Conmociona en Perú muerte de expresidente

Tras haberse quitado la vida, agrava el impacto de la crisis generada por el caso Odebrecht.

Reforma
miércoles, 17 abril 2019 | 16:02

El suicidio del ex Presidente peruano Alan García, ocurrido poco antes de ser detenido por supuestos delitos de corrupción, ha conmocionado al país y agrava el impacto de la crisis generada por el caso Odebrecht.
García falleció a los 69 años, mientras era operado en el Hospital de Emergencias Casimiro Ulloa, de Lima, de las graves heridas causadas por el disparo que se dio cuando policías y fiscales llegaron a su casa con una orden de detención en su contra.
Esa orden se emitió a pedido del fiscal José Domingo Pérez después de que este domingo se difundiera que Odebrecht, en el marco del acuerdo de colaboración que mantiene con la Justicia peruana, reveló que el ex Secretario presidencial Luis Nava, y su hijo José Nava, recibieron 4 millones de dólares de la empresa para lograr el contrato de construcción de la Línea 1 del Metro de Lima.
Su muerte, además de haber consternado a los peruanos, sembró la incertidumbre sobre la situación política en el país y el impacto del caso Odebrecht, debido a las acusaciones de representantes del Partido Aprista Peruano (PAP), que lideraba el ex Presidente, contra la Fiscalía, medios de comunicación y el Gobierno.
"(Esta) es la concreción de todo un mecanismo de persecución y búsqueda de popularidad enfermiza por parte de algunas personas imbuidas de poder que quieren pasar a la historia como carceleros", aseguró el congresista aprista Mauricio Mulder.
"La historia de sus biografías quedará escrita en páginas muy escondidas y letras muy pequeñas", agregó.
Por su parte, el ex Canciller Luis Gonzales Posada acusó a la Fiscalía de querer apresar arbitrariamente a políticos sin un debido proceso, y la ex congresista y ex Ministra del Interior Mercedes Cabanillas coincidió en acusar al Ministerio Público de abusar de su autonomía para perseguir a personajes como García.
Rafael Correa, ex Presidente de Ecuador, y Álvaro Uribe, de Colombia, recordaron a García y criticaron la "persecución" en su contra.
"Si Alan García fue perseguido injustamente, su suicidio es en realidad un asesinato ¡Ya basta de tanto abuso!", escribió Correa en su cuenta de Twitter.
Tras conocerse la situación, grupos de militantes apristas llegaron hasta las afueras del hospital y protagonizaron algunos altercados con la Policía mientras acusaban a la Fiscalía y a medios de comunicación de haber presionado a García con sus denuncias.
Ante la confusión generada por el suceso, el Ministro del Interior, Carlos Morán, defendió la actuación de las autoridades y detalló que la detención fue ordenada por el juez José Luis Chávez, del Tercer Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria.
El Ministro relató que el operativo estuvo a cargo del fiscal Henry Amenábar y un grupo de agentes que se identificaron ante García y le informaron que iba a ser arrestado.
El ex Mandatario pidió entonces un momento para hacer una llamada a su abogado y subió a su habitación, en el segundo piso, de su vivienda, donde se encerró y a los pocos minutos se escuchó un disparo de arma de fuego.
"La Policía forzó la puerta y encontró a García en posición sentada y con una herida en la cabeza", detalló Morán.
Junto a García, también se ordenó la detención de Luis Nava, secretario presidencial bajo el Gobierno del líder del Partido Aprista, y Miguel Atala, ambos estrechos colaboradores del ex Presidente y señalados como sus testaferros.
Además, del ex Ministro de Transportes y Comunicaciones y de Vivienda y Construcción, Enrique Cornejo, quien horas después se entregó a la Justicia, así como de otros cinco ex funcionarios de su segundo Gobierno.