Estado

Tardó Corral 22 días para dimensionar pandemia

Reconoce gobernador más contagios y muertes

El Diario

David Piñón Balderrama
El Diario

viernes, 10 abril 2020 | 10:21

Chihuahua— Debieron pasar 22 días del primer caso confirmado de Covid-19 y un manejo errático de la pandemia para que el gobernador Javier Corral reconociera la magnitud de la crisis sanitaria, pues hasta ahora señaló que hay más defunciones y contagios en la entidad que los reportados oficialmente por la Secretaría de Salud estatal.

“Esta es la neta del planeta, como se dice... es la verdad, nosotros no ocultamos nada”, dijo el mandatario la noche del miércoles pasado, luego de reconocer que había disparidad entre las cifras oficiales y las reales, lo que justificó con procedimientos “engorrosos” para la confirmación de casos. 

Por ello anunció una “actualización” de la situación estatal, por la cual la cantidad de defunciones pasó de cuatro a 11 en 24 horas y los contagios se incrementaron de 29 a 43 en el mismo lapso.

Así, en poco más de 20 días se pasó de un solo caso confirmado en un municipio, a tener 11 decesos en Juárez, Cuauhtémoc y Chihuahua, además del contagio en siete ciudades y comunidades de la entidad.

El primer caso confirmado de Covid-19 fue el 17 de marzo en Ciudad Juárez, fecha en la que la autoridad estatal presumió que sólo era un paciente el registrado con síntomas propios de la enfermedad, desde el 28 de febrero, cuando fue la primera detección de una persona enferma en el país.

De entonces a la fecha se han contabilizado, además de los contagios y defunciones, 76 casos sospechosos, pero el crecimiento real de decesos y casos confirmados ha quedado en entredicho por una deficiente comunicación a la sociedad, el manejo accidentado de la crisis por parte de las autoridades y la disparidad de cifras que reportan las instancias de salud estatales y federales.

El informe y un manejo errático de la crisis

El 28 de febrero, a dos meses de la detección del brote del nuevo coronavirus en China, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, informó desde Palacio Nacional la llegada a México de la epidemia, cuando otros países ya comenzaban a sentir los estragos en sus sistemas sanitarios.

Unos días después, el 3 de marzo, el gobernador Javier Corral presentó ante cientos de invitados en el Centro de Convenciones su tercer informe de labores.  Entonces, hace poco más de un mes, no había dimensionado la magnitud de la crisis económica y de salud que estaba encima, pues hasta bromeó, al comenzar el acto, con la presencia del cónsul chino Yu Bo en el informe. 

“No sean así... qué bárbaros, nomás le hacen pasar a uno vergüenzas ajenas”, dijo Corral entre risas después de agradecer la presencia del diplomático, mención que generó bullicio de los asistentes al Centro de Convenciones por obvias razones.

Esa misma tarde, según un comunicado oficial del Gobierno del Estado, Yu Bo se reunió con el secretario de Salud, Jesús Enrique Grajeda. En esa fecha la ciudad china de Wuhan ya contabilizaba miles de contagios y casi 3 mil muertes ocasionadas por el virus.

“El secretario de Salud reiteró su compromiso de emitir información oportuna y seria, ya que esto permitirá mantener un mejor control en caso de crisis nerviosas entre la población, por lo que recordó que se designó como único vocero al subdirector epidemiológico Gumaro Barrios Gallegos, para el manejo informativo”, se detalló en el comunicado.

Un mes después, el 3 de abril, Corral realizó otro evento, ahora en el Palacio de Gobierno cerrado, con unos cuantos invitados, para presentar el Plan Estatal Emergente para contener y reaccionar ante la que había sido declarada una pandemia el 11 de marzo por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero antes de ello, ni Corral ni la Secretaría de Salud del Estado tuvieron un manejo acertado de la crisis, debido a que no se había visto en toda su magnitud. Siguieron realizándose durante marzo informes regionales con cientos de invitados en Juárez, Parral, Delicias y Cuauhtémoc, además de otros actos públicos sin medidas de prevención ni mayores preocupaciones por la propagación del virus.

No se la tomó en serio

Tres días antes de que la OMS calificara como pandemia la del coronavirus, por su velocidad de expansión y gravedad, tanto en Chihuahua como en todo el país se realizó el 8 de marzo la protesta con miles de mujeres que marcharon por las calles con la exigencia de justicia. Ni una sola medida de prevención, ni intentos de diálogo para reducir riesgos en la protesta se presentaron por autoridad alguna.

Para entonces avanzaba el virus por Asia y Europa, pero ya comenzaban los brotes preocupantes en América, principalmente en Estados Unidos.

Fue hasta el 17 de marzo que la Secretaría de Salud, mediante el epidemiólogo Gumaro Barrios, anunció el primer caso de la enfermedad simplificada como Covid-19 en Chihuahua. Se registró en Juárez, donde los rumores ya habían puesto a personal de una maquiladora en cuarentena y se multiplicaban los señalamientos de que se escondía la información por las fuentes oficiales.

