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Estados Unidos

Abre la puerta Biden a un millón de migrantes

Se están integrando a las comunidades estadounidenses, enviando a sus hijos a escuelas públicas y contribuyendo a la economía

The New York Times

miércoles, 07 septiembre 2022 | 06:00

The New York Times | Las comunidades congoleñas y angoleñas han crecido en el área de Maine Associated Press | El presidente estadounidense

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Sur de Portland, Maine.— Este verano, familias de origen africano que buscan asilo ocuparon la mayoría de las habitaciones de un modesto hotel a unos pocos kilómetros del océano: 192 adultos y 119 niños en total.

Están entre los más de un millón de inmigrantes a los que se les ha permitido ingresar al país de forma temporal después de cruzar la frontera durante la presidencia de Joe Biden, parte de una cascada histórica de migración irregular en todo el mundo.

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A diferencia de los cientos de miles que han entrado al país sin ser detectados durante el período de Biden, muchas personas de entre ese millón tienen la esperanza de obtener asilo –una posibilidad remota– y tendrán que esperar siete años en promedio antes de que se tome una decisión respecto de su caso a causa del congestionado sistema migratorio de la nación.

El hotel de aquí es parte de un puñado en la región, además del albergue familiar de Portland, que ofrecen vivienda temporal a cientos de nuevos inmigrantes. Maine es poco común, pues permite que la gente que busca asilo reciba apoyo financiero para renta y otros gastos, en parte por medio de su programa de Asistencia General. Sin embargo, el desafío ha sido profundo; en mayo, las autoridades de Portland anunciaron que la ciudad ya no iba a garantizar albergue para los solicitantes de asilo recién llegados porque las viviendas de emergencia estaban al máximo de su capacidad.

 

Acalorado debate

Aunque la inmigración es un asunto político que genera uno de los debates más acalorados en el país, la atención casi siempre se centra en la creciente cantidad de personas que buscan cruzar la frontera suroeste. Se ha prestado menos atención a lo que les ocurre a quienes son liberados de la custodia gubernamental para esperar de manera legal audiencias frente a tribunales de inmigración y terminan desperdigados por todo el país. Algunos desaparecen en las sombras y nunca se presentan a sus citas en los tribunales o los controles obligatorios con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. A otras personas se les dificulta cumplir con los requisitos para reportarse en un sistema que nunca había estado tan saturado ni desorganizado.

Su presencia es tanto un desafío humanitario como un detonante político para un país dividido que durante décadas no ha podido ponerse de acuerdo en quiénes deberían ser admitidos y por cuáles motivos. El Gobierno federal tarda casi un año en otorgarles un permiso de trabajo a los solicitantes de asilo y mientras tanto no hay ningún tipo de financiamiento designado para ayudar a mantenerlos, como sí lo hay para los refugiados. Sin embargo, mientras el debate continúa con pocos avances hacia nuevas leyes, estos inmigrantes se están integrando a comunidades estadounidenses de todos tamaños, están enviando a sus hijos a escuelas públicas y a la postre pagarán impuestos y contribuirán a la economía.

Llegan de todo el mundo

El millón de personas que han tenido permiso para ingresar desde que Biden asumió la presidencia  viene de más de 150 países de todo el mundo. Debido a que hay pocas vías para entrar a Estados Unidos de manera legal, cruzar la frontera de forma ilegal a menudo es la única opción para quienes huyen del crimen y la desesperanza económica.

Conforme a una norma de salud pública que produjo la pandemia, a los migrantes se les ha prohibido cruzar la frontera estadounidense 1.7 millones de veces desde que Biden asumió el cargo, una cifra que incluye a algunas personas que han intentado cruzar varias veces. No obstante, EU ha permitido que otras personas se queden de manera temporal por varias razones, entre ellas porque México o sus países de origen no las reciben de vuelta. A casi 300 mil de las personas que han tenido permiso de ingresar –entre ellas muchas cabezas de familia– se les han colocado dispositivos de rastreo para que el ICE pueda monitorear su ubicación mientras esperan su audiencia en el tribunal.

 

Conservadores molestos

Los republicanos han apoyado el mensaje que culpa al gobierno de Biden por la cifra récord de gente que cruza la frontera, aunque a más de un millón de personas se les dio un permiso similar para entrar al país de forma temporal durante un período de dos años del gobierno de Donald Trump, según datos que analizó el Instituto de Política Migratoria. Los republicanos consideran que los migrantes que se rinden ante los agentes de la Patrulla Fronteriza son una carga para la sociedad, pues al Gobierno le cuesta millones de dólares aprehenderlos y procesarlos, y se desperdician recursos valiosos de seguridad pública.

Sin embargo, los conservadores no son los únicos molestos con la situación. Desde hace tiempo, ha habido un consenso entre los partidos de que el Congreso debe actualizar las leyes migratorias de la nación para enfrentar el desafío actual.

Para los detractores de Biden, el mensaje hospitalario durante su campaña fue equivalente a una invitación a cruzar ilegalmente; incluso el propio jefe de la Patrulla Fronteriza, Raúl Ortiz, lo insinuó cuando fue entrevistado hace poco como parte de una demanda presentada por el estado de Florida. 

 

Los viajes de Abbott

Para intentar llamar la atención del gobierno de Biden, en meses recientes los gobernadores de Texas, Greg Abbott, y de Arizona, Doug Ducey –republicanos–, han enviado en autobuses a Washington D. C. a miles de migrantes. Abbott también ha mandado camiones a la ciudad de Nueva York, donde las autoridades han mencionado que el sistema de albergues ahora aloja de manera temporal a 5 mil 700 solicitantes de asilo. 

En este momento, los casos de asilo tardan de entre cinco y siete años en resolverse. Si una solicitud es denegada, hay oportunidades para apelar, lo cual suma años al tiempo que pasa un inmigrante en el país.

Solicitantes de asilo esperan hasta 7 años para definir su estatus en EU debido a la saturación del sistema

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