Declarará Trump emergencia nacional para construir muro

También firmará una ley para mantener al Gobierno abierto hasta el 30 de septiembre, señaló la vocera del presidente

The New York Times
jueves, 14 febrero 2019 | 13:57

Washington—El presidente estadounidense Donald Trump planea declarar una emergencia nacional, de esa manera no necesitará la aprobación del congreso para poder avanzar en la construcción del muro a lo largo de la frontera, a pesar de haber firmado un proyecto de presupuesto que no lo financia.

La acción acabaría de manera efectiva con la pugna entre el presidente y el congreso que causó el cierre parcial de la administración federal durante 35 días y que lo pone en riesgo de enfrentar un segundo cierre el 15 de febrero, pero podría instigar un nuevo combate constitucional sobre quién controla el presupuesto federal.

“El presidente Trump firmará la iniciativa de financiamiento del gobierno, y como ha mencionado antes, también tomará otra acción ejecutiva, incluida una declaratoria de emergencia nacional, para asegurarse de que detengamos la crisis de seguridad y humanitaria”, dijo Sarah Huckabee Sanders, la secretaria de prensa de la Casa Blanca.

La ley de financiamiento incluye las siete iniciativas restantes para mantener al resto de la administración abierta hasta finales de septiembre. Los negociadores de la Cámara de Representantes y del Senado dieron a conocer la iniciativa de 1159 páginas justo antes de la medianoche del jueves, lo que dejó poco tiempo para que los legisladores analizaran su contenido. Se espera que la aprobación final se produzca la noche del jueves en la Cámara de Representantes.

“El presidente está cumpliendo con su promesa de construir un muro, proteger la frontera y hacer seguro nuestro gran país”, dijo Sanders mientras anunciaba que Trump firmaría la iniciativa.

El compromiso con la seguridad fronteriza, que forma parte de la iniciativa de 49.000 millones de dólares que financia al Departamento de Seguridad Nacional, tal vez representa la derrota legislativa más dolorosa de la presidencia de Trump. Provee 1375 millones para 89 kilómetros de barda con postes de acero, básicamente la misma que el mandatario rechazó en diciembre, lo que desencadenó el cierre y se encuentra lejos de los 5700 millones que exigió para construir más de 320 kilómetros de un muro de acero y concreto.

Con la opción de declarar una emergencia nacional, Trump buscaría tener acceso a financiamiento para el muro que el congreso no ha autorizado para ese propósito, una acción que pondría a prueba los límites de la autoridad presidencial en un momento de división gubernamental. Expertos legales han dicho que Trump tiene un caso plausible en el que podría realizar ese tipo de acciones con la ley actual, pero lo más probable es que desate una controversia en la corte por parte de críticos que argumentan que está usurpando dos siglos de control legislativo sobre el gasto.

Trump no encontró otra salida al atolladero político con los legisladores demócratas sobre el tema del muro fronterizo, sin causar otro cierre parcial de la administración. El primer cierre dejó a ochocientos mil empleados sin sus salarios, minó la postura del mandatario en las encuestas y solo terminó cuando Trump se rindió el mes pasado, sin obtener un centavo de los 5700 millones que había exigido.

Los demócratas se preparan para aprobar la legislación que busca reducir la potestad del presidente para usar ciertos recursos después de una declaración de emergencia nacional.

Trump convirtió al muro en su promesa insignia durante la campaña presidencial de 2016, cuando era vitoreado por simpatizantes que cantaban: “Construye el muro”, y se ha frustrado por no poder hacerlo durante sus primeros dos años en el cargo, cuando los republicanos controlaron ambas cámaras del congreso.

Al enfrentar la posibilidad de otro cierre parcial causado por el muro, la construcción de esa estructura se ha convertido en casi el único enfoque del tercer año de su presidencia. Sin embargo, los demócratas, que tomaron el control de la Cámara de Representantes en enero, han convertido en una prioridad el bloqueo de ese proyecto, lo que ha paralizado las estrategias de ambos bandos.

Las negociaciones entabladas desde finales de diciembre no fueron exitosas. Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, que condujo a los demócratas al poder en esa instancia, fue más allá de solo criticar el muro como un proyecto imprudente o ineficiente al declararlo como “inmoral”, con lo que marcó una diferencia porque, en el pasado, muchos demócratas votaron a favor de vallas en la frontera.

En cierto punto durante el cierre, Trump le preguntó a Pelosi si ella estaba dispuesta a respaldar el muro en treinta días si él estaba de acuerdo en acabar con el cierre. Cuando ella dijo que no, Trump se levantó y salió de la habitación diciendo “adiós, adiós”, y después publicó un mensaje en Twitter en el que calificó las conversaciones como una “pérdida de tiempo”.

La declaración de emergencia nacional de Trump podría provocar un enfrentamiento constitucional entre el presidente y el congreso. El artículo 1 de la Constitución de Estados Unidos menciona que el congreso tiene el poder de apropiarse de recursos. “Ningún dinero debe ser retirado del Departamento del Tesoro, sino en consecuencia de las apropiaciones hechas por la ley”, indica.

No obstante, el congreso ha aprobado leyes que han otorgado poderes especiales a los presidentes durante emergencias nacionales. Los académicos señalan dos leyes que podrían ser usadas por el gobierno de Trump para justificar el gasto del muro fronterizo, sin tener la aprobación legislativa.

Una permite que el secretario del Ejército de Estados Unidos dirija tropas y otros recursos para ayudar a construir proyectos “que son esenciales para la defensa nacional”. La otra ley autoriza al secretario de Defensa en una emergencia a comenzar la construcción militar de proyectos “que de otra manera no serían autorizados por la ley” pero que requieren del apoyo de las fuerzas armadas.

Los demócratas y otros críticos del presidente muy probablemente presentarán controversias legales a sus acciones, lo cual podría desencadenar una confrontación en la Corte Suprema. La corte es dirigida por una mayoría conservadora de cinco miembros, pero ha mostrado escepticismo sobre los excesos presidenciales en los últimos años, al poner freno tanto al presidente George W. Bush como a Barack Obama cuando los magistrados concluyeron que habían sobrepasado su autoridad.

La sección sobre el Departamento de Seguridad Nacional de la medida permite el establecimiento de 89 kilómetros de nuevas bardas con postes de acero, pero prohíbe la construcción en ciertas áreas a lo largo del valle del río Grande. Más de 560 millones de dólares son adjudicados para inspección antidrogas en los puertos de ingreso, así como fondos para 600 agentes más de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y 75 agentes de migración.

Incluye una previsión, impulsada por el representante Henry Cuellar, un demócrata de Texas y el único negociador proveniente de un distrito fronterizo, que otorga a las comunidades y poblaciones en la frontera un periodo para sopesar la ubicación y el diseño de la valla. La Casa Blanca considera esa provisión como objetable.