Mujeres que se postulan para cargos públicos tienen que preocuparse por sus teléfonos

Todo lo que publiquen podrá se utilizado en su contra

The New York Times
domingo, 10 noviembre 2019 | 18:33
Associated Press |

Las mujeres en la sala conocían la historia de la legisladora de California y candidata por primera vez que hizo lo inesperado en el 2018: derrotó a un titular republicano y se convirtió en la primera demócrata elegida en su distrito en décadas.

Esa podría ser yo, pensaron, reflexionando sobre su victoria. Eso fue parte de por qué estaban allí. También sabían lo que le había sucedido después de que ella ganó: la forma en que su vida personal fue utilizada en su contra. 

Esa podría ser yo también, pensaron. Estuvieron en una conferencia llamada Young Women Run, organizada en Denver a fines del mes pasado por el grupo Ignite, y todas hablaban de la representante Katie Hill, la congresista de primer término que enfrenta a una investigación del Comité de Ética de la Cámara de Representantes sobre las acusaciones de que ella tuvo una relación sexual con un miembro de su personal del Congreso, una violación de las reglas de la Cámara, lo cual ella negó. 

Las fotos de desnudos de Hill, publicadas sin su consentimiento, deambulan por el Internet.Las mujeres en la conferencia acordaron que la relación de Hill con un asistente de campaña, misma que ella admitió, no había sido ética. 

Pero estaban preocupadas por el hecho de que sus imágenes íntimas y mensajes de texto habían sido presuntamente distribuidos a los sitios web conservadores por su pronto-a-ser ex marido, de quien Hill dijo que era “abusivo”.Al día siguiente, Hill, de 32 años, anunció sus planes de renunciar, convirtiéndose en la primera congresista en renunciar en la era posterior al movimiento MeToo por tener una relación íntima con alguien de su personal. 

Ella también es víctima de la pornografía vengativa.Los grupos que están capacitando a la próxima generación de mujeres y candidatos LGBTQ están preocupados de que el episodio pueda disuadir a las mujeres y a las minorías —que estadísticamente enfrentan un mayor acoso y escrutinio en línea— de postularse para un cargo público.