Estado

Sequía, el rostro de la catástrofe

Expertos advierten de las consecuencias de ‘la lucha por el agua en Chihuahua’

Francisco López Matán / El Diario de Chihuahua

César Lozano
El Diario

domingo, 14 febrero 2021 | 06:00

Chihuahua— Las caras de la catástrofe derivada de la sequía extrema y la extracción de las presas de almacenamiento de agua para la producción agropecuaria y el consumo humano en Chihuahua son varias, y a través de ellas se puede advertir la profundidad del fenómeno que abarca desde la politización de un asunto económico, la cuestionable administración del agua, efectos inflacionarios, causas y consecuencias ecológicas, y hasta posibles conflictos entre productores de las diferentes unidades de riego en el estado. 

Expertos académicos y protagonistas en este nuevo episodio del estado, conocido como ‘la lucha por el agua en Chihuahua’, exponen desde diferentes ángulos el fenómeno, sus causas, posibles escenarios y alternativas, que vale la pena conocer, con el fin de tener una fotografía fiel del problema que afectará sin duda al total de la población en la entidad. 

Kamel Athie Flores, exdelegado de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el Estado, enumera una serie de factores catastróficos que conformarán una crisis sin precedentes en Chihuahua; entre ellos, una pandemia sin control, un Sector Salud rebasado, inseguridad desatada, sequía, abatimiento de presas y pozos, colapso de agricultura y ganadería, nogaleros sin ganancias suficientes, lecheros afectados, cierre de empresas, desempleo, pobreza, reducción de presupuestos y las intensas coyunturas del año electoral.

De acuerdo con su óptica, se aceleró el abatimiento de acuíferos superficiales y subterráneos, lo cual provoca escasez de aguas profundas en ciudades y medio rural, suma que provocará desplome de la agricultura, así como la exterminación de agostaderos y agua para el ganado. Según él, existen las condiciones para que se presente hambruna en la Sierra y medio rural.

Rodolfo Antonio Ortega, ingeniero civil con especialidad en Hidráulica con más de 47 años de experiencia en los sistemas técnicos de las presas de Chihuahua y su conexión con los diferentes distritos de riego en Chihuahua y la Zona Norte, considera que sólo las lluvias extraordinarias fuera de todo pronóstico o ciclones atípicos y tempranos en la Sierra podrían salvar el año en materia de disposición de agua para consumo humano y riego, pero de no ser así, coincide en que los conflictos aparecerán más temprano que tarde.  

“Si no llueve, hay otro problema social, los usuarios se van a empezar a agarrar, porque los primeros están en la Unidad Conchos y ahí va a llegar el agua de Boquilla, pero esa avanza 100 kilómetros y mientras llega a la presa Las Vírgenes esa agua para llegar al Río San Pedro, la Unidad San Pedro ya bailó, entonces son muchas cosas que se pueden presentar; conforme se vayan escalonando los distritos de riego habrá menos agua”.

Salvador Alcántar, presidente de la Asociación de Usuarios de Riego de Chihuahua (Aurech), fue más optimista y aseguró que este tipo de situaciones ya las han vivido desde la intensa sequía de los años 90, cuando se organizaron de manera correcta.

“Ya hemos tenido estos problemas y hemos salido adelante con transparencia y buena planeación, este año se prevé que sea muy seco y si no hay agua ¿cómo le hacemos? Debemos dejar agua suficiente en las presas para no dañar los sistemas, no podemos matar la gallina de los huevos de oro”. 

Escenarios ante la escasez 

De acuerdo con las estimaciones de Ortega, que coinciden con la de los administradores de las unidades de riego en el Distrito 005, en 2021 se podrían regar máximo 3.3 hectáreas de cada 10 disponibles en la región centro-sur, donde se concentra la mayor producción de hortalizas, maíz y productos perennes. 

“Sólo Dios nos puede sacar del problema”, expresa el experto, quien basado en análisis técnicos definió dos posibles escenarios, el primero de ellos donde se considera que se utilice toda el agua de las presas para el ciclo agrícola actual y un segundo donde se utilizara el agua de pozos y presas. 

