Estados Unidos

Infunde Trump miedo para no llenar Censo

Ven estrategia en orden para excluir a indocumentados en la redistritación

The Washington Post

domingo, 26 julio 2020 | 06:00

San Antonio— Siempre que el padre Carmelo Hernández hace una aparición en vivo en el Canal de YouTube de su iglesia, hace la misma pregunta cada semana: “¿Ya llenaron el formato del censo?”.

Los feligreses de la Iglesia Católica San León Magno situada en Houston son mayormente hispanos, indocumentados o tienen un estatus mixto, y viven en una de las ciudades más diversas del país.

Hernández pasó meses usando el púlpito para desmitificar el censo, acabar con la mala información y tranquilizar los temores que sus congregados tienen acerca de ser contados.

Sin embargo, la noticia de que el presidente Donald Trump firmó un memorándum este martes que podría excluir a muchos de los feligreses de una distribución congresista, ha sido suficiente para atemorizarlos y para que vuelvan a ser invisibles, dijo.

Para ellos, ésta es la prueba --- a pesar de los muchos esfuerzos que ha hecho Hernández para demostrar lo contrario  --- de que el censo es una trampa y debe ser evitado.

“Éste es un intento obvio para emplear el censo como un arma y asegurarse que la gente siga pensando lo mismo”, comentó Nabila Mansoor, directora ejecutiva del Capítulo en Texas de Emgage USA, que colabora cercanamente con la comunidad musulmana-estadounidense de Texas.

“La demografía está cambiando de tal manera que nuestros distritos van a ser más diversos y van a incluir mucha más gente que no estaba aquí antes. Si uno elimina la comunidad indocumentada, vamos a permitir que esos distritos que están manipulados electoralmente se diluyan aún más”.

Trump dijo el pasado martes que le dio instrucciones al secretario de Comercio “para que excluya a los extranjeros ilegales de la base de distribución después del censo del 2020”, agregando que esa medida “refleja un mejor entendimiento de la Constitución y es consistente con los principios de nuestra democracia representativa”.

El excluir a los migrantes indocumentados del conteo de personas que se hace cada 10 años y que viven dentro de las fronteras de Estados Unidos podría tener consecuencias significativas en Texas, que alberga a un estimado de 1.6 millones de inmigrantes indocumentados y ha registrado un masivo cambio demográfico desde el 2010, de acuerdo al Buró del Censo de Estados Unidos y al Instituto de Política Migratoria.

Algunos expertos estiman que la cifra verdadera es cercana a los 2 millones de personas, y que más de 107 mil beneficiaros del DACA, personas que fueron traídas al país durante su niñez, residen en el estado.

Las áreas urbanas de Houston, Dallas-Fort Worth y Austin --- que están creciendo más rápido en el país --- tienen parte de los números más altos de residentes indocumentados en el país, de acuerdo al Centro de Investigación Pew.

Ellos representan una enorme parte de la fuerza laboral y contribuyen con billones de dólares a la economía, según muestra un estudio.

Tan sólo Houston alberga aproximadamente medio millón de inmigrantes indocumentados.  Los activistas aseguran que lo que es más preocupante que no contar a esas personas es que muchas de ellas viven en hogares en donde hay niños y familiares que son ciudadanos estadounidenses --- y que también podrían ser dejados fuera del conteo oficial.

Expertos señalan que el intento que está haciendo la administración Trump de cambiar el proceso del censo que lleva 230 años de antigüedad enfrentará desafíos constitucionales, los que se oponen a Trump dicen que esto representa la más reciente de varias acciones que pretenden suprimir el conteo y sesgar la información sobre la población del país.

La Suprema Corte echó abajo el esfuerzo de la administración para incluir la pregunta sobre la ciudadanía en el censo, varios grupos entablaron demandas después que Trump les ordenó a las agencias federales que compartieran la información sobre la ciudadanía con el Departamento de Comercio.

“La sola conversación es devastadora”, comentó Graci Garcés, directora de colaboraciones de BakerRipley, una organización que se dedica al desarrollo comunitario en Texas.

“Esto podría exacerbar la sensación que existe entre las comunidades de inmigrantes de que no cuentan y que no existen”.

