Estado

Mintió jefe policiaco

Permaneció periodista esposado dentro de celda

La DSPM tiene 4 versiones, yo sólo tengo una: Ibarra

Salud Ochoa
El Diario de Chihuahua

martes, 14 septiembre 2021 | 08:17

El Diario de Chihuahua | Jorge Ibarra muestra las lesiones por golpes en el rostro y las marcas que le dejaron las esposas

Chihuahua— Detenido de manera ilegal, golpeado, esposado y puesto en una celda junto a una persona que se encontraba en estado de intoxicación y agresividad, transcurrió la tarde y parte de la noche del pasado domingo para el reportero de esta casa editora Jorge Ibarra Gaytán. ¿El motivo? Acudir a realizar su trabajo cotidiano y cubrir la fuente policiaca como cualquier otro día y dentro de los límites establecidos por la ley.

Sin embargo, mientras Ibarra era detenido, golpeado en el interior de una patrulla por el agente Raymundo Nevárez y trasladado a la comandancia, la Dirección de Seguridad Pública Municipal –que presume estar certificada y ser la mejor del país– mentía al asegurar que el periodista no estaba en una celda, sino en una oficina en espera de ser llevado ante el juez calificador.

Tras varias horas en una mazmorra de la Comandancia Norte, Jorge, a quien ni siquiera le dijeron cuáles eran sus derechos, escuchó en voz del juzgador el reporte de los elementos policiacos y fue allí cuando se enteró de que tenían cuatro versiones diferentes, y ninguna de ellas se apegaba a la verdad histórica.

Alrededor de las 22:30 horas se le informó que quedaría en libertad con una amonestación y el ofrecimiento de una disculpa por parte de los elementos, a quienes pretendían no se denunciara para evitar con ello una exposición mayor de las malas prácticas, tanto de la corporación en general como del agente agresor, quien tiene antecedentes de haber detenido a otros reporteros, según lo presumió él mismo cuando trasladaba a Ibarra a los separos.

Jorge optó por denunciar los hechos tanto en la Fiscalía como en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ya que, señala, la Policía está mintiendo y él quiere que la verdad salga a la luz debido a que durante el proceso se sintió indefenso ante la agresividad y mentiras oficiales, y tiene temor de las represalias que puedan presentarse, por lo que responsabiliza de cualquier cosa que pudiera ocurrir tanto al agente mencionado como a la corporación.

“Me sentí indefenso porque han pasado varias situaciones de ese tipo en las que no se muestra ningún respaldo ni seguridad para nosotros, para que podamos llegar y hacer nuestro trabajo lo mejor que se pueda. Parece que nosotros tenemos también en contra a la autoridad porque ellos son los que nos limitan el trabajo, los que no nos protegen, los que no nos defienden, los que simplemente no respetan la libertad de expresión y si ellos no lo hacen pues nadie lo hará”, enfatiza.

Prosigue: “Cuando haces tu trabajo bien siento que no debes tener miedo, miedo voy a tener el día que haga algo malo y no lo he hecho. Sí temo que haya represalias, no tanto por mí sino por mi familia, porque tienen todos mis datos, ellos saben ahora todo de mí. Por eso, si a mi familia le pasa algo los responsabilizo de esto porque nunca he tenido problemas con nadie. Son 14 años de reportero cubriendo la fuente policiaca y es la primera vez que visito la comandancia en esta forma. Nunca me había visto en esta situación”.

Estar en calidad de detenido, dice, fue un impacto fuerte debido a que no es un delincuente y no espera ser tratado como tal. Pero, lo paradójico fue que desde el área donde estaba se veían los carteles que hablan de la “Policía certificada”, de los derechos humanos y el respeto al otro y en contraparte, los agentes entraban con otros detenidos llevándolos a empujones.

“Sí fue fuerte porque te meten a la cárcel con gente totalmente distinta a ti. Me pusieron con una persona que estaba bajo los influjos del alcohol y las drogas, ahí sí me dio miedo porque estaba totalmente indefenso, todavía con las esposas puestas. Allí viendo las mantas que tienen de la certificación de la Policía, de los derechos humanos, tantas cosas de las que ellos hablan y te preguntas en qué se basan para certificarse. Vi que entraron otras tres personas detenidas, entre ellas una mujer a la que amarraron de una mano a la celda, le quitaron la bolsa, el policía forcejeó con ella para quitarle el celular y a otro lo metieron a empujones”.

Ante todo eso, Ibarra se planteó: “Si esto hacen con los reporteros, ¿qué harán entonces con el resto de la gente?

“Me pregunté dónde estaba todo el tema de los derechos humanos que tanto predican, que si las cámaras están conectadas con Derechos Humanos para ver el trato que se da a los detenidos y mi duda es esa, si esto hacen con uno que más o menos te conocen ya los policías, entonces ¿qué harán con los demás?”.

La denuncia de Jorge Ibarra quedó asentada ante la Fiscalía Zona Centro bajo el número único de caso 19-2021-018 077, mientras que la queja oficial ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos ya fue ratificada.

