Acusa China a EU de orquestar protestas en Hong Kong

Funcionarios chinos señalan que se trata de un complot para socavar al gobierno de Xi Jinping

The New York Times
jueves, 05 septiembre 2019 | 08:28
The New York Times |

Hong Kong.- Jenny Lee, de 26 años, marchó con un amigo a través de las sofocantes calles de Hong Kong portando una bandera estadounidense sobre su hombro. “llevamos esto con nosotros esto para decirle al mundo que queremos democracia y libertad”, según explicó.

Sin embargo, las autoridades en China están sosteniendo ese tipo de gestos como evidencia de lo que funcionarios chinos retratan como una campaña estadounidense para orquestar las protestas que han sacudido a Hong Kong durante casi tres meses.

Las acusaciones cada vez más cáusticas de China contra Estados Unidos —en los medios estatales y declaraciones oficiales— reflejan una convicción cada vez más profunda de que el apoyo a los derechos democráticos en Hong Kong es parte de un esfuerzo más amplio para socavar al Partido Comunista.

Aunque no hay evidencia concreta de que las protestas sean otra cosa distinta a lo que sostienen los manifestantes: una oleada sin líderes cargada de frustración y resistencia contra el control invasor sobre los asuntos de Hong Kong por parte de China continental. Pero los funcionarios chinos ahora señalan un patrón de acciones estadounidenses que dicen que equivale a una interferencia extranjera, incluso un complot.

Algunas de las acusaciones no son más que muestra de una cruda desinformación, pero otras se basan en hechos suficientemente concretos para dar pie a una teoría de conspiración con las nefastas intenciones encubiertas de Estados Unidos de querer desafianzar el control autoritario del líder chino Xi Jinping.

Tales acusaciones incluyen declaraciones de apoyo a las protestas por parte de líderes del Congreso y candidatos presidenciales demócratas, y reuniones entre figuras de la oposición de Hong Kong y funcionarios de la administración de Trump.

China tiene una larga historia de culpar a “fuerzas extranjeras” por los desafíos que ha enfrentado internamente, incluidas las protestas de la Plaza Tiananmen hace 30 años. Pero la profundidad y ferocidad de las acusaciones de China sobre Hong Kong sugieren que no son meramente propaganda destinada a audiencias nacionales o internacionales.

En lugar de ello, según algunos analistas, reflejan el pensamiento de un liderazgo cada vez más ansioso que ve cualquier manifestación popular en las calles como una potencial “revolución de color” similar a aquellas que arrasaron con Georgia, Ucrania y más tarde con el mundo árabe.

La administración de Trump, por su parte, ha reaccionado de manera inconsistente a las protestas. El presidente, centrado principalmente en las tensiones comerciales con China, una vez desestimó las protestas, calificándolas de ser un asunto interno. Sin embargo, otros en la administración se han pronunciado a favor de las manifestaciones en un tono más enfático, y las protestas se han ganado el diverso apoyo a lo largo de todo el espectro político en Washington.