Estados Unidos

Podría Estados Unidos controlar la pandemia en octubre

Si el país tomara las medidas adecuadas, miles de personas podrían salvarse de los estragos del virus, según expertos

Associated Press

The New York Times

lunes, 10 agosto 2020 | 10:54

De seis a ocho semanas, ése es el tiempo que algunos de los principales expertos en salud pública dicen que se necesitaría para finalmente controlar la epidemia de coronavirus en Estados Unidos. Si el país tomara las medidas adecuadas, miles de personas podrían salvarse de los estragos del Covid-19. La economía finalmente podría comenzar a recuperarse y los estadounidenses podrían comenzar a disfrutar de algo más parecido a la vida normal.

De seis a ocho semanas. Como prueba, mire a Alemania, o a Tailandia, o a Francia o a casi cualquier otro país del mundo.

En Estados Unidos, después de un breve período de aplanamiento de la curva, el número de casos y muertos están aumentando en tantos lugares que la doctora Deborah Birx, coordinadora de respuesta al coronavirus, describió el repunte colectivo como una "nueva fase" en expansión de la pandemia. Las comunidades rurales están tan infectadas como las urbanas, e incluso las victorias claras sobre el virus, en lugares como Nueva York y Massachusetts, se sienten en peligro.

Al mismo tiempo, los estadounidenses están fatigados por pasar meses encerrados. Los bares y restaurantes están reabriendo en algunos lugares para servicio en interiores y se están llevando a cabo debates sobre si, cuándo y cómo hacer lo mismo para las escuelas, incluso cuando el virus continúa propagándose sin control. Los retrasos prolongados en las pruebas se han convertido en una norma aceptada: todavía puede llevar hasta dos semanas obtener resultados en algunos lugares. A medida que la cifra nacional de muertos supera los 160 mil, el uso de cubrebocas aún no es universal.

No es ningún misterio cómo llegó Estados Unidos aquí. La respuesta de la administración Trump ha sido inconexa y a menudo contradictoria, indiferente a la ciencia, impregnada de política y ansiosa por traspasar la responsabilidad a los líderes estatales. Entre los estados, la respuesta también ha sido tremendamente desigual.

Tampoco es de extrañar hacia dónde se dirige el país. A menos que algo cambie rápidamente, millones de personas más se enfermarán por el virus y, en última instancia, más de un millón podrían morir a causa de él. La economía se contraerá aún más a medida que nuevas oleadas de propagación viral abrumen a los hospitales y obliguen a más cierres y aumenten el sufrimiento, especialmente en las comunidades de bajos ingresos y minorías.

El camino para evitar esos resultados es tan claro como los fracasos de los últimos meses.

Los científicos han aprendido mucho sobre este coronavirus. Por ejemplo, ahora saben que la transmisión por aire es un riesgo mucho mayor que las superficies contaminadas, que el virus se propaga a través del canto y los gritos tanto como a través de la tos, y que, si bien cualquier persona infectada es un vector potencial, los eventos, hogares de ancianos, plantas empacadoras de carne, iglesias y bares, son los principales impulsores de la pandemia. Según la mayoría de las estimaciones, solo del 10 al 20 por ciento de las infecciones por coronavirus representan el 80 por ciento de las transmisiones.

Los expertos también han aprendido mucho sobre lo que se necesita para controlar un brote de coronavirus. La mayoría de los pasos necesarios son los mismos que los expertos en salud pública han estado instando durante meses.

El hecho de que Estados Unidos haya echado a perder estos pasos hasta ahora, no significa que no pueda cambiar las cosas. La nación puede hacerlo mejor. Debería.