Estados Unidos

Restringen enseñanza de la historia en Texas

Aprueban ley que impide cuestionar racismo y limitan estudios mexicoamericanos en el estado

El Diario de El Paso / Temas como el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco no podrán tratarse desde una perspectiva de discriminación

Agencias

lunes, 07 junio 2021 | 06:00

San Antonio— Poco después de que George Floyd fuera asesinado en una calle de Minneapolis el Día de los Caídos (Memorial Day) de 2020, Meghan Dougherty sintió un despertar en su distrito escolar suburbano de Texas, The Washington Post.

Los maestros recibieron capacitación sobre el papel que la raza había jugado en la creación de las vastas desigualdades en Estados Unidos. Los estudiantes, padres y profesores pasaron sus veranos estudiando y debatiendo cómo combatir generaciones de racismo sistémico. Algunos diseñaron un plan para inscribir a más estudiantes afroamericanos y latinos en clases de Colocación Avanzada, donde habían estado subrepresentados durante mucho tiempo.

“Eso es algo pequeño, pero también grande”, dijo Dougherty, quien labora en Round Rock, un distrito de rápido crecimiento y cada vez más diverso en las afueras de Austin. “La conversación ha cambiado”.

Sin embargo, ahora, los legisladores republicanos han aprobado un proyecto de ley que podría cambiarlo.

Bajo el grito de guerra cultural de combatir la “Teoría Crítica de la Raza” (CRT), un marco académico centrado en la idea de que el racismo es sistémico, no sólo una colección de prejuicios individuales, los legisladores han respaldado una intervención extraordinaria en las aulas de todo Texas.

Sus planes impondrían restricciones sobre la forma en que los maestros discuten los acontecimientos actuales, impedirían que los estudiantes recibieran créditos de cursos por su participación cívica y, en palabras de los defensores, restablecerían el papel de la “historia tradicional” en su legítimo lugar de primacía al enfatizar los nobles ideales de la nación en lugar de su historial de siglos de no estar a la altura de ellos.

“Deberíamos estar enseñando historia de Estados Unidos”, dijo recientemente el fiscal general de Texas, Ken Paxton, un republicano, a un entrevistador de Sinclair Broadcasting. “No deberíamos estar enseñando que las personas son desiguales de alguna manera”.

Para los educadores de Texas que han aplaudido los intentos de ofrecer a los estudiantes un relato más completo y honesto de la historia, a menudo fea, de subyugación racial de la nación, todo se siente como un intento de volver a dormir el despertar posterior a Floyd.

“Historia tradicional. Me pregunto qué significa eso”, dijo Dougherty, quien presentó su testimonio oponiéndose al proyecto de ley. “Se siente como historia en la que no tenemos que contar toda la historia”.

Afirmaciones sin fundamento

Mónica Martínez, profesora del Departamento de Historia de la Universidad de Texas en Austin, dijo que la legislación es una herramienta abierta para movilizar a los votantes en las próximas elecciones de mitad de período y para gobernador. El impulso legislativo también es una campaña organizada para socavar la confianza del público en lo que ella dijo que ya son escuelas públicas con fondos insuficientes y maestros mal pagados.

“Los legisladores están haciendo afirmaciones audaces y sin fundamento de que las escuelas públicas están adoctrinando a los estudiantes con ideas marxistas”, dijo Martínez. “Esas cosas no se enseñan en el aula, pero los legisladores están invocando CRT, que no pueden definir, para tratar de convertirlo en un enemigo de los estudiantes al que los padres deberían apoyar”.

Los opositores a la legislación también dicen que los legisladores están mal informados sobre lo que sucede en el aula.

“Les enseño a mis alumnos que Jefferson se sentó allí y escribió ‘todos los hombres son creados iguales’, pero que ganó su dinero con las plantaciones”, dijo Jocelyn Foshay, maestra de Estudios Sociales de High School en Dallas.

Carmona, el maestro de Estudios Mexicoamericanos, dijo que ha visto a sus estudiantes de doble matrícula participar más en la escuela, trabajar más duro para graduarse a tiempo y florecer como pensadores después de tomar su curso y verse reflejados en los textos. No está seguro de cómo la legislación puede restringir sus lecciones, pero no planea cambiar.

“Hemos tenido el punto de vista anglosajón desde siempre. Apenas estamos comenzando el esfuerzo de conseguir otras voces y puntos de vista”, dijo.

Contra labor social

La legislación también se enfocaría en los estudiantes involucrados en el trabajo de políticas públicas o sociales al prohibirles que obtengan créditos de cursos u horas de servicio para actividades a favor de causas sociales. El estudiante de último año de la escuela secundaria de San Antonio, Alejo Peña Soto, dijo que puede trazar una línea recta desde su trabajo escolar hasta el cabildeo que hace en la Cámara de Representantes para la coalición estudiantil de su distrito.

Los estudiantes, dijo, se organizaron porque no querían quedar fuera –como sus antepasados habían sido excluidos de la historia– de las discusiones legislativas que les afectan.

“No puedes ignorar el mundo que te rodea, y castigar a los estudiantes por involucrarse con él no es la respuesta”, dijo Peña Soto, quien planea realizar estudios urbanos y étnicos en la universidad. “Los legisladores apuntan a CRT porque dicen que enoja a los estudiantes. Pero en realidad se trata de que se nos escuche y aprendamos de los errores del pasado para mejorar nuestro país”.