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Internacional

Con la sequía, el 'Stonehenge español' resurge una vez más

La sequía ha provocado que los niveles del agua se desplomen y los monumentos sumergidos salgan a la luz

The New York Times

viernes, 09 septiembre 2022 | 13:27

The New York Times

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España.- Como el esqueleto de un monstruo marino extinto, el Dolmen de Guadalperal ha resurgido de las profundidades del embalse de Valdecañas en el oeste de España, donde la sequía persistente en Europa ha provocado que los niveles del agua se desplomen y los monumentos sumergidos salgan a la luz. Los restos de este sepulcro de la Edad del Bronce, apodado el Stonehenge español, ahora están completamente expuestos por quinta vez desde que el área se inundó deliberadamente en 1963 como parte de un proyecto de desarrollo rural.

Los dólmenes eran tumbas de una sola cámara que a menudo combinaban ceremonias religiosas con avistamientos precisos del sol. El que acaba de reaparecer en España data del cuarto o quinto milenio a.C., lo que lo hace hasta 2 mil años más antiguo que su primo celta de la llanura de Salisbury en Inglaterra.

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Lo que queda del complejo de Guadalperal es un anillo de cuarcita, de 35 metros de diámetro, que rodea 144 piedras de granito dentadas, muchas de las cuales ya no están en pie. Las piedras, o menhires, algunos de hasta dos metros de altura, apuntalaban una enorme piedra angular colocada en un túmulo, o un montículo de tierra y guijarros. Tanto la piedra angular como el túmulo fueron desmantelados en 1925 durante una excavación dirigida por Hugo Obermaier, antropólogo y prehistoriador hispanoalemán.

Primitiva Bueno Ramírez, arqueóloga de la Universidad de Alcalá en Madrid que ha estudiado este dolmen durante tres décadas, ve los menhires como fragmentos congelados de la historia. Llamó a su reaparición “el pasado que emerge de las aguas”.

Angel Castaño, un filólogo que vive cerca del lago artificial y se desempeña como presidente de una asociación cultural local, compara el megalito con un ojo gigantesco que contempla la España prehistórica. “Te ayuda recordar que el lugar fue, durante milenios, una puerta estratégica que conectaba el sur y el norte de la Península Ibérica”, dijo. “El dolmen dominaba uno de los pocos lugares donde era posible cruzar el río Tajo, que dividía la mitad oeste de España desde el este. El lugar fue de gran importancia hasta que se construyeron los puentes hace unos siglos”.

Un sistema atmosférico de alta presión impulsado por el cambio climático ha dejado partes de la Península Ibérica en su punto más seco en mil 200 años, según un estudio de modelado publicado en julio en la revista Nature Geoscience. Los lagos artificiales, que suministran agua a hogares, granjas y fábricas, cayeron al 36 por ciento de su capacidad en promedio a principios de agosto, muy por debajo del promedio de 10 años del 61 por ciento (El nivel del agua en el embalse de Valdecañas actualmente ronda el 28 por ciento de su capacidad).

Docenas de monumentos hundidos (iglesias, cementerios, puentes, carreteras y yacimientos arqueológicos) han resurgido recientemente durante la prolongada racha seca, que convirtió este mes de julio en el mes más caluroso de España desde al menos 1961. En febrero, el pueblo gallego abandonado de Aceredo, inundado por una represa en 1992, se hizo visible después de que la sequía casi vaciara el embalse de Alto Lindoso. Este verano, en el embalse de Buendía, al este de Madrid, el retroceso de las aguas expuso las ruinas de un pueblo y casas de baños, cubiertas de barro seco. En la localidad catalana de Sant Romà de Sau, que desapareció de la vista en 1965 cuando se construyó la presa de Sau, reapareció una iglesia románica lombarda del siglo XI, aún intacta. Normalmente, solo el campanario de la iglesia perfora la superficie del agua.

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