Violador y homicida, se hizo pasar por indigente después de asesinar a Lizeth Berenice

Incluso tocó las puertas de medios de comunicación para buscar la compasión y la ayuda de personas de buena fe

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El Diario de Chihuahua
jueves, 23 mayo 2019 | 15:17
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Chihuahua.- La tarde del viernes 14 de febrero del 2014 Raymundo Granados Mata atacó y asesinó a una estudiante de la escuela secundaria Estatal 3066 de la Colonia Chihuahua 2000. Lizeth Berenice Chavira, la víctima, tenía sólo 13 años y regresaba a casa cuando él cruzó por su camino.


Granados, entonces de 34 años de edad, tenía mujer y un hijo de 4 años con los que se presume se dio a la fuga poco después de cometer uno de los asesinatos que más conmoción ha provocado en la comunidad chihuahuense.


Desde entonces, y hasta el 2017, se mantuvo a “salto de mata” haciéndose pasar por indigente, extendiendo las manos en la calle e incluso tocando las puertas de medios de comunicación para buscar la compasión y la ayuda de personas de buena fe.


Argumentaba ser deportado, que su pequeño padecía problemas respiratorios y que anhelaba con regresar a Chihuahua. Con esa historia existen registros de su paso por los estados de Yucatán y Sonora.


El 15 de junio del 2016, junto con su mujer e hijo, acudió a las instalaciones de la radiodifusora RASA, en Mérida, Yucatán, para contar una vez más su falsa historia.


Según da cuenta una nota informativa de esa fecha, Mata dijo que necesitaban apoyo para volver a la ciudad de Cuauhtémoc. Dijo que trabajaba de pepenador en Chihuahua pero al recibir la propuesta de un trabajo y mejores condiciones de vida para su familia aceptó  viajar con su esposa y su hijo rumbo a la península.


Contó que viajaban con el hombre que les prometió trabajo en la ciudad de Cancún, pero que los había abandonado en Playa del Carmen. A Mérida llegó pidiendo limosna.


“Si alguien desea ayudarlos con dinero para sus pasajes para regresar a Chihuahua  estarán en la Plaza Grande del Centro de Mérida para intentar conseguir apoyo, con unas cartulinas que dicen: Solicitamos apoyo para volver a Chihuahua”, daba aviso la nota informativa.


Seis meses más tarde, una noticia similar se reproducía en un periódico de Sonora.


Dos días antes de navidad, el periódico El Debate, divulgó la historia de Raymundo Granados Mata, quien les narró  tenía un año y medio viviendo en Estados Unidos, donde se dedicaba a la venta de azulejos hasta que en una redada él y su familia fueron sorprendidos en una redada en Santa Fe, Nuevo México, y posteriormente deportados.


"Nos deportaron por Tijuana en 16 camiones, y ahí rifaron 42 boletos para regresar, pero a nosotros no nos tocó, llegamos de raite aquí “, contó.


Afligido añadió que pasaría una Navidad muy triste junto a su pequeño y su esposa debido a que desde su deportación, tenía que pedir dinero en las calles para poder comer.


"Me puede que mi hijo pase la Navidad vagando con nosotros. Mi niño tiene asma y bronquitis, en Obregón nos brindaron comida en la calle, pero le pusieron vidrio molido, y me tuvieron que hacer lavado de estómago, gracias a Dios mi hijo ya había comido, sino le hubiera tocado a él".


Para entonces su historia había cambiado, decía ser originario de Querétaro pero el efecto de su narración era el mismo e incluso consiguió que autoridades municipales los instalaron en un hotel de la ciudad, y los ayudarán para regresar a la que decía era su tierra natal.


Pero Raymundo no regresó. Siguió viviendo del apoyo de las personas hasta agosto del 2017, cuando su instinto le llevo a cometer un nuevo crimen.


La mañana del 29 de agosto, vio a una joven estudiante de 16 años que caminaba sola rumbo a la escuela. Había un terreno baldío cerca. La atacó y abusó sexualmente de ella. Por ese delito fue detenido el primero de septiembre. Estudiantes indefensas como Lizeth Berenice eran sus víctimas.


Raymundo Granados enfrenta una pena en Sonora de 7 años en prisión por la violación cometida, y al término de esa condena, deberá pasar 26 años más en el Cereso del Estado de Chihuahua.