Estados Unidos

Tácticas post-electorales de Trump, similares a las de algunos dictadores

Estados Unidos nunca antes había tenido que forzar al presidente en funciones a aceptar una derrota justa en las urnas

The New York Times

The New York Times

miércoles, 11 noviembre 2020 | 17:45

Moscú.-Cuando el dictador de Bielorrusia declaró que había obtenido una victoria improbable en una elección del mes de agosto e hizo un auto- juramento para un sexto término como presidente, Estados Unidos y otras naciones occidentales denunciaron lo que dijeron se trató de un descarado desafío a la voluntad de los electores.

La victoria del presidente Aleksandr G. Lukashenko, fue catalogada el mes pasado por el secretario de Estado Mike Pompeo como un “fraude”. Pompeo agregó: “Nos hemos opuesto al hecho de que él se haya tomado el juramento a sí mismo. Sabemos lo que la gente de Bielorrusia quiere. Ellos desean algo diferente”.

Justo un mes después, el jefe de Pompeo, el presidente Trump, imitió la estrategia de Lukashenko, uniéndose al club de líderes truculentos que, independientemente de lo que los votantes decidan, se declaran a sí mismos ganadores de las elecciones.

Ese club cuenta entre sus miembros a más dictadores, tiranos y potentados que a líderes que usualmente se conocen como “el mundo libre” --- países, que encabezados por Washington, durante décadas les han dado lecciones a otros sobre la necesidad de realizar elecciones y respetar el resultado.

Trump participó en una elección democrática libre y justa. Pero al rehusarse a aceptar los resultados de la elección de la semana pasada y de estar tratando de deslegitimizar la votación, Trump está siguiendo esa misma estrategia.

Sin embargo, Estados Unidos tiene libertad de expresión, un poder judicial fuerte e independiente, funcionarios electorales dedicados a contar honestamente los votos y una fuerte oposición política, y nada de esto existe en Bielorrusia ni Rusia.

Aunque Estados Unidos nunca antes había tenido que forzar al presidente en funciones a aceptar una derrota justa en las urnas. Y al incrementar la posibilidad de que sea forzado a abandonar su puesto, Ttrump está coartando la tradición democrática de una transición pacífica.