El exfuncionario explica que la eficiencia global de la utilización del agua para la producción agrícola se obtiene combinando la eficiencia conducción y la eficiencia de aplicación parcelaria, la cual, según sus cálculos, es de 51 por ciento en el Distrito 005. 

Ortega plantea que en el escenario número uno, que contempla sólo la utilización del agua disponible en las presas, se debe tomar en cuenta que restando un volumen de azolve en donde cabrían 106 millones de metros cúbicos de agua; en los vasos sólo existen 787 millones, a los cuales también se les debe restar el volumen mínimo de evaporación, que es de 300 millones de metros cúbicos, además del nivel mínimo de agua que debe haber en las presas como factor de seguridad a los mecanismos y evitar la muerte de peces, así como el agua que se destina al uso doméstico de comunidades de la región de Camargo; en resumen, al realizar la totalidad del cálculo, sólo quedan disponibles 124 millones de metros cúbicos disponibles, que se reducen a 63 millones aplicando la eficiencia global de 51 por ciento.

Con esos 63 millones de metros cúbicos de agua, sólo se podrían regar 4 mil 840 hectáreas de cultivo, equivalentes a 0.6 de cada 10 hectáreas disponibles, lo cual representa una dramática disminución en la productividad de la región centro-sur del estado. La expectativa mejora un poco si se le añaden los volúmenes de pozos y plantas de bombeo de riego en parcelas que corresponden a 110 millones de metros cúbicos. Con los 173 millones de metros cúbicos se podrían regar 13 mil 411 hectáreas, equivalentes a 1.6 de cada 10 disponibles. 

Un segundo escenario catastrófico, en donde se extrajera la totalidad del agua disponible en las presas calculada en 787 millones de metros cúbicos, menos los 300 millones de evaporación, dejaría a los campesinos 487 millones disponibles, lo cuales con un aprovechamiento global de 51 por ciento quedarían en 248 millones de metros cúbicos con los que se podrían regar 19 mil 200 hectáreas, equivalentes a 2.3 de cada 10. 

En el mejor de los casos, explica el experto, al segundo escenario catastrófico se le podrían sumar los 110 millones de metros cúbicos disponibles del volumen de pozos y plantas de bombeo en riego de parcelas, para quedar con un volumen disponible de 358 millones, con los que se podrían regar 27 mil 700 hectáreas, equivalentes a 3.3 de cada 10. 

Conflictos étnicos del noroeste

En la región noroeste el panorama tampoco es alentador, pues en 2021 calculan los productores que sólo podrán regar 2.5 de cada 10 hectáreas, según comentó el líder barzonista Joaquín Solorio, quien insiste que el mayor problema sigue siendo la extracción ilegal de agua por parte de comunidades menonitas y lebaronas. 

Refiere que estas comunidades riegan grandes extensiones con tierras de pozos sin permiso, en el caso de los lebarones, mientras que los menonitas retienen el agua en la cuenca del Río del Carmen y en las partes altas del acuífero de Santa Clara, donde se encuentra Las Lajas, presa que abastece a los agricultores del distrito 089 y varios más. 

Comenta que tras años de ser ignorados por los gobiernos de Peña Nieto y López Obrador para dar solución a la retención y extracción irregular, comenzaron a tener contacto con Bertha María Alcalde, nueva delegada de los Programas de Bienestar, pero siguen sin ver voluntad por parte de Conagua para poner orden en el reparto equitativo del recurso hídrico. 

Los principales cultivos de la comunidad mexicana mestiza en la región serán chile, algodón, alfalfa, cebolla, sandía, nogal y cacahuate. Su ciclo agrícola comienza las primeras semanas de marzo. 

Julián LeBaron, líder comunitario en el noroeste, comentó que el año pasado para ellos fue bastante malo en materia de cosecha y que 2021 pinta muy mal, por la falta de agua, la deficiente infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad que no les permite operar sus pozos que, afirma, son legales, además que el valor de los productos va en picada desde 2020 y no se contemplan lluvias. 

El año anterior sólo cosecharon 50 por ciento de lo que obtendrían en un año normal y hoy no tienen certeza si quiera de lograr dichos volúmenes y se concentrarán en la nuez, el chile, la alfalfa y el algodón, y en menor proporción frijol, maíz y sorgo, estos últimos considerados por la comunidad una mala inversión por el bajo precio de la tonelada. 

