Estados Unidos

Debate presidencial 2020: qué dicen las encuestas previas

Una fracción crucial de los millones de electores que hoy verán el primer encuentro entre Trump y Biden aún no decide por quién votar

Associated Press

The New York Times

martes, 29 septiembre 2020 | 11:25

En el centro de la opinión pública hay un gran tema que predomina en la contienda presidencial de este año: el mismo presidente Trump.

A lo largo de su mandato, los estadounidenses han expresado fuertes opiniones sobre él, ya sea a favor o en contra, según las encuestas. Y hoy, la mayoría de los votantes ya saben cómo se posicionan en la campaña entre Trump y Joseph Biden, en gran parte porque tienen muy claro si quieren reelegir al presidente.

En una encuesta de New York Times/Siena College divulgada el domingo, más de tres cuartas partes de los probables votantes en todo el país dijeron que esta era la elección más importante de sus vidas, lo que refleja que, de un lado o del otro, tienen sentimientos muy fuertes al respecto.

Sin embargo, una fracción crucial de los millones que sintonicen hoy el primer debate presidencial no se han decidido. Diez por ciento de los probables votantes en la encuesta Times/Siena no expresaron una preferencia de voto ni dijeron si apoyaban a un tercer candidato.

¿Lograrán el presidente o Biden atraer a suficientes de esos votantes como para conseguir una ventaja significativa en la campaña?

Chris Wallace, el presentador de Fox News que moderará el debate del martes ha anunciado que tocará seis temas: la Corte Suprema, el brote de coronavirus, la integridad de las elecciones, la economía, “la raza y la violencia en nuestras ciudades” y los respectivos historiales políticos de Trump y Biden.

Esto es lo que las encuestas nos dicen sobre la opinión del público en esos temas, y lo que probablemente harán los candidatos para ganar puntos en cada uno de ellos.

La vacante en la Corte Suprema

Tras la muerte reciente de la magistrada Ruth Bader Ginsburg, Trump no ha perdido el tiempo para elegir a su sucesora. Escogió a la jueza Amy Coney Barrett, una jurista de la corte de apelaciones con un firme historial conservador que incluye un pasado en el que se ha opuesto a la Ley de Asistencia Asequible (o Affordable Care Act e inglés).Las encuestas realizadas justo antes de que se anunció que la jueza Barrett sería la nominada mostraron que los votantes preferían que fuera el ganador de las elecciones de noviembre quien nombrara al reemplazo de Ginsburg, siguiendo el precedente establecido hace cuatro años, cuando el senador Mitch McConnell, el líder de la mayoría, se negó a celebrar audiencias durante un año electoral en la nominación del juez Merrick B. Garland.

El 56 por ciento de los probables votantes así lo expresaron en la encuesta Times/Siena, en comparación con el 41 por ciento que dijeron que Trump debería llenar la vacante ahora. Dos encuestas de NBC News/Marist College en Michigan y Wisconsin dadas a conocer el domingo también encontraron que una escasa mayoría de los votantes probables en los estados pendulares creen que quien debe llenar la vacante es el candidato que gane en la elección.

Pero ahora que la jueza Barrett ha sido nominada, ambos candidatos presidenciales han dejado en claro que este debate no solo está relacionado con el precedente del Senado. En una entrevista emitida el domingo, Trump declaró que con Barrett en el banquillo era “ciertamente posible” que la corte revierta Roe vs. Wade, la histórica decisión de 1973 que legalizó el aborto en todo el país.

Ese resultado iría en contra de la mayoría de los estadounidenses, que apoyan que el aborto siga siendo legal. En la encuesta Times/Siena los votantes dijeron en proporción mayor de dos a uno que no estarían tan dispuestos a respaldar a Trump si nombra a un magistrado que revierta Roe. Con 20 puntos porcentuales, los votantes dijeron este mes en una encuesta de Kaiser Family Foundation que confiaban más en Biden que en Trump en lo relativo a temas como el aborto y la planeación familiar.

