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Estados Unidos

El fin de las vacunas de la operación 'Warp Speed'

Barreras financieras y burocráticas significan que la próxima generación de vacunas Covid puede diseñarse en EU, pero usarse en otros lugares

The New York Times

viernes, 18 noviembre 2022 | 07:59

Associated Press

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Nueva York.- La operación Warp Speed, el programa de la era Trump que invirtió miles de millones de dólares en el desarrollo de vacunas contra el covid, pareció señalar un nuevo amanecer en la fabricación de vacunas en Estados Unidos, demostrando cómo décadas de trabajo científico duro podrían convertirse en medicina que salva vidas en cuestión de meses.

Pero a medida que comienza un tercer invierno pandémico en los Estados Unidos, su esfuerzo de fabricación de vacunas ha perdido fuerza. Los esfuerzos para probar y producir vacunas contra el Covid de próxima generación están empantanados por problemas burocráticos y escasez de fondos. Los rivales extranjeros se han apresurado a aprobar las tan esperadas vacunas en aerosol nasal, incluida una inventada en St. Louis, creando un escenario en el que los estadounidenses tendrían que viajar al extranjero para obtener lo último en tecnología de vacunas estadounidense.

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La administración de Biden ha lanzado un esfuerzo de última hora para restaurar la ventaja del país. En un intento por resucitar la Operación Warp Speed, el presidente Biden solicitó a la sesión del Congreso esta semana 5 mil millones de dólares para vacunas y terapias de próxima generación, como parte de una solicitud de gasto pandémico más amplia de 9.25 mil millones de dólares. Pero los republicanos, que bloquearon los paquetes de gastos de Covid desde la primavera en medio de quejas sobre cómo la Casa Blanca gastó las asignaciones anteriores, no han mostrado signos de abandonar su resistencia.

Como resultado, a pesar de que la pandemia sigue cobrando un alto precio, las perspectivas se han atenuado para los dos tipos de vacunas de próxima generación más codiciadas: los aerosoles nasales que pueden bloquear más infecciones y las inyecciones universales contra el coronavirus que pueden defenderse contra una gama más amplia de variantes evolutivas.

En los próximos meses, los científicos proyectan que el covid podría matar a decenas de miles de estadounidenses. El costo de las infecciones también sigue acumulándose: las personas que padecen Covid durante mucho tiempo están luchando contra problemas de salud persistentes. Y millones faltan al trabajo porque contraen el virus, lo que exacerba la escasez de mano de obra.

Ninguna vacuna de próxima generación está tan al alcance de la mano, ni tiene tantas probabilidades de reducir la propagación del virus, como las que se pueden inhalar o rociar en la nariz.

Al generar inmunidad en las vías respiratorias de las personas, donde el coronavirus aterriza por primera vez, esas vacunas pueden potencialmente ayudar a extinguir las infecciones antes de que comiencen. La inmunidad proporcionada por una inyección en el brazo, por otro lado, tarda más en atacar al virus invasor, brindando a las personas una buena protección contra enfermedades graves, pero no contra las infecciones que propagan el virus y lo dejan evolucionar.

China, India, Rusia e Irán han aprobado todas las vacunas administradas por la nariz o la boca, aunque no han publicado muchos datos sobre cómo funcionan los productos.

En los Estados Unidos, los aerosoles nasales se han visto frenados por las mismas limitaciones de financiamiento y problemas logísticos que, antes de la pandemia, a menudo hacían que el desarrollo de vacunas fuera una prueba de una década. El retraso no solo podría debilitar las defensas del país contra una variante de coronavirus más letal, sino que también afectaría los preparativos para una futura pandemia, privando al mundo de una plataforma de vacuna nasal lista para el horno que podría adaptarse a un nuevo patógeno.

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