Estado

Resienten familias la pobreza

La crisis causada por la pandemia provoca que quienes se quedaron sin trabajo, tengan que recurrir hasta a vender aluminio o juntar comida de la basura

El Diario de Chihuahua

De la Redacción
El Diario

miércoles, 29 julio 2020 | 06:00

Chihuahua— El ingreso monetario regular de las familias durante la pandemia se ha reducido en un 6 por ciento, según cifras de Coneval, pues pasó de mil 516.93 pesos en el primer trimestre del año a mil 422.24 pesos en mayo pasado.

Varias familias compartieron con El Diario la forma en que han vivido esta crisis, que presenta un panorama desolador en cuanto a su derecho a una vida digna, que va desde la educación hasta la salud o el acceso a una vivienda.

Sin empleo y con hambre

En un pequeño predio de la colonia La Noria se hacinan en pequeños cuartos las mujeres de la familia Molina, que en total junto a sus hijos y nietos suman diez personas. Debido a la crisis ocasionada por la pandemia, ninguna de ella aporta recursos de un empleo formal porque se quedaron sin trabajo en el sector maquilador.

Hoy tienen que ocuparse en actividades informales, o de las pensiones que les entregan los padres de sus hijos.

“La estamos pasando muy mal sin trabajo, no hay para la comida. A mí me liquidaron y aproveché lo que me dieron para ampliar el cuartito y en eso nos ayudó Coesvi. Ahorita nos cooperamos entre las tres, mi mamá, mi hermana y yo para mantenernos. Ahorita queremos ver si podemos ir a meter solicitudes, pero está difícil por lo mismo del virus”, añadió María Luisa Molina. 

Su madre, Ramona Molina, narró que emigró de Camargo buscando mejores oportunidades de vida y se asentó en un terreno irregular, donde han sido apoyadas por Coesvi para la construcción de un cuarto, mientras que otros están hechos con endebles materiales que ahora, con las lluvias, tienen problemas por las goteras y escurrimientos. 

A esta situación se suma que el miembro más pequeño de esta familia, Nathan Darío, de seis meses de edad, fue diagnosticado con hidrocefalia, con lo que su salud ha sido la mayor preocupación de la familia, pues han interpuesto recursos legales para que el Insabi, a través del Hospital Infantil, pueda pagar el tratamiento que ellos no puedan realizar, ya que el niño ha tenido complicaciones al momento de drenar el líquido de su cabeza a través de válvulas. 

“Queremos que nos atiendan bien al niño, porque nos han dado diagnósticos erróneos. Él lleva cuatro operaciones, pero ahorita no lo están recibiendo por esto del Covid. Nosotros pusimos una demanda porque estaban haciendo cosas que ni al caso, y esperamos que con esto podamos llevarlo con especialistas, por ejemplo, a Torreón, pero con la pandemia todo está detenido, porque no lo podemos trasladar, y la otra semana convulsionó”, explicó. 

Más pobreza, menos remesas

Sabina Conde, quien está a cargo de sus dos nietos pequeños mientras su hija trabaja en Estados Unidos, detalló que, aunque hace un año compraron un terreno donde están fincando una casa de block, actualmente el proyecto se encuentra detenido a la mitad de su construcción. Aunado al paro temporal de labores de su marido y el aumento de los precios que han percibido en alimentos y materiales, manifestó que la ayuda que recibía de su hija en el extranjero dejó de llegar, pues allá en “el otro lado”, el virus también detuvo los trabajos para trabajadores migrantes. 

“Mi hija está en Estados Unidos, pero ya no nos puede ayudar. Nos dijo que está todo cerrado, ‘mamá no creas que se puede trabajar’, es lo que nos cuenta. Pues ahorita nada más trabaja mi esposo, pero ya le están diciendo que ya quieren parar todo. Con lo poco que gana no la armamos, pero a topar lo que venga. Batallamos mucho con la comida, pero ahí sale una. Me dicen, ‘abuela, otra vez arroz’, pero ni modo”, indicó la adulta mayor, quien construye su hogar en la colonia 11 de febrero, detrás de la planta Pemex. 

De ambulante a vender chatarra

Víctor Rodríguez Vásquez, un hombre de la tercera edad, señaló que antes de la crisis sanitaria se dedicaba a vender baratijas y artículos de segunda mano en el Centro de la ciudad. Con eso lograba mantenerse, no obstante, tras los operativos de Gobernación no tuvo otra opción que juntar chatarra para ganar algunas monedas. 

Acompañado de su pareja, madre de seis hijos, el hombre señaló que debe levantarse desde muy temprana hora, para al menos sacar 100 ó 150 pesos diarios de la venta de aluminio o fierro viejo que carga en una carriola, mientras que también acumulan comida que aún encuentran comestible en los botes de basura. 

Señaló que con la crisis sanitaria no hay muchas opciones y menos a su edad, con lo que ahora debe ganarse la vida con esta actividad.

El Coneval informó que entre abril y hasta mayo, se registró un incremento de 1.8 puntos porcentuales en todo el país, pasando de 53.1 a 54.9 por ciento, lo cual es acorde con la reducción del empleo y con la caída en la actividad económica observadas en ese período.

Las familias consultadas coinciden en que la desocupación y el alza en los precios de diversidad de productos alimenticios como la carne, la fruta y la verdura o el huevo los han dejado sin miras al futuro, en el cual habían puesto muchos proyectos de vivienda, educación o salud, con lo que ven incierta su recuperación, y más cuando la pandemia aún sigue causando afectaciones en todos los ámbitos económicos y sociales.