Mientras tanto, Biden, quien tiene un historial contradictorio en cuanto a los derechos relacionados al aborto, ha puesto un énfasis más urgente en la Ley de Asistencia Asequible, una ley que se ha vuelto más popular durante el mandato de Trump. Los estadounidenses dicen que la apoyan, según distintas encuestas. En el sondeo Times/Siena, los votantes independientes la respaldaron en una proporción superior de dos a uno. Y en el sondeo Kaiser, los votantes dijeron con un margen de 13 puntos que preferían a Biden por encima de Trump para decidir el futuro de la ley.

El gobierno actualmente respalda una demanda ante la Corte Suprema que busca anular la Ley de Asistencia Asequible y Biden ha argumentado que la confirmación de la jueza Barrett podría significar que la ley llega a su fin.

La pandemia del coronavirus

Al argumentar a favor de la ley, Biden ha dicho de manera repetida las amenazas para la salud que representa el coronavirus. “Todavía estamos en medio de la peor crisis de salud mundial en un siglo, una crisis que ya se ha cobrado más de 200.000 vidas, entre 750 y 1000 vidas al día, y contando”, dijo Biden el domingo. “Y, no obstante, el gobierno de Trump está pidiendo a la Corte Suprema en este momento, mientras les hablo, eliminar completamente la Ley de Asistencia Asequible”.

Desde mayo, la pandemia se ha convertido en el punto débil de Trump en términos políticos, en parte porque una mayoría de estadounidenses han estado constantemente en desacuerdo con su insistencia en la reapertura rápida y porque muchos votantes simplemente no sienten que pueden confiar en él en asuntos de vida o muerte.

Los participantes en el sondeo Times/Siena respondieron con 15 puntos de margen que desaprobaban cómo había respondido al virus, entre ellos 50 por ciento de votantes blancos que suelen inclinarse por respaldar al presidente. Según una encuesta de NPR/PBS NewsHour/Marist College poll de este mes, el 65 por ciento de los estadounidenses dijeron que tendían a no creer la información sobre el virus proporcionada por el presidente. En diversas encuestas, los votantes dijeron consistentemente, y con márgenes de dos dígitos, que creen que Biden se desempeñaría mejor al manejar la pandemia.

Durante los debates, se espera que Biden vuelva al asunto del virus tantas veces como pueda para golpear al presidente en lo que considera que es su mayor vulnerabilidad.

La economía

Si hay un área en la que Trump conserva al menos una ligera ventaja sobre Biden, es en la economía. Aunque la pandemia ha ocasionado el cierre de negocios en todo el país y dejó sin empleo a millones de estadounidenses, la mayoría de los votantes sigue expresando su aprobación sobre la estrategia económica de Trump.

Con un margen de 12 puntos, los encuestados de la encuesta Times/Siena le dieron calificaciones positivas en ese tema. En la encuesta de NPR/ PBS/Marist, los estadounidenses favorecieron a Trump sobre su oponente por siete puntos en el manejo de la economía.

En tanto Trump sea capaz de recordarles a los votantes cómo iba la situación antes de marzo, parece tener una fuerte ventaja. Pero en los asuntos donde la economía se cruza con el virus las cosas se tornan arriesgadas.

El 55 por ciento de los votantes dijeron que Trump es al menos parcialmente responsable por la recesión económica, según la encuesta Times/Siena, un reflejo de la frustración de los estadounidenses ante su negativa a una respuesta de coordinación nacional a la pandemia. El 49 por ciento dijo que el gobierno federal no había hecho lo suficiente para apoyar a la economía durante el brote y solo el 9 por ciento dijo que había hecho demasiado.

Y en una señal del apetito que hay en el país por los fondos de ayuda gubernamental, el 72 por ciento de los votantes probables dijeron que creían que el Congreso debería aprobar un nuevo paquete de estímulo de dos billones de dólares para combatir los efectos de la pandemia.

La certeza de las elecciones

Trump ha usado una creciente lista de narrativas para ensombrecer el proceso electoral: ya sea al cuestionar la seguridad de los votos por correo o al animar a sus simpatizantes en Carolina del Norte a votar dos veces, lo cual sería un delito. También ha minimizado la amenaza que representan los países extranjeros, en especial Rusia, que buscan interferir con la elección.

