Estados Unidos

Domina Trump al Partido Republicano vía miedo

El mandatario ha tomado el control del partido y lo maneja con intimidación y recompensas

Reforma

domingo, 22 diciembre 2019 | 08:00

Michigan.- Sólo cuatro años después de haber iniciado a tomar el control de un partido con el cual antes no tenía casi ninguna conexión, Donald Trump entra al 2020 con el descrédito de ser el primer presidente de Estados Unidos en buscar la reelección mientras enfrenta un juicio de destitución.

Pero lo hace vistiendo una armadura política construida con la total lealtad de activistas del Partido Republicano y de sus congresistas.

Si no cuenta con la admiración que tenían los republicanos hacia Ronald Reagan, sí es más temido por los legisladores del partido que ningún otro Presidente desde Lyndon Johnson.

Su defensa nunca fue tan firme como lo ha sido los últimos dos meses, durante la indagación de la Cámara de Representantes que concluyó el miércoles con la aprobación de los artículos de juicio político (abuso de poder y obstrucción al Congreso).

Ningún representante republicano votó a favor de alguno de los cargos. Ninguno autorizó la investigación en septiembre. Audiencia tras audiencia, los legisladores le defendían como una víctima.

Un republicano comparó incluso el trato que recibía el Mandatario con la crucifixión de Jesucristo.

Más revelador aun, algunos legisladores del partido que inicialmente habían dicho que la llamada de Trump con el Presidente de Ucrania había sido inapropiada retiraron sus críticas.

Personas cercanas al Mandatario atribuyeron el cambio tanto a su autodefensa, en que decía que la plática fue "perfecta", como a discusiones privadas que mantuvo con aliados y legisladores.

Esta lealtad apenas garantiza la reelección de Trump: nunca ha logrado un índice de aprobación del 50 por ciento como Presidente y más de la mitad de los votantes dicen a los encuestadores que se opondrán a él sin importar a quién nominen los demócratas.

Pero la unidad republicana contrasta con los demócratas, que aún no deciden a su candidato rumbo a la elección del 2020 y se enfrascan en debates donde resaltan las diferencias entre moderados y progresistas.

Entrevistas con actuales y ex legisladores republicanos, así como estrategas del partido, que pidieron anonimato, sugieren que muchos de los funcionarios se topan con dos opciones.

Pueden ir contra Trump e irse retirando del partido. Un 40 por ciento de congresistas republicanos lo han hecho, o han sido derrotados en las urnas desde que Trump llegó a la Presidencia.

O pueden callar sus críticas, e inclinarse ante Trump para sobrevivir.

Dave Trott, un exlegislador que decidió no buscar la reelección, tras criticar a Trump, contó que en efecto sentía presión por sus acciones.

"Trump es emocional, intelectual y psicológicamente inapropiado para la Presidencia, y estoy seguro que muchos republicanos piensan igual", indicó Trott.

"Pero si lo dicen, el bombardeo en redes sociales los abrumaría".

Por otro lado, Trump paga con recompensas a aquellos que le muestran su lealtad: un tuit favorable, o una visita presidencial a su estado.

Los legisladores que desistieron buscar la reelección son los más abiertos a hablar sobre la devoción que Trump ha engendrado con los votantes y la presión que pone sobre ellos.

"Los funcionarios públicos deben rendir cuentas y no creo que ningún Gobierno funcione bien bajo lealtad ciega sin sustento", dijo Francis Rooney, legislador de Florida que anunció su intención de retirarse luego de criticar a Trump por su conducta con Ucrania.

Rooney votó contra el juicio político, pero le dijo a sus colegas que se sentía indeciso.