“Lo que me interesa es que se respete. Ya se han dado varias discusiones con los compañeros. Nosotros sabemos hasta dónde llegar, pero lo que yo quiero es que salga la verdad. Ellos tienen cuatro versiones, pero que reconozcan que cometieron un error, que como ellos dicen ‘fue una calentura’. Yo puedo aceptar que me hayan detenido, están en su derecho, pero no estoy de acuerdo en el uso de la violencia y los golpes. Que haya una sanción por los golpes”.

La CEDH, a través de su oficina de comunicación social, indicó que no fue posible ver el video debido a que no están autorizados para grabar, únicamente pueden verlo en tiempo real. Pero, al momento de solicitar el informe a la autoridad, también se pedirán los videos correspondientes al período en que la víctima estuvo en la comandancia.

Los hechos

Eran alrededor de las 18:40 horas del domingo 12 de septiembre, cuando los reporteros de la fuente policiaca recibieron la alerta de un accidente en la vialidad Sacramento, a la altura de la empresa Cementos de Chihuahua. Jorge Ibarra se dirigió al lugar, en sentido sur-norte por la citada vialidad, para atender su obligación laboral. Al llegar al citado punto tomó las imágenes necesarias del evento, sin que en ningún momento se visualizara en ellas a la víctima, cuyo cuerpo ya estaba cubierto.

“Empecé a tomar fotos de un accidente en donde al parecer una persona había perdido la vida; aún seguían allí los paramédicos. Tomé mis fotos por el lado sur, me fui por un costado y es cuando terminé de hacer mi trabajo. Me dirigí al norte y allí estaban varios compañeros, uno de ellos discute con un policía por el tema del cordón amarillo con el que se delimita las escenas. Le hice el señalamiento de dónde estaba el cordón y el policía se molestó, se acercó y me empezó a gritar que respetáramos y le dije que estábamos respetando”.

El uniformado siguió gritando y haciendo gala de su superioridad hasta amenazar con meterlo a la cárcel. “Me siguió gritando y le dije que no lo hiciera; él respondió que me hablaría como quisiera y fue cuando me dijo que si quería que me metiera al bote le dije: ‘méteme’. Entre dos policías me recargaron en la caja de una pickup para ponerme las esposas. Me aventaron al interior de la unidad y ya adentro uno de los elementos me propinó dos golpes con el puño cerrado en la parte derecha de la cara. Cuando le reclamé cerró la unidad”.

Luego de esto, el policía agresor se subió en la parte trasera de la patrulla y comenzó a decir que el vehículo del periodista se quedaría en el lugar para que se lo llevara Vialidad. En el trayecto, los elementos empezaron a platicar que ya habían detenido a cuatro reporteros y allí seguían trabajando.

“A los 10 minutos me llevaron a la Comandancia Norte. Yo seguí esposado y me apretaron aún más las esposas. Con un empujón me recargó contra la pared y dijo que allí permaneciera. Me quitaron la cámara, me tomaron fotos y me metieron a una celda donde estaba una persona drogada, alucinando. El hombre me decía que si me quería morir y muchas cosas, luego se me acercó y me agredió. Le hablé al policía y le pedí que me quitara las esposas por lo menos para poder defenderme y al ratito se lo llevaron”.

Jorge continuó allí alrededor de 40 minutos más y posteriormente fue llevado al médico de la comandancia, quien confirmó la existencia de lesiones ocasionadas tanto por las esposas como por los golpes. 

“Me quitaron todas las cosas, las resguardaron y me pasaron con el médico. Él vio las lesiones en las muñecas, el hombro y las notificó. Me regresaron a la celda, a donde llegó uno de los jefes y me preguntó cómo había sucedido todo. Esperé una hora más hasta que me pasaron con un juez que me explicó la versión que los policías presentaron, que en realidad son cuatro distintas: la primera fue que por intransigente, la segunda que por agresión física y verbal, la tercera que por entorpecer labores y la cuarta que porque me crucé el cordón”.

Jorge asegura que durante el proceso se sentía tranquilo porque sabía que no había hecho nada malo, únicamente preocupado por sus padres. Sin embargo, la sensación de indefensión prevaleció durante las horas que estuvo bajo la custodia de la autoridad.

Al estar frente al juez, dice, se dio cuenta de las cuatro versiones distintas que los agentes reportaron, pero también de que ni siquiera le hablaron de sus derechos y que al final se pretendía que todo acabara en una disculpa.

“El juez me leyó el reporte de los policías, me preguntó si me dijeron mis derechos, escuchó mi versión, hizo sus apuntes y después me dijo que todo sería una amonestación y me dejarían en libertad, pero que era un proceso que iba a quedar asentado en el expediente”, apunta.

Continúa: “Me señalaron que si quería platicar con los elementos y que se disculparan y les dije que no, porque yo quería que se hicieran las cosas como se tienen que hacer; les dije que iba a presentar mi denuncia porque yo no estaba haciendo las cosas de mala manera, para que quedara todo asentado. Con sus diferentes versiones yo siento que no tienen cómo defenderse, mi versión es sólo una y está respaldada con videos y transmisiones del resto de los compañeros, allí viene donde se da la agresión incluso a cuatro metros de donde estaba el cordón amarillo. Está todo grabado desde donde me detienen hasta donde me llevan a la unidad. La Fiscalía me dijo que siguiera con el proceso porque no es la primera vez que ocurre”.

Entre las 22:30 y 22:45 horas Jorge fue puesto en libertad. 

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