Pese a que ya era una pandemia, el 18 de marzo el Congreso del Estado agendó sorpresivamente una reunión para aprobar una iniciativa del gobernador Corral a fin de crear una nueva Ley de Transporte. Ése y los días previos se registraron grandes concentraciones de gente en el edificio del Legislativo, pues había decenas de opositores que pedían no votar esa propuesta y mantenerla en análisis. Además de los daños que se ocasionaron al edificio, en las manifestaciones no hubo medidas de prevención sanitaria. Para esa fecha Salud federal ya había anunciado la suspensión del ciclo escolar y la Jornada Nacional de Sana Distancia a partir del día 23, con el llamado a no salir de casa salvo a asuntos esenciales.

La pandemia seguía sin tomarse en serio en Chihuahua. Para el 24 de marzo apenas se reportaban seis casos confirmados y apenas siete sospechosos. A nivel nacional López-Gatell, el vocero federal, ya había considerado inminentes las siguientes fases del fenómeno y había advertido del crecimiento exponencial de contagios y decesos.

Aun así, el día 26 la Comisión Nacional del Agua determinó abrir las compuertas de la presa La Boquilla, lo que hizo estallar la violencia con manifestaciones en Meoqui, Delicias, Camargo y San Francisco de Conchos. En este caso la autoridad federal no intervino para evitar protestas violentas de las que ya habían advertido los productores de los distritos que se riegan con el agua del embalse; la autoridad estatal tampoco hizo algo por frenar tanto la decisión de la Conagua como el levantamiento de los afectados, de nuevo sin medidas de prevención.

Todavía dos días después el gobernador Corral y el delegado federal Juan Carlos Loera hicieron un recorrido por el hospital que el Issste construye en Delicias, sin observar medidas sanitarias; en la misma fecha Salud del Estado presmió que “por cuarto día consecutivo sigue Chihuahua con sólo 6 casos confirmados”.

Sospechas sobre las cifras oficiales

En diferentes comunicados, la Secretaría de Salud insistió en que Chihuahua se encontraba lejos de los primeros lugares en incidencia de Covid-19. Se basaba en cifras que eran presentadas tarde a tarde en Palacio Nacional. 

El día 6 de abril, apenas el lunes pasado, anunció primero 20 casos confirmados por la mañana, y por la tarde dio a conocer las primeras dos defunciones. Al día siguiente se elevó a cuatro la cifra de muertos, todos en Juárez, lo que comenzó a desacreditar las cifras estatales debido a que la mortalidad resultaba demasiado alta.

Por eso fue que en Juárez el alcalde Armando Cabada el pasado miércoles 8 por la mañana, al hacer la evaluación de los casos dentro de un comité de crisis que instaló desde que se agudizó la contingencia, habló de que las autoridades no deben ocultar cifras de contagios y fallecidos. 

Ante la desproporción de muertes y la cantidad de señalamientos de que el Covid-19 era disfrazado como “neumonía atípica” por las autoridades, el independiente consideró que debía haber más casos y no estaban todos oficialmente reportados.

Por la noche, Corral Jurado apareció en el Canal 28 de la capital del estado, donde reconoció que había más casos de los que se habían reportado oficialmente. 

“Sé que se ha generado entre cierto sector de la población la duda de que algunos casos en el Seguro Social se han registrado como neumonía atípica, toda vez que la enfermedad que genera el coronavirus se presenta como una neumonía grave... pero mientras no tengamos confirmación de la prueba la muerte se registra como neumonía atípica, sin embargo, la prueba va, se analiza, y es cuando se confirma o no el fallecimiento”, dijo Corral.

Trató de explicar con los trámites burocráticos el retraso en la presentación de cifras y se comprometió a resolver esa falta de coordinación entre instituciones.

“Vamos a agilizar esos procedimientos, ese intercambio de información para que podamos decir... de hecho va a haber una actualización el día de mañana, con las nuevas defunciones que se han confirmado y un nuevo número de casos sospechosos”, aseguró.

Fue entonces que ayer la directora de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, Mirna Beltrán, informó que al corte del 9 de abril por la mañana, las defunciones se habían incrementado a 11 y los contagios a 43 casos positivos. No descartó además un incremento para estos días.

Ese aumento del 180 por ciento en los decesos en 24 horas fue la última evidencia de un manejo errático de las autoridades de salud. 

Todo eso sin contar la disparidad que existe con lo que reporta el nivel federal, la nebulosa cifra de “neumonías atípicas” que el Sector Salud no ha logrado explicar con claridad y el cambio de vocero del Estado sin justificación alguna, pues aunque Barrios Gallegos había sido designado como tal, la semana pasada asumió dicho rol el director médico de la Zona Norte, Arturo Valenzuela, lo que ha ocasionado problemas en la fluidez de la información sobre la pandemia.