Internacional

Cede Venezuela control petrolero

Tras décadas de dominar industria, Gobierno venezolano está cediendo su dominio a compañías extranjeras para mantener el poder

Estación de gasolina / The New York Times

The New York Times

lunes, 10 febrero 2020 | 07:27

Caracas, Venezuela— Tras décadas de dominar la industria petrolera, el Gobierno venezolano está cediendo silenciosamente su control a compañías extranjeras en una apuesta por mantener la economía a flote y mantener el poder.

La apertura es un sorprendente revés de Venezuela, pues rompe décadas de control estatal sobre sus reservas de crudo, las más grandes del mundo.

El poder y la legitimidad del Gobierno siempre ha residido en su habilidad de controlar sus campos petroleros -la columna vertebral de la economía del país- y en el uso de ganancias para beneficiar a su gente.

Pero el líder autoritario de la nación, Nicolás Maduro, en su forcejeo por mantener las riendas de un país en su séptimo año de paralizante crisis económica, está abandonando políticas que alguna vez fueron centrales en su revolución inspirada en el socialismo.

Bajo la ley venezolana, la compañía petrolera estatal debe ser la principal beneficiaria de todos los grandes proyectos petroleros.

Pero a medida que la compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA) se desenvuelve bajo el peso de las sanciones estadounidenses, mala administración y corrupción, el trabajo está siendo retomado por asociados extranjeros.

Compañías privadas están bombeando crudo, organizando exportaciones, pagando a trabajadores, comprando equipo e incluso contratando grupos de guardias de seguridad para proteger sus operaciones en una zona rural que colapsa, de acuerdo con administradores y consejeros petroleros que trabajan en proyectos de energía del país.

En efecto, una privatización sigilosa está tomando lugar, dijo Rafael Ramírez, quien dirigió la industria petrolera de Venezuela por más de una década antes de romper con Maduro en 2017, en un discurso en video de esta semana.

"Hoy, PDVSA no gestiona nuestra industria de petróleo. Los venezolanos no la gestionan", acusó Ramírez. "En medio del caos generado por la peor crisis económica sufrida por el país en su historia, Maduro está tomando acciones para ceder, transferir y entregar las operaciones petroleras al capital privado".

PDVSA no respondió a las peticiones de comentario sobre sus recientes concesiones a asociados privados.

Los irregulares cambios al sector petrolero, los cuales han acelerado en los últimos meses, están transformando a la industria del petróleo en una nación cuyas firmes políticas de energía habían servido desde 1950 de ejemplo a países en desarrollo de cómo tomar el control de sus recursos naturales.

También son una representación cruda de la visión de Hugo Chávez, mentor y predecesor de Maduro.

Chávez nacionalizó en 2007 las gigantes participaciones de Exxon Mobil y ConocoPhillips y formó el liderazgo de PDVSA a base de aliados políticos dedicados a su "revolución bolivariana" de inspiración socialista.

Pero la transformación de Maduro de la industria petrolera venezolana ha frenado el colapso provocado por un embargo de EU.

Las sanciones impuestas en enero de 2019 habían eliminado cerca de un tercio de la producción de petróleo de Venezuela, reduciéndola en un punto al nivel más bajo desde 1940, de acuerdo con información de OPEC.

Ahora la producción de petróleo sigue siendo menor a un tercio del total en 1998, cuando Chávez tomó el poder.

Para finales de 2019, Venezuela había estabilizado las exportaciones a cerca de un millón de barriles por día, según los datos de seguimiento de tanques de Bloomberg.

El regate de exportaciones de petróleo ha provisto a Maduro de ingresos extranjeros en el momento más crítico de la crisis económica del país, lo que le ha permitido ajustarse a las sanciones y consolidar su Gobierno.

En el principal centro de exportaciones de petróleo del país, plantas de procesamiento y muelles están adquiriendo vida lentamente después de casi una completa parálisis en el verano, cuando PDVSA fue bloqueada del sistema financiero global, de modo que se esforzaba por afrontar sin su mercado más grande, EU, de acuerdo a agentes de navegación y administradores petroleros.

Las privatizaciones parciales no oficiales del año pasado han sido dirigidas por un extraño reformista: Manuel Quevedo, un General de la Guardia Nacional con ninguna experiencia petrolera y que fue nombrado por Maduro para dirigir la PDVSA.

Quevedo rompió con la retórica nacionalista de sus predecesores para ceder el control operacional de proyectos petroleros conjuntos a socios que incluyen Chevron; la compañía estatal rusa Rosneft; algunas compañías europeas y chinas; y grupos de magnates venezolanos.

"Con PDVSA en estado de crisis, están cediendo cada vez más responsabilidades operativas y decisiones a los socios", expresó Lisa Viscidi, especialista en temas energéticos en Latinoamérica en Inter-American Dialogue, un grupo de investigación con sede en Washington.

Las concesiones están reduciendo gradualmente a PDVSA a poco más que una sociedad de cartera que recauda la parte estatal de los ingresos del campo petrolero, con la mayoría de las decisiones financieras y estratégicas tomadas por socios privados.

Lo anterior es un sorprendente declive comparado con hace una década cuando PDVSA era el orgullo de Venezuela y la piedra angular de su economía.

Hasta el comienzo de la crisis económica en 2013, la compañía era la fuente de prácticamente toda la moneda fuerte de Venezuela.

Hoy, los campos petroleros de propiedad exclusiva de PDVSA representan menos de la mitad de la producción petrolera restante de la nación, y su producción continúa cayendo en picada.

En cuanto a la exportación, el mayor aliado de PDVSA ha sido la compañía rusa Rosneft, que durante el año pasado ha crecido hasta vender cerca de dos tercios del petróleo venezolano.

Rosneft ha reemplazado rápidamente las rutas de ventas de PDVSA en EU a partir de desviar su petróleo a Asia, a menudo ocultando la fuente y el destino de la carga para evitar las sanciones, según las compañías que monitorean el tráfico de petroleros.

Excluido del sistema financiero global, PDVSA también ha sido forzado a ceder el control a socios extranjeros de organizar exportaciones, lo cual va en contra de las leyes energéticas del país.

En los últimos meses, Chevron, Rosneft y la italiana Eni han exportado directamente crudo venezolano.

La apertura de exportaciones de PDVSA -cargamentos petroleros de millones de dólares- a cualquiera que pueda eludir las sanciones para conseguir un barco, seguro y un cliente para el crudo ha creado una pequeña industria artesanal entre la élite de Venezuela.

Ahora, la única cosa que importa es que el petróleo continúe fluyendo, dijo un socio en una empresa petrolera conjunta mientras revisaba su celular, viendo las ofertas de carga de la compañía estatal.

"La lucha histórica por la soberanía de los recursos se está sacrificando por la conveniencia operacional", señaló Antero Alvarado, un consejero del sector energético en Caracas.