy divagando, pero es un poco para poner el contexto de que es muy romántico que se le trate de ver ese tipo de circunstancias.

¿Hacia dónde mirar?

A diferencia de otros espectáculos astronómicos, como las lluvias de estrellas, donde hay ciertas condiciones que posibilitan una mejor visibilidad, la gran conjunción de Júpiter y Saturno es algo que puede apreciarse a simple vista.

Y puede hacerse desde ahora mismo, en los días previos a su máxima proximidad, al dirigir la mirada hacia el suroeste, especialmente hacia el horizonte en cuanto comience a oscurecer, detalla Farah.

"Donde se oculta el Sol, ese es el oeste; de ahí hay que trazar un poco hacia el sur, unos 30 grados, y por ahí lo van a ver", precisa.

"A las 6 de la tarde, que ya está prácticamente oscuro, va a ser un espectáculo increíble. Aquellos que tengan binoculares o un telescopio los van a poder enfocar juntos, que es algo muy difícil de lograr".

Para los aficionados a la astronomía que cuenten con uno de estos instrumentos de observación, Farah señala que será posible percibir algunas de las lunas de Júpiter -por primera vez observadas, de hecho, por Galileo-: Calisto, Europa, Ganímedes y la plagada de volcanes Ío, el sitio con más actividad volcánica en todo el Sistema Solar.

Por otra parte, al apuntar el instrumento a Saturno, se verán de manera bastante pronunciada los anillos que giran en torno al planeta extendidos a cientos de miles de kilómetros, así como a Titán, el más grande de entre los 53 satélites naturales que lo orbitan.

"Mi recomendación es: todos los que tengan telescopio, que lo saquen y apunten a cualquiera; se van a llevar una sorpresa. Es prácticamente una vez en la vida que van a tener a estos dos objetos celestes, a estos planetas, en el mismo campo visual del telescopio", enfatiza Farah.

Y, más allá del espectáculo astronómico mismo, para el técnico del Instituto de Astronomía existe una fuerte razón para instar a la gente a que vuelva la mirada hacia el firmamento en un año tan crítico como ha sido este 2020.

"En estos momentos difíciles, creo que hay que entender que el conocimiento humano ha llegado a calcular ese fenómeno natural, y que tenemos la capacidad de predecirlo, observarlo, entenderlo. Y de esa manera podemos decir que podemos confiar en la ciencia que se ha desarrollado.

"Lo comento así porque está plenamente vinculado con este problema terrible que estamos pasando de la pandemia, un poco para motivar a la gente a entender que la ciencia es la mejor herramienta que tenemos hoy día para luchar no nada más con todos los problemas sociales que tenemos, sino con esta terrible pandemia que nos aqueja", concluye el especialista.