Estados Unidos

Si Trump echa a perder el TLC, arruinaría su reelección

La política comercial del presidente podría ser una amenaza para su propia campaña

El Diario de Juárez
lunes, 11 marzo 2019 | 12:09

Washington.- La coexistencia en Estados Unidos de un enorme déficit comercial con una sólida creación de empleos refutó en términos prácticos con creces las políticas arancelarias del presidente Trump —desacreditando la teoría en la cual se basa—. Simplemente no existe necesariamente nexo entre el monto del déficit comercial y el nivel general de prosperidad, publicó The Washington Post.

En el contexto de un crecimiento relativamente sólido, no sorprende que los estadounidenses gasten más en importaciones, invalidando así el impacto de los aranceles. Irónicamente, parte de la razón son los extensos recortes fiscales implementados por Trump: el déficit comercial es una consecuencia necesaria de los ahorros nacionales netos negativos, de los que los enormes déficits presupuestales son parcialmente responsables.

Lección: los factores económicos mayores como las políticas fiscales federales y las fluctuaciones en el tipo de cambio tienen tanto o más que ver con los déficits comerciales anuales. Lo anterior pone en su debida perspectiva el debate en curso sobre la política comercial.

En el trato al parecer inminente entre los negociadores de Trump y los de China se incluyen promesas chinas de adquirir más granos y gas natural de Estados Unidos, así como de mayor igualdad para las empresas de este país que operan en China. El convenio podría contribuir a reducir, aunque no en forma seria, el actual déficit comercial con esa nación.

Algo así sucede con el déficit comercial con México, mismo que también creció el año pasado, y con el pendiente Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. El T-MEC añade algunos salarios y requisitos de contenido norteamericano innecesarios y tal vez contraproducentes en la manufactura automotriz mexicana.

La ratificación es deseable no debido a que el T-MEC sea un buen acuerdo sino porque la alternativa —la amenaza de Trump de abandonar el TLC— podría ser peor.

Pero el aspecto político del tratado ha cambiado desde que los líderes de los tres países firmaron el T-MEC. Ahora los demócratas controlan el Congreso y no se hallan ansiosos de darle una victoria política a Trump, exigiendo más modificaciones en el convenio a cambio de sus votos. Por su parte, tanto Canadá como México han anunciado que sus legislaturas no lo ratificarán a menos que Trump acceda a retirar los aranceles que impuso a sus productos de acero.

Con noviembre del 2020 cerca, la amenaza de Trump de echar por la borda el TLC ahora cada vez da más impresión de ser una amenaza para su propia reelección —o sea, una fanfarronada—. Los asesores más sensatos del equipo comercial de Trump deben aconsejar paciencia. También la medida más segura que el Presidente puede tomar a favor de sí mismo —no hacer nada— reduciría los daños a la economía.