Estados Unidos

Abruma crisis migratoria a abogados

Se sienten agobiados y frustrados por la dura política de Trump y las historias violentas de sus clientes

Associated Press

viernes, 27 diciembre 2019 | 06:33

Associated Press

Miami— Cada semana, la abogada estadounidense Linda Rivas cruza varias veces la frontera con México para asesorar a cientos de migrantes que se encuentran refugios de Ciudad Juárez debido a la estricta política migratoria del Presidente Donald Trump.

Es una zona insegura. Tiene miedo de que la secuestren o de ser víctima de algún tiroteo. A veces acaba el día con dolor de riñones porque entrevista a tanta gente que no bebe agua ni va al baño.

Lo peor, asegura, es la impotencia de sentir que en muchos casos ya no puede ayudar.

"Nunca he llorado tanto frente a mis clientes como en los últimos dos años", contó Rivas al recordar el caso de unos mellizos de un año que fueron separados de su madre.

"Creo que hacemos esfuerzos heroicos por no fracasar, pero aun así fracasamos".

Rivas forma parte de un ejército de abogados que bajo la Presidencia de Trump trabaja casi sin descanso para que migrantes sean aceptados en Estados Unidos o al menos no sean expulsados de la noche a la mañana.

Afirma que siente en carne propia los efectos de las medidas de la administración republicana.

Uno de los pilares de la actual política migratoria de Estados Unidos es restringir el número de migrantes que llegan y están en el país.

Con cada vez más cuestionamientos de cada caso, más retrasos en las decisiones, fuertes restricciones al asilo y constantes cambios en las políticas, muchos abogados aseguran que viven una carrera de obstáculos y que su estrés ha escalado debido a agotamiento y frustración.

La abogada Taylor Levy dice que unos 16 mil migrantes han acabado en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, debido a un nuevo programa de Trump para que esperen en México mientras sus peticiones de asilo se ventilan en las cortes estadounidenses.

Ella asegura, sin embargo, que no ha visto a más de diez abogados cruzando la frontera desde El Paso, Texas, para ayudar a toda esa gente.

Entre los que llegan, dice Levy, no todos resisten.

"Ya no pueden lidiar más con el trauma psicológico de sus clientes", agrega en referencia a las situaciones de violencia de las que muchos migrantes huyen en sus países de origen.

"Uno trabaja sin casi esperanza", señala tras explicar que antes de Trump no veía a clientes en México. Tampoco lo hacía Rivas.

En el interior de Estados Unidos, los casos se apilan en las mesas de los abogados: mientras que en 2017 medio millón de casos estaban pendientes frente a jueces de migración, la cifra ahora es de más de un millón, con personas que a veces esperan cuatro años para ver finalizado su proceso, señala un informe de la organización de análisis de datos de la Universidad de Syracuse.

Los abogados que ayudan a migrantes a entrar al país con el aval de empresas se han visto desbordados por el fuerte cuestionamiento con que el gobierno responde ahora a solicitudes de visas H1B de trabajo.

Más de 69 mil solicitudes fueron denegadas en este pasado año fiscal mientras que en el 2015 la cifra fue de unas 13 mil, según datos oficiales.

En Nueva York, la abogada Ana María Bazán perdió dinero tras la llegada de Trump al poder, ya que trabajaba más horas pero cobraba las mismas tarifas que antes. Finalmente las aumentó y ahora tiene clientes que se quejan de ese aumento de precios.

La presión y los constantes cambios en políticas migratorias provocaron que sintiera que se "ahogaba" en un momento dado, admite la peruana, que recientemente realizó una sesión de meditación por internet que ofrecía la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración en uno de sus entrenamientos para abogados.

Más conocida como AILA por sus siglas en inglés, la asociación ha agregado clases de yoga y sesiones de meditación en sus conferencias nacionales, algo que no hacía antes de Trump.

Hay abogados, sin embargo, que han cambiado de empleo o han dejado de tomar nuevos casos. Eso mismo hizo Aidil Oscariz, en Miami, quien cerró su oficina en 2017 y sólo lidia con casos viejos, previos a Trump.

"Ahora todo es tan político... Es muy duro saber que uno tiene pocas posibilidades de ganar", expresó Oscariz, que ejerció por casi una década y ahora trabaja asesorando a organizaciones sin fines de lucro.

Rivas, la abogada de la frontera, pasa las 24 horas del día pendiente de su celular, por si acaso el gobierno le avisa de la deportación de clientes o alguno de ellos la llama.

"Si no vamos a México, esta gente no podría tener abogados", explicó.

La organización Las Américas que ella dirige atendió en 2016 a menos de 300 migrantes en centros de detención de Estados Unidos. Este año, asegura, atendió a 500 en esos mismos lugares y a otros 500 en México.

Más abogados privados aseguran que realizan trabajo de manera gratuita en la era Trump para ayudar a los migrantes que no se pueden permitir altas tarifas. A pesar de su nivel de estrés, muchos no bajan los brazos.

"Me mantiene trabajando porque ellos (los migrantes) están luchando por ellos mismos", dijo Rivas.

"Lo menos que podemos hacer es luchar por ellos".

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