Estados Unidos

Capitán de portaaviones de EU pide ayuda ante brote de virus a bordo

'No estamos en guerra. Los marineros no necesitan morir', escribió el capitán del barco con más de 4 mil tripulantes

The New York Times

The New York Times

martes, 31 marzo 2020 | 14:03

Washington.- El capitán de un portaaviones estadounidense, desplegado en el Océano Pacífico, suplicó al Pentágono por más ayuda a medida que un brote de coronavirus a bordo de su barco continúa propagándose, dijeron este martes funcionarios. Oficiales militares dijeron que decenas de marineros han sido infectados.

En una carta de cuatro páginas, reportada por primera vez por The San Francisco Chronicle, el Capitán Brett E. Crozier del U.S.S. Theodore Roosevelt, expuso la terrible situación que se desarrollaba a bordo del buque de guerra, con más de 4 mil miembros de la tripulación, y las fallas de la Marina para proporcionarle los recursos adecuados para combatir el virus y sacar a los marineros del barco.

"No estamos en guerra", escribió el capitán Crozier. “Los marineros no necesitan morir. Si no actuamos ahora, no estamos cuidando adecuadamente nuestro activo más confiable: nuestros marineros”.

El portaaviones está actualmente atracado en Guam.

El Capitán Crozier recomendó desembarcar a toda su tripulación y luego ponerlos en cuarentena y hacerles pruebas, mientras el barco se limpiaba profesionalmente. Pero esa propuesta planteó una serie de problemas, especialmente porque albergar a más de 4 mil personas y aislarlas sería extremadamente difícil en la isla.

La crisis a bordo del Roosevelt resalta los peligros para el Pentágono si el coronavirus logra infiltrarse en algunos de sus activos más importantes, como las flotas de bombarderos, las unidades de élite de Operaciones Especiales y el talismán del poder militar estadounidense, sus portaaviones.

En esencia, el problema sobre el Roosevelt y otros buques de guerra se deriva de la casi imposibilidad de establecer una distancia social adecuada entre las personas para detener la propagación de la enfermedad. Los camarotes, pasillos y puertas son estrechos. Los baños y las cafeterías son áreas compartidas.

En su carta, el Capitán Crozier describió claramente el desafío. "Ninguno de los protocolos a bordo de un buque de guerra son apropiados para la cuarentena o el aislamiento", escribió.