El 51 por ciento de los estadounidenses dijeron en el sondeo reciente de NPR/PBS/Marist que pensaban que Trump estaba alentando la interferencia de las elecciones, contra solo el 38 por ciento que dijo que se esforzaba por hacer que fueran más seguras. En una encuesta de CNN del mes pasado, el 51 por ciento de los estadounidenses desaprobaron el manejo del mandatario en asuntos de seguridad electoral, mientras que solo el 40 lo respaldó en ese tema. Aún así, las dudas sembradas por Trump pueden haber tenido el efecto deseado, al menos en un sentido: los estadounidenses han perdido ampliamente la fe en el proceso electoral. En la encuesta de CNN, solo el 22 por ciento de los votantes dijeron estar muy confiados en que todos los votos se contarían de manera justa, una caída de 13 puntos con respecto a 2016.

Al menos en teoría, los votantes siguen respaldando ampliamente los métodos de votación. Cuando se les preguntó si apoyarían que su estado otorgara acceso universal al voto por correo este otoño, el 73 por ciento de los estadounidenses dijeron que lo harían, según un sondeo del Washington Post/Universidad de Maryland del mes pasado.

El historial de Trump y Biden

Un segmento del debate del martes estará dedicado a los respectivos historiales de cada candidato y puede esperarse que ambos tendrán la oportunidad de atacarse en ese frente.

Para Trump, este podría ser el momento en que se vea enfrentado a un escrutinio cercano de sus décadas de evasión fiscal, tal como quedaron detalladas por una investigación de The New York Times, algo que seguramente Biden usará en sus ataques.

Dichas revelaciones son demasiado recientes por lo que ninguna encuesta las ha abordado pero sabemos que Trump no ha recibido en el pasado altos índices en cuanto a la honestidad (tres de cinco probables votantes dijeron en una encuesta de la Universidad de Quinnipiac que era deshonesto en general) y el 56 por ciento de los estadounidenses le dijeron al Centro de Investigación Pew en junio que creían que tenía la obligación de difundir públicamente sus declaraciones de impuestos.

Para Biden, sus 36 años en el Senado representan mucho material del que el presidente puede aprovecharse: desde su apoyo en 1994 a un proyecto sobre crímenes hasta su voto para autorizar la guerra en Irak. Pero Trump parece más inclinado a presentar al ex vicepresidente como un peón de la extrema izquierda, algo que contradice gran parte de su historial en el senado y que no ha logrado conseguir apoyo entre los votantes pendulares.

Por ejemplo, cuando el Pew preguntó este mes a los estadounidenses si pensaban que Biden había expresado apoyo para desfinanciar a los departamentos de policía (algo que no ha hecho), solo poco más de una cuarta parte dijo que sí.

Los asuntos raciales y las ciudades

Trump se ha pronunciado contra las manifestaciones de Black Lives Matter en todo Estados Unidos y los conflictos que han estallado en torno a ellas, en un intento por convencer a los votantes de que votar por Biden sería peligroso.Pero aunque el apoyo del movimiento Black Lives Matter y los protestas se estancó este verano después de haber aumentado durante la primavera, Trump no parece haber ganado nada en esta línea ofensiva. Al preguntarle a los votantes en quién confían más para manejar el crimen, la división parece bastante equitativa. En la encuesta NPR/PBS/Marist el 47 por ciento dijo que Biden manejaría mejor el crimen mientras que el 44 por ciento eligió a Trump.

Y al preguntarles de modo diferente en un sondeo de Monmouth University este mes, los estadounidenses reprobaron decisivamente el enfoque combativo del presidente. El 61 por ciento dijo que pensaba que el manejo de las protestas por parte de Trump había empeorado la situación, mientras que solo el 24 por ciento dijo que había mejorado las cosas.

El 45 por ciento de los estadounidenses dijo que Biden habría manejado mejor la situación, según esa encuesta, mientras que solo el 28 por ciento dijo que lo habría hecho peor.