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Estado

Video: 'Que su sangre sea semilla para la paz'

Los sacerdotes jesuitas asesinados serán enterrados en el atrio de la iglesia de Cerocahui

Hérika Martínez Prado / Enviada especial

lunes, 27 junio 2022 | 08:54

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

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Sierra de Chihuahua- A una semana de haber sido asesinados, los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, de 81 y 79 años  de edad, serán enterrados esta tarde en el atrio de la iglesia de Cerocahui, Chihuahua. 

“Que sean semillas para la paz en nuestras tierras de la tarahumara, que su sangre sea semilla para la paz y para construir la comunidad que ellos soñaban y el país que México necesita”, dijo el sacerdote Jorge Atilano, coordinador de programas sociales de la Compañía de Jesús.

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Los cuerpos de ambos sacerdotes regresaron ayer a la iglesia San Francisco Xavier, ubicada en la baja tarahumara, a más de 100 kilómetros de Creel, el sitio en donde profesaron su fe durante décadas.

Los religiosos fueron asesinados por José Noriel Portillo Gil, alias “El Chueco”, miembro del grupo delictivo “Los Salazar”, del Cártel de Sinaloa, quien la mañana del lunes 20 de junio privó de la libertad a dos habitantes de Cerocahui, municipio de Urique, con quienes había tenido un altercado el fin de semana debido a un partido de beisbol. Y cuyo paradero no ha sido dado a conocer aún por las autoridades.

Se dijo que más tarde privó de la libertad al guía de turistas Pedro Palma, quien logró escaparse y llegó a la iglesia de San Francisco Xavier, en busca de refugio, pero le disparó frente al altar , por lo que el padre Gallo, como llamaban los rarámuri a Campos Morales, acudió a darle apoyo espiritual al moribundo, pero también fue atacado a balazos. Y cuando el padre “Morita” trató de dialogar con él también fue asesinado.

Atilano recordó que hace un año el padre Gallo, enfermó y fue trasladado a Guadalajara, pero aseguró que podía regresar a la comunidad rarámuri del municipio de Urique, en donde para los indígenas era el mayor guía espiritual.

Con las mismas danzas que le gustaban al padre Gallo, como lo bautizaron porque le gustaba imitar el sonido de los gallos, los tarahumaras despidieron toda la noche los cuerpos para que subieran sus almas al cielo.

Los cuerpos de los padres Gallo y  Morita serán enterrados hoy, después de una misa de cuerpo presente que será ofrecida por sacerdotes jesuitas.

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