“No sé cómo nos vaya a ir este año, el año pasado nos fue de la chi… el clima también estuvo muy raro y la producción estuvo muy mal el año pasado, esperemos que este año caiga un diluvio porque el año pasado estuvo muy seco”, concluyó el también activista.

El conflicto entre barzonistas y lebarones se agudizó entre abril y mayo de 2018, cuando incluso los primeros invadieron el rancho La Mojina, de la comunidad mormona de Buenaventura, con el fin de frenar la extracción de varios pozos que consideran ilegales, mismos que cuentan con amparos federales. La tregua para frenar las hostilidades se pactó el 30 de agosto de ese mismo año, con la mediación del Gobierno del Estado.

Aumentará la canasta básica 

El economista y financiero Juan Humberto Ortiz Elías, egresado del ITESM, dijo que no se explica por qué en plena sequía extrema se entregó el agua a los Estados Unidos cuando se contaba con un margen de dos años para cumplir con dicha obligación. 

“Ese es el problema, que manejó políticamente un problema económico. Sí es previsible que suba la canasta básica en Chihuahua, porque mucho de lo que consumimos se produce aquí, el campo de Chihuahua se ha diversificado muchísimo, entonces, esa diversificación nos hace depender del mercado local”.

Ortiz Elías comentó que la capacidad de negociación de los grandes almacenes del estado en la compra de alimentos a otras regiones podría aminorar el efecto inflacionario, sin embargo, lo más preocupante es la afectación al ingreso de los agricultores.

La escalada inflacionaria se presentará en los productos que lleguen de fuera, sobre todo de los que se producen a nivel local, porque la agricultura de Chihuahua se encuentra diversificada y genera una economía regional. La escalada de precios llegará con la disminución en la producción o la importación de hortalizas que, si se adquieren al Bajío, por ejemplo, sería a precios de exportación.

Como se producirá menos alfalfa en comparación de años pasados, las cuencas de Delicias y Cuauhtémoc, que producen a diario un millón 200 mil litros de leche, deberán comprar el insumo en Estados Unidos, absorbiendo los costos de traslado, al igual que la región de La Laguna, cuyo principal proveedor de alfalfa es Chihuahua. 

“Va a ser una catástrofe, la falta del agua no la puede aguantar nadie. Las tarifas de la Comisión Federal de Electricidad te aniquilan, no puedes sembrar maíz, frijol o chile bombeando, porque te saca de costos, sobre todo en las hortalizas, y si no va a haber producción se hará una carambola donde se afecta al productor, no habrá producción y se le pegará al trabajador, al que trabaja esos sembradíos. Va a haber hambre y las comunidades que viven de la agricultura, van a parar”, concluyó el académico.

Sequía meteorológica y social; balance hidrológico roto

El cambio climático inevitable, producto de los excesos de la sociedad de producción y consumo, y la sobreexplotación de los mantos acuíferos utilizados para las actividades económicas, rompieron el balance hidrológico en Chihuahua y sus consecuencias se agudizarán con el paso de los años. 

Guillermo Hinojos Mendoza, de la organización Ases-Eco, dedicada a la conservación del entorno ecológico, dijo que las causas de la sequía extrema son meteorológicas y sociales, pero el factor humano ha sido determinante para la reducción de las lluvias a nivel local, ya que la destrucción del ecosistema provoca que disminuya de forma dramática la retención de humedad en la tierra y la recarga de los mantos freáticos. 

Cada año en la entidad se pierden en promedio 80 mil hectáreas de bosques y pastizales, dato que se eleva por los años en que se presentan numerosos incendios forestales; si el volumen de devastación fuera constante, los árboles y pastizales se acabarían en sólo 7 años, con todo y las consecuencias hacia otros sistemas de vida, como la fauna silvestre que se acerca más a los núcleos urbanos.

“La disponibilidad de agua está directamente relacionada con la capacidad que tienen los ecosistemas de cosecharla, en este caso tenemos los bosques, pastizales, los matorrales que fungen como nuestros intermediarios para que podamos disponer del agua”, señaló Hinojos Mendoza, para quien la mayor preocupación son los pequeños ganaderos y la pérdida de suelo. 

