PUBLICIDAD
Estados Unidos
jueves, 21 septiembre 2023 | 06:00
PUBLICIDAD
Los Ángeles.- En junio, cuando el primer autobús de migrantes proveniente de Texas llegó a Los Ángeles, los líderes demócratas que dirigen la ciudad se sorprendieron de que los gobernadores republicanos tardaran tanto en enviarles personas.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ya había fletado vuelos de solicitantes de asilo a Sacramento, California, y a zonas liberales como Martha’s Vineyard en Massachusetts. En el transcurso de un año, el gobernador de Texas, Greg Abbott, ya había enviado miles de migrantes a Nueva York, Chicago y Washington DC, en autobuses.
Desde entonces, Texas convirtió en un destino habitual a Los Ángeles, la segunda ciudad más poblada del país, ya que ha enviado al menos 14 autobuses que transportaron a 562 personas en los últimos tres meses. Durante el mismo período, miles de otros migrantes recientes viajaron por su cuenta al sur de California.
Pero a diferencia de otras áreas metropolitanas importantes –en particular Nueva York, donde el alcalde Eric Adams advirtió hace poco que la crisis migratoria “destruirá” su ciudad– los líderes en Los Ángeles no están alarmados.
En su lugar, la ciudad ha evitado con discreción la emergencia que ha sobrecargado los refugios y ha dejado a los funcionarios pidiendo ayuda federal en Nueva York, Chicago y Massachusetts.
Los funcionarios de Los Ángeles se sienten aliviados de haber evitado problemas graves, en especial considerando que su ciudad ha enfrentado muchos otros desafíos últimamente, desde una emergencia de personas sin hogar hasta una huelga laboral prolongada en Hollywood.
“Como ciudad que no está muy lejos de la frontera, estamos acostumbrados a que la gente venga en busca de refugio y protección”, afirmó Hugo Soto-Martínez, un miembro del Concejo Municipal cuyos padres emigraron a Los Ángeles desde México hace décadas y trabajaron como vendedores ambulantes. “Por fortuna, tenemos la infraestructura”.
Los funcionarios de los refugios para personas sin hogar en Los Ángeles han informado que no han visto un aumento significativo de migrantes recientes en busca de vivienda temporal. Las organizaciones de ayuda a inmigrantes dicen que han podido desarrollar un proceso eficiente para ayudar a los migrantes que llegan en los autobuses enviados por Texas, por lo general unas pocas decenas a la vez.
Una razón importante por la que California ha evitado una crisis es que el estado ya no atrae tantos migrantes como hace décadas, cuando era uno de los principales destinos para las personas que se mudaban a Estados Unidos. A partir de la década de 1990, el alto costo de vida en el estado, junto con una gran cantidad de oportunidades laborales en la zona que se conoce como “el cinturón del sol” y en otras partes del país, llevaron a quienes cruzaban la frontera a buscar otros destinos.
Aunque Los Ángeles alberga la mayor parte de la población de inmigrantes sin estatus legal en Estados Unidos, casi todos llevan viviendo en la ciudad al menos una década.
Los migrantes que llegan en autobús desde Texas son sólo una pequeña fracción de los más de mil inmigrantes recientes que cada semana se dirigen a Los Ángeles para comenzar una nueva vida en California, una cifra que se ha mantenido estable durante años.
Al inicio la mayoría de ellos se queda con familiares, quienes los ayudan a encontrar trabajo, vivienda y escuelas para sus hijos. Como resultado, es poco probable que busquen refugios de emergencia u otros recursos de la ciudad, explicaron expertos en inmigración.
Quienes llegan a Los Ángeles tienden a ser centroamericanos y mexicanos, quienes han estado migrando a California durante décadas y han construido comunidades sólidas en la región, proporcionando una red de apoyo dispuesta para los recién llegados.
“Es posible que Los Ángeles haya absorbido una gran cantidad de migrantes de manera orgánica, al igual que estas otras ciudades, a lo largo de los años”, afirmó Muzaffar Chishti, investigador principal del Instituto de Política Migratoria, un centro de investigación no partidista.
Entre quienes huyen de sus países de origen en la actual ola migratoria se encuentran cubanos, haitianos y nicaragüenses quienes, al igual que otros provenientes de naciones caribeñas, tradicionalmente han emigrado a la costa este en lugar de California. El grupo más grande son los venezolanos, quienes históricamente no han migrado a Estados Unidos en absoluto y no tienen redes bien establecidas en California.
Por ahora, las autoridades de Los Ángeles han transitado una delgada línea entre darles la bienvenida a las pocas familias que han llegado en los autobuses de Texas, y condenar y calificar las medidas de Abbott de maroma política cruel.
PUBLICIDAD
ENLACES PATROCINADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD