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Masacre en Chihuahua: ¡Perdónanos la vida!, gritó una mujer antes de que los mataran

Torturados y con el tiro de gracia fueron localizados los cuerpos

Staff/El Diario de Chihuahua / Lugar del crimen

El Diario de Chihuahua

jueves, 29 octubre 2020 | 11:01

Chihuahua— Torturados y con el tiro de gracia fueron localizados los cuerpos de seis hombres y dos mujeres la mañana de este miércoles en la colonia Valles de Chihuahua a la altura del kilómetro 12 de la carretera a Aldama. Los primeros reportes indican que el llamado al número de emergencia se recibió a las 7:15 am, sin embargo, según señalaron los habitantes del sector, fue alrededor de las 02:00 de la madrugada cuando se escucharon gritos pidiendo piedad, varios disparos y posterior movilización de vehículos abandonando la zona donde horas más tarde se dio el macabro hallazgo.

Las víctimas, cuyas edades oscilan entre los 20 y 40 años, fueron encontradas sobre la calle Valle del Yaqui entre 9ª y 11ª “apiladas” en dos grupos, el primero de ellos conformado por 3 cuerpos y el segundo por los 5 restantes entre los que se hallaban las dos féminas. Todos estaban maniatados, con señales de tortura y un balazo en la cabeza.

De acuerdo con información preliminar de los servicios Periciales, una de las mujeres tenía  27 años y la otra entre 30 y 40 mientras que entre los hombres había uno de 24, otro de 21 y uno de apenas 20 años, los restantes tenían entre 30 y 40 años de edad.

El hecho delictivo dio pie para que arribaran desde Aldama, Chihuahua y Camargo, personas que tenían algún familiar desaparecido, con el objetivo de descartar que alguna de las víctimas coincidiera con los allegados a quienes buscaban y aunque de primera instancia no tuvieron la confirmación oficial, la certeza personal era más fuerte.

“Tenemos el corazón desgarrado”, dijo una joven e indicó que su hermano menor era una de las víctimas, a quien describió como “un chavo alegre, con gusto por la vida”, que trabajaba en la obra y padre de tres hijos.

El frío de la mañana de octubre fue el marco de la muerte de hombres y mujeres que horas antes pedían clemencia a sus asesinos, ya que a decir de los vecinos la voz de una mujer traspasó la oscuridad suplicando un perdón que no llegó.

“Perdónanos la vida” fue el último grito que se escuchó y los disparos de un arma de grueso calibre fueron la única respuesta. Luego el rechinido de las llantas de tres autos y la huida a toda velocidad. Después nada. Solo silencio.

Los habitantes del sector indicaron que “a veces es preferible no saber ni escuchar nada” porque hacerlo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte en un entorno violento como el de Chihuahua.

“Hay que cuidar en lo que andamos”, insistieron los entrevistados mientras a lo lejos las patrullas y los policías seguían resguardando el pedazo de calle polvorienta donde la muerte ganó una batalla más y gritó su victoria a través de las piernas dobladas, la piel expuesta del cuerpo semidesnudo, las ataduras, la sangre y la vida silenciada a punta de pistola.

En la línea invisible materializada por el cordón rojo, los familiares esperaban una confirmación que no llegaba. Querían tener el “sí es” oficial aunque en el fondo sabían que Andrés –de 24 años de edad- y Alejandro –de 21- estaban entre los fallecidos. Los “levantaron” la noche del lunes 26 de octubre en el fraccionamiento Los Álamos en ciudad Aldama, junto con dos hombres y dos mujeres más a quienes buscaron durante la noche y el día siguiente sin resultados.

“¡Ahora sí vienen todos, ahora sí está todos aquí. Ya para qué!, cuestionó una mujer desesperada para luego gritar que el día del levantón pidieron ayuda y no se recibió.

“Les dijimos. Cuando se los llevaron les dijimos y no hicieron nada. No nos hicieron caso, nosotros los buscamos solos toda la noche”, dijo la quejosa mientras daba vueltas de un lado a otro mirando al perimetral marcado por el listón rojo. Su versión la corroboró otro miembro de la familia quien aseguró que, el lunes por la tarde detectaron “movimientos raros” en Los Álamos y al preguntar a la policía municipal qué ocurría, la respuesta fue: “No pasa nada”.

Después, todo pasó.

Fuentes extraoficiales de la Fiscalía General del Estado (FGE) revelaron que entre las ocho víctimas, estaba Andrés Guadalupe G. P.,  (24), Jesús Alejandro F. C., (21), Marcos Uriel Ch. F., (20), otro joven apodado “El Güero” y María S. M., (27).

Todos relacionados con el “levantón” reportado en Aldama la noche del lunes luego de lo que calificaron como “momentos de terror”, tras la irrupción de un comando que ingresó a 5 casas del mencionado fraccionamiento y se llevó a la fuerza a las 8 personas.

El tío de Andrés viajó desde Camargo al enterarse de lo ocurrido con su sobrino. La mañana de ayer se trasladó de inmediato a Valles de Chihuahua donde se dijo consternado por los hechos.

Aldama se ha vuelto un lugar inseguro, dijeron algunos presentes y aseguraron que en repetidas ocasiones se había denunciado la presencia en el fraccionamiento Los Álamos, de dos mujeres relacionadas con el narcomenudeo y a partir de las cuales –presuntamente- se habría generado la masacre.

“Una vende y la otra consume. A la vendedora la vimos subirse a un auto de alquiler, llevaba una maleta”, indicaron a los elementos policiacos que repetían a través de la radio el nombre de las calles señaladas por los quejosos.

“Calle Álamos…. Álamos ¿qué me dijo?.... Álamos Chinos, Álamos Chinos 1016”, indicaba el policía mientras alrededor los curiosos empezaban a dispersarse. La sorpresa había pasado. Los familiares también se fueron, debían acudir ante la autoridad después.

A media mañana, cuatro cuerpos habían sido levantados por el Servicio Médico Forense, los otros cuatro aún estaban allí. El ingreso oficial fue a las 11:30, más de 8 horas después de los gritos y los disparos.

El día siguió su curso, los vecinos y curiosos volvieron a sus quehaceres. Los perros callejeros tomaron su sitio bajo el lánguido sol de otoño. El rastro de la muerte se quedó en el polvo y se esparció en el aire. La sorpresa de la masacre se esfumó como tantas otras.