Garcés y su equipo han pasado años trabajando con vecinos de la comunidad Gulfon-Sharpstown de Houston para ganarse su confianza y explicarles cómo los puede ayudar el censo.

Apodado la “Isla Ellis de Houston”, es uno de los vecindarios más densos y diversos del Condado Harris.  Tiene su propio sistema del censo.

Calle tras calle están llenas de complejos de apartamentos llenos de inmigrantes y familias de refugiados de todo el mundo.

BakerRipley ha invertido en Gulfton-Sharpstown, en donde tiene un centro comunitario y de programación diseñado para ayudar a las familias.

El memorándum de Trump también amenaza el financiamiento de esa organización, que está basado en la información del censo.

“Se tiene proyectado que el área más grande Houston va a perder 15 mil 700 dólares de financiamiento federal por cada ser humano que no sea contado”, comentó Deborah Chen, directora de los programas de participación cívica del Capítulo en Houston de OCA-ASian Pacific American Advocates.

Texas se encuentra en un punto de inflexión con este censo como resultado del explosivo crecimiento del estado durante la década pasada.

El estado podría ganar tantos como tres o cuatro miembros del Congreso, pero el determinar los límites de esos distritos dependerá de una información precisa del censo.

El cambio de demografía presenta una amenaza existencial para la hegemonía republicana en el estado.

La pandemia del coronavirus ha provocado que se pospongan las audiencias públicas de redistritación que iban a llevarse a cabo en este verano antes de que los legisladores empiecen a volver a trazar los mapas el próximo año.

Sin embargo, los retrasos en la distribución de la información del censo podrían dar lugar a que la legislatura estatal, que está controlada por los republicanos, tenga una sesión especial.

Los activistas han urgido a los funcionarios estatales electos para que faciliten la  participación del público a través de audiencias vía remota antes de que haya una sesión legislativa en el 2021.

Texas tiene una larga historia de discriminación en contra de los votantes de color.  Las demandas presentadas ante la corte federal de distrito han forzado a los líderes estatales electos a echar abajo los mapas década tras décadas bajo la supervisión del Decreto de Derecho al Voto promulgada en 1965.

Sin embargo, después que la Suprema Corte invalidó en el 2013 una provisión clave de la ley de la Era de los Derechos Civiles, Texas quedó liberada de la supervisión y rápidamente implementó el requisito de la identificación de los votantes.

La sesión del 2021 será la primera vez en 50 años que Texas realizará la redistritación fuera de la vista del escrutinio federal.

Los organizadores aseguran que las acciones de la administración Trump están teniendo un efecto escalofriante en los índices de participación del censo, aun cuando esas medidas no están respaldadas por las cortes.

Charlie Bonner, portavoz de la organización cívica no partidista Move Texas, comentó que los trabajadores de contacto del grupo en el área de Austin seguirán encontrando personas que les cuestionan acerca de la pregunta sobre la ciudadanía --- un año después de que fue declarada como inconstitucional.

El gobierno estatal no ha destinado ningún financiamiento para educar y contar más personas, dejándole ese trabajo al Buró del Censo de Estados Unidos y a los grupos de voluntarios que, debido a la pandemia, han tenido que abandonar las operaciones de campo y cancelar los eventos diseñados para urgirles a las comunidades de inmigrantes que llenen los formatos.

“Texas no está haciendo nada para asegurarse que la gente sea contada porque los que están en el poder saben que la demografía no está creciendo a su favor”, dijo Bonner.

“Cuando dejamos a más latinos jóvenes fuera del conteo, disminuimos su poder político.  Esas comunidades están perdiendo dinero y poder en Texas”.

Históricamente, las comunidades de inmigrantes e hispanos no han figurado en las urnas, aunque las recientes elecciones sugieren que los años de desvinculación de los votantes ya no es parte de la narrativa.

Llenar los formatos del censo es una manera en que los organizadores de las bases introducen a las familias a la vida civil y empoderan a las comunidades para defenderlas en su representación.

“Necesitamos ser más agresivos para asegurarnos que seamos vistos. Es nuestra obligación moral el ser contados”, comentó el sacerdote Hernández.