Internacional

‘Podía oír gritos y llantos y vi a algunas personas caer muertas’

Así lo narra sobreviviente

Agencias
sábado, 16 marzo 2019 | 06:00

Christchurch, Nueva Zelanda— “Por suerte el tirador hizo su masacre dentro de la mezquita y no salió a la parte trasera. De lo contrario me hubiera podido alcanzar”.

Quien habla es Farid Ahmed, un sobreviviente de uno de los dos tiroteos ocurridos este viernes en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, entrevistado por la cadena noticiosa BBC de Londres.

“El ambiente estaba muy tranquilo, calmado y silencioso, como suele ser: cuando el imán empieza a hablar todo el mundo se calla y se hace un silencio sepulcral”.

“Pero luego, de repente, comenzó el tiroteo”.

Ahmed cree que el atacante ingresó al edificio por la entrada principal, ya que los primeros disparos que oyó provenían de la sala grande.

“Yo estaba en un cuarto lateral, así que no vi quién disparaba, pero vi que algunas personas corrían al cuarto en el que yo estaba”.

“También vi que algunas personas tenían sangre en su cuerpo y algunos estaban cojeando. En ese momento, me di cuenta de que era realmente grave”.

Ahmed recordó que un par de personas le dijo: “Tú estás en silla de ruedas, ¡tienes que salir ahora!”. Así que les hizo caso.

“Me empujé a mí mismo hasta la parte trasera, donde estaba estacionado mi auto”. Se escondió detrás del vehículo.


Caían como pinos

Carl Pomare y su compañero de trabajo pasaban en auto por la mezquita de Al Noor, una de las atacadas, cuando notaron algo fuera de lo normal.

“Vi a mi derecha a mucha gente corriendo fuera de la mezquita y en la misma dirección que yo sobre la vereda. Estaban corriendo para salvar sus vidas. Le dije a mi colega: ‘Aquí está pasando algo”, le contó Pomare a la BBC.

Ambos oyeron algo que les pareció fuegos artificiales: “Pero no eran fuegos artificiales, era un rifle semiautomático”.

Pomare recordó que vio a gente desplomándose sobre el suelo: “Esta gente estaba siendo derribada como pinos. Vi cómo los alcanzaba por la espalda y caían al suelo. Y, sí, era muy surrealista”.

Los dos detuvieron el auto unos metros más adelante para pensar qué hacer.

“Ok, tenemos que regresar y ayudar a esta gente”, decidieron al final. “Así que volvimos e hicimos un cordón con otro auto”.

“Intentamos ayudar a la gente”, afirmó Pomare por teléfono a la BBC. “Mi colega asistió a la primera persona que vimos tirada en la vereda”.

“Había muchos cuerpos en el suelo y no había sirenas ni policía ni ambulancia porque acababa de suceder. Durante 15 minutos no hubo más asistencia externa aparte de la gente que simplemente estaba allí, probablemente no más de seis personas. Todos civiles simplemente ayudando a la gente que estaba en el suelo, luchando por sus vidas”.