Internacional

El legado de Shinzo Abe, el primer ministro saliente de Japón

En su último mandato, el político se enfocó a restaurar la economía, el ejército y el orgullo nacional del país

The New York Times

viernes, 28 agosto 2020 | 10:01

Associated Press | Shinzo Abe
Nueva York— Shinzo Abe, el primer ministro con más años de servicio en Japón, anunció este viernes que renunciaría, poniendo fin a un tercer mandato en el que persiguió, con resultados mixtos, una agenda conservadora de restaurar la economía, el ejército y el orgullo nacional del país.

Aquí hay un vistazo a su tiempo en el cargo y su legado.

Su política exterior

Abe saltó a la fama nacional a principios de la década de 2000 cuando acompañó al entonces primer ministro, Junichiro Koizumi, en un viaje a Pyongyang para negociar la liberación de los ciudadanos japoneses secuestrados por Corea del Norte. Defender la causa de esos ciudadanos secuestrados siguió siendo una preocupación durante el resto de su mandato y contribuyó a sus opiniones duras sobre el aislado país comunista.

Aunque trató de mejorar los lazos con China y Corea del Sur, donde los amargos recuerdos de la guerra son profundos, Abe irritó a ambos vecinos en 2013 al visitar el Santuario Yasukuni, en Tokio, considerado por Beijing y Seúl como un símbolo del militarismo pasado de Japón. Nunca más visitó el santuario, pero las relaciones con Corea del Sur sobre cómo y por cuánto tiempo Japón debe expiar sus atrocidades durante la guerra alcanzaron un nivel de intensidad nunca visto en décadas.

Abe fue uno de los pocos líderes mundiales que mantuvo una relación estrecha y constante con el presidente Trump, charlando por teléfono con regularidad y jugando golf.

Su política doméstica

Durante años, Abe trató de exorcizar los demonios del pasado japonés en tiempos de guerra revisando la cláusula pacifista de la Constitución japonesa, que fue impuesta por Estados Unidos después de su victoria en la Segunda Guerra Mundial.

En 2015, después de enormes protestas públicas y una batalla con políticos de la oposición, impulsó una legislación que autorizaba misiones de combate en el extranjero junto a tropas aliadas en nombre de la "autodefensa colectiva".

Pero su objetivo de "normalizar" el ejército japonés finalmente fracasó, ya que Abe demostró ser incapaz de influir en el público japonés.

Algunos creían que después de que Abe asumiera su tercer mandato después de las elecciones de 2017, su Partido Liberal Democrático cambiaría sus reglas para permitirle buscar un cuarto mandato. Pero su popularidad de larga data se vio afectada este año cuando el país atravesó las primeras semanas de la pandemia de coronavirus.

Su política económica

El legado más perdurable de Abe bien puede ser una serie de políticas económicas destinadas a reactivar el crecimiento económico que alguna vez fue enorme.

Su programa “Abenomics” estaba destinado a combatir las amenazas de la deflación y el envejecimiento de la fuerza laboral, mediante efectivo barato, gasto fiscal y desregulación corporativa.

La combinación dio resultados en los primeros años de su mandato, sacando a la economía de un malestar implacable y elevando el perfil internacional de Abe. Pero su economía sufrió en 2019 como resultado de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y se vio aún más afectada este año cuando la pandemia de coronavirus provocó la mayor caída del país en la posguerra.

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