“Pero ¿qué pasa con el ganadero que tiene cinco o diez vaquitas y que con esas vaquitas alimenta a su familia? No les llueve, y si no llueve no hay pasto, porque el pasto no crece sin agua, o sea, el ganadero no produce carne, el ganadero vende pasto que alcanzó a aprovechar a través de su sistema de producción y entre más sequía más sobreexplotación de pastizales de los sistemas de agostadero y comienza otro problema más importante, que es la pérdida de suelo, y una vez que perdió el suelo, ya no vuelve a crecer el pasto y cada vez que llueve se presentarán inundaciones en las ciudades”. 

El ecologista llamó a hacer conciencia de la transición ecológica real que requiere el mundo para la supervivencia del ser humano y de las especies, pero sobre todo, apegarnos a la realidad de las necesidades actuales, con sistemas de riego más eficientes que ahorren agua, evitar los cultivos forzados que requieren gran cantidad de riego entre otras tecnificaciones. 

En el terreno social, recordó que cada vez son más frecuentes las migraciones de desplazados climáticos, es decir, personas que migran por causa de sequía en múltiples regiones de México y por desastres naturales de Centroamérica a México y el sur de los Estados Unidos, y asegura que el cambio climático va a generar más desplazados que las guerras. 

“Creo que es una necesidad comenzar a atender el tema de la buena gestión de los ecosistemas para el beneficio del hombre, porque siempre lo hemos hecho como si estuviéramos aislados y cuando nos conviene le entramos y cuando nos conviene los dejamos solos, pero en realidad una buena planeación, con buenos procesos de ingeniería ecológica, podemos mejorar las condiciones de los ecosistemas para el beneficio de los mismos y de la sociedad”. 

El mensaje es claro, la catastrófica realidad del campo y la sequía extrema amenazan el equilibrio de la sociedad chihuahuense y el cambio climático es el principal némesis de la sociedad mundial, las políticas públicas deben ir de la mano con las necesidades reales de la especie humana para administrar, cuidar y asegurar el abastecimiento del principal recurso de valor incalculable, íntimo aliado de la subsistencia: el agua. 

PANORAMA

Rodolfo Ortega plantea que en el escenario número uno, que contempla sólo la utilización del agua disponible en las presas, se debe tomar en cuenta que restando un volumen de azolve en donde cabrían 106 millones de metros cúbicos de agua, en los vasos sólo existen 787 millones, a los cuales también se les debe restar el volumen mínimo de evaporación que es de 300 millones de metros cúbicos, además del nivel mínimo de agua que debe haber en las presas como factor de seguridad a los mecanismos y evitar la muerte de peces, así como el agua que se destina al uso doméstico de comunidades de la región de Camargo; en resumen, al realizar la totalidad del cálculo, sólo quedan disponibles 124 millones de metros cúbicos disponibles, que se reducen a 63 millones aplicando la eficiencia global de 51 por ciento

Con esos 63 millones de metros cúbicos de agua, sólo se podrían regar 4 mil 840 hectáreas de cultivo, equivalentes a 0.6 de cada 10 hectáreas disponibles, lo cual representa una dramática disminución en la productividad de la región centro – sur del estado. La expectativa mejora un poco si se le añaden los volúmenes de pozos y plantas de bombeo de riego en parcelas que corresponden a 110 millones de metros cúbicos. Con los 173 millones de metros cúbicos se podrían regar 13 mil 411 hectáreas, equivalentes a 1.6 de cada 10 disponibles

Otros conflictos

En la región noroeste el panorama tampoco es alentador, pues en 2021 calculan los productores que sólo podrán regar 2.5 de cada 10 hectáreas, según comentó el líder barzonista Joaquín Solorio, quien insiste que el mayor problema sigue siendo la extracción ilegal de agua por parte de comunidades menonitas y lebaronas

Refiere que estas comunidades que riegan grandes extensiones con tierras de pozos sin permiso, en el caso de los lebarones, mientras que los menonitas retienen el agua en la cuenca del Río del Carmen y en las partes altas del acuífero de Santa Clara, donde se encuentra Las Lajas, presa que abastece a los agricultores del distrito 089 y varios más