Llama la atención abucheo a Corral

Es el primer mandatario estatal que no da un discurso en los mítines rebosados de simpatizantes del Ejecutivo federal

Reforma
domingo, 03 marzo 2019 | 06:57

Chihuahua— El presidente López Obrador dice que Javier Corral tiene derecho a alzar la voz, pero el gobernador chihuahuense calla y se convierte así en el primer mandatario estatal que no da un discurso en los mítines rebosados de simpatizantes del Ejecutivo federal.
Como ya es usual, le tocó enfrentar la rechifla reprobatoria a que son sometidos todos los gobernadores de oposición en presencia del presidente. Al menos cinco veces, a coro, le gritaron: "¡fueeeera Corral, fueeeera Corral!".
El griterío más severo vino cuando el Gobernador fue presentado en el presidium: 20 largos segundos de abucheos y mentadas de madre; Corral, el líder del Grupo de Contrapeso que pugna por equilibrios que eviten la concentración del poder en el Ejecutivo, se quedó ahí parado, con gesto serio, y se tragó la ofensa en silencio.
El Presidente, como también es usual en estos casos, sale en defensa del funcionario defenestrado y le tiende una mano, aunque el daño ya fue causado: hay que respetar a la autoridad, pide a sus simpatizantes; Corral tiene el derecho a disentir, concede. Y el público, reunido en la Plaza del Ángel, transformado instantáneamente, admite que sí, y aplaude ante el gesto generoso de López Obrador.
"Si Javier Corral hace un cuestionamiento al Presidente o al Gobierno federal, está en su derecho a disentir y se le va a respetar siempre. Es más: merecen más respeto los opositores que los abyectos", define.
El Gobernador: sentado, seguirá sin hablar.
El silencio de Corral alcanzó tintes de autocensura, pues ni siquiera quiso mencionar el Grupo de Contrapeso.
"Más tarde le platico de eso", responde a pregunta expresa.
-¿No tiene un minuto ahora?
"No", zanja y se va.
El tema también fue eludido por López Obrador.
"No vine a hablar de eso", resume.
El primer contacto entre López Obrador y Corral, una semana después del surgimiento del Grupo de Contrapeso, fue tibio.
"Bienvenido, Presidente", le dijo el Mandatario panista al recibirlo en el aeropuerto.
López Obrador no dijo nada: se limitó a darle una palmada en la espalda y continuó su camino: más fotos, más besos y más abrazos a todos, menos a Corral.
Los dos funcionarios sólo tendrían alrededor de 30 minutos en relativa privacidad, cuando el panista se sube a la camioneta de López Obrador que los llevará al mitin. El Presidente va de copiloto, el Gobernador se sienta en la parte trasera, entre un montón de funcionarios.
Al bajar del vehículo, Corral se encontraría una plaza desbordada de reclamos: transportistas, ex braceros, maestros y médicos que exigen el pagos de derechos retrasados; le reprochan la desaparición de personas; lo critican por el aumento a la tenencia y al precio del agua; alguien dijo incluso lo compara con el priista César Duarte.
Una pancarta le exige rendir cuentas, en el marco de su Informe de Gobierno, del alza de la violencia, los robos y las extorsiones en el estado.
"Es pésimo Gobernador; lo que estaba mal ahora está peor; Corral es tan corrupto como Duarte", resume Pedro Gómez Antillón, jubilado.
"El malestar ha venido creciendo porque hartó a la gente haciendo creer que el malo era Duarte y que él era un angelito anticorrupción. La gente vio cómo omite muchas cosas que debe remediar y no lo hace, porque se ha dedicado a la grilla de la política nacional y a atacar a López Obrador, a Peña Nieto y a echarle la culpa hasta a Trump".
El escritor Alfredo Espinosa critica las prioridades del Gobernador, quien, sostiene, se ocupa más de la CDMX que de su estado.
"Él siempre está fuera de la jugada buscando focos en la Ciudad de México para su interminable autoproclamación de candidato; él siempre está allá y nosotros tenemos un abandono de Gobernador en todo Chihuahua", deplora.
-¿Qué opina del Grupo de Contrapeso formado por Corral?
"Los contrapesos son peso grillo, cartucho quemado; los contrapesos ciertamente son necesarios, pero ellos son plumita al aire", dice.
El escritor entonces se toma una foto con un personaje vestido todo de blanco, con capa y máscara de López Obrador. Es el SuperPeje.