Estados Unidos

Proceso de destitución es un plus político para Turmp, pero también una humillación personal

Esta ha sido una temporada de impulsos conflictivos para un presidente que usualmente parece estar gobernado por ellos

The New York Times

jueves, 12 diciembre 2019 | 22:33

Washington— Presionado por su posible juicio político, el presidente Richard M. Nixon supuestamente habló con las pinturas que hay en la Casa Blanca. El presidente Bill Clinton jugó distraídamente con sus antiguos prendedores de campaña. Y el presidente Trump publica mensajes de Twitter en su soledad a la mitad de la noche.

Mucho después que su staff se ha retirado a su casa, mucho después que las luces se han apagado en todos lados de la capital, el asediado presidente número 45, se instala en la parte superior de la Mansión Ejecutiva ventilando su frustración y aclamando a sus defensores a través de comentarios en las redes sociales.

Ésta ha sido una temporada de impulsos conflictivos para un presidente que usualmente parece estar gobernado por ellos. Mientras la Cámara sigue adelante en lo que él asegura que es una inevitable votación para destituirlo por sus delitos de alto impacto y mal comportamiento, Trump alterna entre la auto-compasión y combatividad.

Está esperando el juicio en el Senado que parece ser seguro que lo va a ganar y piensa que eso lo ayudará en su campaña cuando viaje por el país presumiendo que fue “exonerado” después de la más reciente “cacería de brujas” partidista.

Aunque le guarda resentimiento a la tacha roja que va a ser tatuada en la página de los libros de Historia como el tercer presidente de Estados Unidos que va a ser enjuiciado políticamente.

No importa qué digan sus críticos, sus asesores han dicho que verdaderamente él no desea ser destituido, ya que lo considera como una humillación personal.