Tiembla más en Chihuahua que en CDMX

En los últimos 10 años, registra el SSN 364 sismos en el estado con mayor intensidad a los de la Ciudad de México

Carlos González
El Diario
jueves, 19 septiembre 2019 | 06:00
Reforma |

Chihuahua— En los últimos 10 años Chihuahua registra un total de 364 sismos, cantidad mayor a la que presenta la Ciudad de México, que en el mismo período de tiempo contabiliza 126 temblores, según la información publicada por el Servicio Sismológico Nacional.

El SSN detalla que los movimientos sísmicos que se han presentado en el estado van desde magnitud 2.9 el 13 de noviembre de 2014 en Nuevo Casas Grandes, hasta 5.4 el 21 de septiembre  del 2013 a 53 kilómetros al suroeste de Delicias, aunque el Geólogo de la UACh, Ignacio Reyes Cortés, informó que el primer sismo registrado fue cerca de Ojinaga, con una magnitud de 7.1 en la escala Ritcher en el año 1904.

Lo anterior, en el marco del Día Nacional de Protección Civil, que se constituyó a raíz del sismo de 1985, cuya magnitud de 8.1 en la escala de Ritcher provocó miles de muertos y devastó edificios y viviendas.

El 19 de septiembre de 1985 marcó el inicio de una nueva etapa para México, luego de que un terremoto de 8.1 en la escala de Ritcher cimbró la capital del país. Ello derivó en la formación de un grupo de voluntarios que trabajaron coordinadamente en las acciones de búsqueda y rescate de víctimas, cuyo número oficial nunca ha sido exacto, debido a que instituciones  e incluso medios de comunicación hablan de 5 mil y hasta 40 mil muertos.

Años después de la tragedia  se estableció el 19 de septiembre como el Día Nacional de la protección Civil, por lo que a nivel nacional se tiene varias actividades programadas, como megasimulacros y pláticas preventivas.

Las estadísticas presentadas en el portal informativo del Servicio Sismológico Nacional, señalan que el temblor de mayor intensidad ha sido de 5.4 en la escala de Richter en el año 2013 y su epicentro se dio a 53 kilómetros al suroeste de Delicias; el siguiente en magnitud fue de 4.6 a 150 kilómetros al noreste de Ojinaga, el 29 de abril del 2011. El menor fue de 2.9 y fue registrado el 13 de noviembre del 2014 a 46 kilómetros al noreste de Nuevo Casas Grandes.

En el presente año se tiene un registro de 12 temblores en el estado, los últimos, hasta el cierre de la edición se presentaron en Parral, tres de ellos el mismo 13 de septiembre,  con magnitud 4 y con epicentro a 70 kilómetros de ese municipio y el 15 de septiembre a 75 kilómetros del noroestes de Parral con magnitud de 3.7 en la escala de Richter. 


Chihuahua, zona sísmica  

El doctor Ignacio Reyes Cortés, Geólogo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chihuahua, informó que los temblores tienen una larga historia en el estado y que el primero que fue registrado se presentó en el año 1904, con una magnitud de 7.1, casi tan intenso como el de 1985 en la Ciudad de México.

Según los estudios realizados, la corteza continental que se ubica justo en el centro del estado se está adelgazando. “La corteza del centro de Chihuahua mide 40 kilómetros  de grosor, pero en la sierra es de 56 y para Ojinaga de 46 kilómetros y eso provoca desestabilidad”.

El especialista comentó que en Chihuahua se presentan los llamados “enjambres de temblores”, debido a que hay zonas en las que se acumulan varios sismos, aunque la mayoría de intensidad menor a 4 en la escala de Richter.

Expuso que del año 2004 a la fecha se logró la colocación de los primeros sismógrafos, con lo que se comprobó que los movimientos de la tierra que se generan en territorio estatal no avanzan más de 20 kilómetros, muy distintos a los que se presentan a lo largo de la costa del pacífico, que llegan a avanzar hasta 100 kilómetros de su epicentro. 

Además, explicó que el adelgazamiento de la corteza también es consecuencia del flujo de calor que hay en el manto hacía la superficie, por lo que el calentamiento anormal provoca el elevamiento del manto y con ello el empuje de la corteza hacia los lados y de ahí las fracturas corticales que hace que salga el vapor de agua.

“Es la razón por la que desde Juárez, hasta Jiménez, en una franja de 40 kilómetros, se tiene una gran cantidad de manantiales calientes, pero hacía la sierra y Ojinaga no son muchos”.


Fracturas provocan expansión

El docente universitario  comentó que las fracturas han provocado una zona de distención que hace que Chihuahua se expanda, “cuando esa zona se abre hay bloques que quedan inestables y se hunden. El acomodamiento de ellos es lo que genera los enjambres de temblores”.

Explicó que se trata de bloques de aproximadamente 1 kilómetro de diámetro, que se mueven entre 10 y 20 centímetros generando movimientos no muy fuertes, muchos de ellos que incluso no se sienten.

Las zonas con mayor presencia sísmica se presentan cerca de Ojinaga y Camargo, pero también entre Villa Ahumada y Ciudad Juárez, aunque dejó claro que los mayores riesgos se encuentran en presas como “Las Vírgenes” y “La Boquilla”, debido a que un temblor puede provocar su colapso y con ello generar graves afectaciones a las comunidades cercanas y zonas agrícolas, situación que ha hecho que varios sismógrafos adquiridos durante la pasada administración estatal  en colaboración con varias empresas mineras, se encuentren colocados en varias presas del estado.


Cambios en reglamento de construcción

Debido a la actividad sísmica, desde hace años se presentaron cambios en el reglamento de construcción en el estado, debido a que anteriormente las viviendas se construían pegadas, sin embargo, las modificaciones establecieron que ante riesgo de sismos, cada casa debería estar separada mínimo por un metro.

El objetivo de ese reglamento es que en caso de un temblor, las casas no estén juntas y con ello se evite que pudieran derrumbarse por completo al estar recargadas.

Aunque los estudios determinaron que una separación de 22 centímetros era suficiente, en el reglamento de construcción quedó establecido que al espacio mínimo sería de un metro.


Topos

El grupo denominado “Topos”, que surgió durante el temblor de 1985 en la Ciudad de México, continúa brindando su servicio ante desastres naturales de este tipo a nivel nacional e internacional, principalmente con la búsqueda y rescate de personas.

Desde entonces, el grupo ha participado en diferentes desastres nacionales e internacionales, capacitándose constantemente y compartiendo los conocimientos y experiencias adquiridas. 

Según su portal oficial, actualmente el grupo forma parte de una segunda generación de rescatistas voluntarios y entre sus integrantes hay gente de la Ciudad de México, Guanajuato, Sinaloa, Jalisco, Quintana Roo y la República de Chile.