Les niegan medicamentos contra cáncer en el Issste

Blanca ha sobrevivido con tratamientos de medicina alternativa para controlar la enfermedad

Miguel Chavarría
El Diario de Chihuahua
lunes, 18 marzo 2019 | 11:49
Fotografía ilustrativa

Chihuahua— Desde 2011, Blanca comenzó a tener problemas en su pulmón izquierdo. Tuvo un derrame pleural y, hasta la fecha, ha sobrevivido con tratamientos de medicina alternativa para controlar su cáncer. El ISSSTE, acusa su esposo, se ha negado ofrecerle un tratamiento que está dentro del cuadro básico de medicamentos.

El esposo de Blanca, David Chavira, siente la impotencia cuando sostiene todos los documentos que ha recolectado desde ese 2011. Logró conseguir el expediente clínico de su esposa cuando una funcionaria del ISSSTE se lo entregó por debajo del agua. La carpeta con los estudios y cientos de hojas con caligrafía ilegible tienen un sello escrito con marcador rojo: “NO PRESTAR AL PACIENTE”.

Cuando Blanca Palos Márquez, de 50 años, fue internada por un derrame pleural en el Hospital Lázaro Cárdenas, extrajeron el líquido que se hallaba en su pulmón. Los médicos encontraron “células sospechosas”, cuenta David, y ordenaron hacer una biopsia: extraer parte del tejido de un tumor de 1.6 centímetros para hacer estudios patológicos y determinar si el tumor era benigno o maligno.

Antes de la biopsia, Blanca no paraba de quejarse del dolor. Dolía respirar. “Es que usted anda chiple, señora”, le dijo una de las enfermeras. Otro médico le insinuó que ese dolor era muscular, y era resultado de “golpes” que, según él, le había propinado David.

Luego de los estudios patológicos, el médico de Blanca le dijo que estaba descartado el cáncer, que era sólo una infección. Sin embargo, el estudio patológico nunca se llevó a cabo.

Dos semanas después de que Blanca saliera del hospital, David fue al departamento de Patología para exigir el resultado de las pruebas clínicas de su esposa. Ahí escuchó, a lo lejos, que una de las funcionarias del hospital le dijo a su compañera: “Ándale... es de la muestra que se nos perdió”. Es decir, nunca hubo estudios porque el tejido que le extrajeron a Blanca para realizar el análisis del tumor había sido extraviado en el hospital del ISSSTE. Pese a ello, el médico que la atendió le dijo que no había cáncer.

“En 2013 tuve otro derrame pleural”, cuenta Blanca, con un cubrebocas, acostada en la sala de su casa. David la mira desde la barra de la cocina. Está sollozando. “Me da una impotencia. Una rabia”, aprieta los dientes, se quita sus lentes y se seca las lágrimas.

La cita para internarla fue programada para marzo de 2014, pero David no pudo soportar ver a su esposa quejarse de tal dolor que le impedía caminar, así que exigió que fuera atendida en febrero. Blanca estaba grave.

“De un tumor que le media 1.6 centímetros pasó a ser de nueve centímetros en tres años”, explica David. Ese mismo mes fue internada y le realizaron otra biopsia. El mismo médico a cargo de Blanca cuando ocurrió su primer derrame pleural le sugirió a David que se llevara el tejido del tumor con un doctor particular. “Llévalo por fuera, ya ves que aquí todo se pierde”, le dijo.

El doctor del ISSSTE les había mentido, y el extravío de la primera biopsia en 2011 había aletargado a Blanca, pues su cáncer se había desarrollado. La doctora de la clínica les dijo que ningún medicamento podría ayudarla y que las quimioterapias tampoco podrían salvarla. “Hasta me dijo que ya me fuera encomendando a Dios”, dice Blanca, tumbada en el sofá.

Había sido diagnosticada por primera vez de mesotelioma epitelioide maligno, un tipo de cáncer. Cuando el matrimonio obtuvo los resultados de ese estudio, acudieron al ISSSTE para recibir un tratamiento que ayudara a Blanca salvarse de su enfermedad. Pero no fue así.

“Me han puesto muchas trabas. El medicamento que necesito se llama Nivolumab. ¿Sabe cuánto cuesta eso?”, pregunta David, sabiendo que la respuesta es obvia; es caro, aproximadamente 200 mil pesos cada 21 días.

De acuerdo con la edición 2018 del Cuadro Básico y Catálogo de Medicamentos del Consejo de Salubridad General (CSG), la solución inyectable de Nivolumab forma parte de este grupo de medicinas. 

“Yo voy a luchar hasta donde Dios me dé a entender”, dice David, quien ha interpuesto, sin éxito quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed).

Pese a que el medicamento se encuentra en el cuadro básico, David señala que el ISSSTE se ha negado a ofrecerle el tratamiento a su esposa, quien ha utilizado medidas alternativas.

“Blanca aún está viva porque no se dejó amedrentar por lo que le dijeron los médicos”, concluye David. Blanca se levanta del sofá, se despide de su marido y regresa a su recámara. “Mi esposa casi no duerme por las noches por su dolor”, dice.