‘¡No shower!’, gritan migrantes a Pence

Cientos de extranjeros enjaulados dijeron haber estado allí más de 40 días, que tenían hambre y que querían lavarse los dientes

Agencia Reforma
domingo, 14 julio 2019 | 06:00
Associated Press |

McAllen, Texas— Amontonados y tras las vallas que los contenían, migrantes detenidos en una estación de esta ciudad dijeron a la prensa estar hambrientos y carecer de acceso a regaderas, en una visita que hizo ayer el vicepresidente de Estados Unidos a dos centros para indocumentados de esta zona del sur de Texas.

Ello luego que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), afirmara ante los medios que los detenidos reciben comida tres veces al día y que pueden asearse.

“El hedor era abrumador”, escribió en Twitter ayer un reportero que integró el grupo de visitantes.

En un intento por demostrar que la administración del presidente Donald Trump brinda atención adecuada a migrantes detenidos, Mike Pence realizó la visita acompañado de periodistas y allegados, entre ellos el senador republicano Lindsey Graham.

Sin embargo, las escenas que el funcionario presenció sólo avivaron las críticas e, incluso, la prensa fue sacada tras sólo 90 segundos de la estación de la Patrulla Fronteriza de McAllen.

En esas instalaciones, en cuando vieron llegar a los reporteros, cientos de migrantes enjaulados comenzaron a gritar que habían estado allí durante más de 40 días, que tenían hambre y que querían lavarse los dientes. 

Un video de la cadena NBC mostró a migrantes gritando a la prensa “¡No shower, no shower!” (“¡no hay regaderas!”) mientras a unos metros Pence recibía información de un guardia y clavaba la mirada en el techo del lugar.

Las jaulas estaban tan llenas que era imposible para todos los hombres acostarse en el piso.

“Éstas son cosas difíciles”, dijo Pence en una rueda de prensa posterior en la que, no obstante, defendió al Gobierno de Trump y demandó acciones al Congreso y a sus rivales demócratas para frenar la migración indocumentada.

“No me sorprendió lo que vi”, añadió. “Sabía que veríamos un sistema que estaba abrumado”.

La escena en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza se parecen a lo que un inspector general señaló en un informe crítico entregado la semana pasada sobre los centros en el sector del Río Grande, que incluye McAllen y Brownsville.

El informe sobre este tipo de instalaciones, donde han muerto al menos cinco niños, calificó la situación de “bomba de tiempo”.

Michael Banks, agente a cargo de la estación de McAllen, dijo que los detenidos podían lavarse los dientes una vez al día y que nadie ha estado más de 32 días detenido en el centro. 

Pero reconoció que muchos de los hombres no se habían bañado hasta en 20 días.

Previamente, Pence había visitado en un centro de procesamiento para migrantes que no lucía saturado y donde el vicepresidente dijo que “no podría estar más impresionado” por “el trabajo compasivo” de la Patrulla Fronteriza.

Este centro no fue criticado en el informe del inspector general por su saturación, aunque en la visita de ayer se observó que lo migrantes dormían en colchonetas en el piso y había madres con recién nacidos.

Muchas de las familias de allí serían liberadas dentro de las próximas 72 horas.

La administración Trump ha estado bajo fuego por las condiciones de los migrantes, especialmente, por la estación de Clint, próxima a El Paso, Texas, donde se encontró a niños en condiciones de inmundicia y hacinamiento.

El sector del Río Grande lidera en detención de indocumentados en la frontera, que actualmente vive un repunte de migrantes no visto en 10 años, especialmente de familias centroamericanas.