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‘Me quedó un pulmón... y muchas ganas de vivir’

A sus 48 años, Ana Caballero es una sobreviviente del Covid-19

Cortesía

César Lozano
El Diario de Chihuahua

martes, 23 marzo 2021 | 11:40

Chihuahua— Ana Caballero, trabajadora de maquila de 48 años, con tres hijos mayores de edad, superó al Covid luego de ser hospitalizada para salvar su vida; a pesar de semanas de no tener fuerza ni siquiera para sostener un vaso de agua, logró sobreponerse a la enfermedad gracias al apoyo de su familia. 

A mediados de enero, alrededor de las 23:40 horas, mientras laboraba en el turno de noche de la maquila donde es empleada, comenzó a sentir los síntomas y de inmediato le aplicaron la prueba. En la empresa cuentan con médico y de acuerdo con su criterio, hay buenos protocolos desde que toman el transporte a la empresa. 

“Comencé a sentirme sin fuerzas, con mucha tos. Yo estaba en el trabajo y comencé también a sentir mareo, se me nublaba la vista, me dolía la espalda y me comenzó a faltar el aire”, cuenta la mujer.

Fueron 13 días en los que la pasó muy mal, narra que no se podía sostener para ir al baño, la invadía el frío, no percibía el sabor de la comida, el azúcar le sabía amarga, los tés por más calientes le sabían helados y la comida en general le provocaba asco, aunque nunca le subió la temperatura a más de 39 grados. 

Ana no fue al hospital por acuerdo previo con su familia: la cuidaron entre sus tres hijos y su esposo. La decisión se tomó porque sufre una añeja lesión en la espalda que le dañó un pulmón, el cual quedó inhabilitado luego de padecer el Covid. 

“No puedo correr y ahora que me pasó eso siento más cansancio, yo si voy a la vuelta me canso, no puedo ahora hacer mucho esfuerzo, pero no me hago para atrás, hay que mirar hacia adelante”. 

Aparte del paracetamol que le recetó el doctor, además de otras pastillas de antibiótico, Ana procuró tomar ponches y té caliente, además de jugos naturales, que poco a poco la fueron reanimando. 

“Yo siempre pensé que no me iba a pasar nada, nunca tuve miedo a morir y ahora tampoco tengo, aunque sí me protejo. Como les dije a mis hijos, yo ya viví y si algo me pasa, ni modo, pero más que nada la familia siempre estuvo conmigo. Era demasiado el peso de mi cuerpo y no había fuerzas para nada”, concluyó entre sollozos la sobreviviente.