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De la quijada de burro a la AK-47

Juguetes bélicos: aceptación a la violencia

Niños ‘supertiradores’ se podrían convertir en francotiradores de países en guerra o sicarios en sitios como Chihuahua, advierten

El Diario de Chihuahua

sábado, 12 diciembre 2020 | 06:36

El Diario de Chihuahua

Chihuahua– El belicismo y la violencia han existido desde los tiempos antiguos, cuando una quijada de burro podía ser el arma ideal para atacar al contrincante y quitarle la vida; hoy existe una incontable variedad de armas que van desde una pistola de pequeño calibre hasta aquellas utilizadas por las fuerzas del orden o por los grupos criminales.

La industria del juguete ha imitado dichas armas convirtiéndolas en juguetes bélicos que se regalan a los niños desde temprana edad, sin tomar en cuenta las consecuencias que puede generar a largo plazo hasta el extremo de convertirse en psicopatías.

“El belicismo nos ha hecho mucho daño. La venta de juguetes bélicos data desde tiempos antiguos; recordemos que una quijada de burro fue el objeto con el que Caín mató a su hermano Abel. Es una evolución que se va dando en torno al uso de la fuerza y la violencia para imponer la ley”, dice el psicólogo social Arturo Limón, quien explica cómo esas incursiones hipotéticas en campos de guerra, a través de los videojuegos, dan pie para que los niños crean que se puede privar de la vida a alguien sin ningún motivo.

“Si en este momento uno les pregunta a los niños cuál juguete quieren, ellos son capaces de decirte qué tipo de arma y hasta el cártel que las utiliza”, indica Limón.

Lo anterior ocurre porque la exposición a estos objetos, así como a los juegos de video y la violencia generalizada que se vive, va formando patrones de conducta y eso da pie a un problema mayor.

“Primero eran los ‘Nintendos’ y ahora los juegos en video en donde se asesina a personas a través de incursiones hipotéticas en Irak, por ejemplo. Eso crea un síndrome que genera la psicopatía y lleva a pensar que la vida puede ser quitada de manera inmisericorde”, explica.

Por lo anterior, dice el entrevistado, la recomendación para los padres es estar atentos al tipo de regalos que darán a los niños, algo que sea edificante y no comprometa su conducta social a corto, mediano y largo plazo.

“Debemos entender que cualquier cosa que propicia, favorezca o incentive el uso de la violencia generará un búmeran que se devolverá en la sociedad. Muchos de los niños que eran los supertiradores en los juegos acaban siendo francotiradores en los países en guerra, o en el caso de México y/o Chihuahua, terminan siendo sicarios. No es una estandarización pero es una lotería que mandamos para que los niños, uno que otro, sean premiados con ese gusto por el dolor y la agresión a los demás”, explicó Limón.

La facilidad para la compraventa de juguetes bélicos y el gusto que tanto los adultos como los niños tienen por ellos, es, según el especialista, algo preocupante porque se está formando una sociedad hipersensibilizada a la violencia, misma que al final de cuentas será una sociedad violenta.

“Hemos elevado el umbral de respuesta a la violencia, somos más resistentes. Aguantamos ver encobijados, decapitados, cuerpos destrozados... Nos hemos adecuado a una aceptación de la violencia que es inadecuada. El antídoto para la violencia siempre será la educación, porque, como dijo Gandhi, si seguimos ojo por ojo y diente por diente, acabaremos ciegos todos”, puntualiza el especialista.

Con sonidos reales y diversos costos

Las armas que se ofertan en tianguis, importadoras e incluso centros comerciales son de plástico pero con forma y sonidos de un arma real. Funcionan a base de pilas, lo que permite que las “balas” se muevan de atrás hacia adelante como si en realidad fueran al exterior generando un sonido similar a las que no son ficción. 

El precio de estos juguetes oscila entre los 100 y los 250 pesos, dependiendo de lo que se busque, ya que van desde pistolas de agua hasta armas de postas calibre 22 y 38 o ametralladoras que incluyen sonidos de disparos y lamentos de personas heridas.

Estos objetos recreativos son de los más solicitados por los niños, cuyas peticiones –a decir de comerciantes– son aceptadas por los padres sin ningún reparo. “Finalmente es Navidad y se busca obsequiar al pequeño algo que lo haga feliz”, explican.

Esa compra genera parte de los casi 3 mil millones de pesos en ganancias que reportó la industria del juguete en México durante 2019, lo que significó un crecimiento de 1.5 por ciento respecto al año anterior, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju).

Hasta delincuentes los usan

La oferta de objetos bélicos a veces no sólo atrae a los niños, también a los delincuentes debido a la variedad de pistolas que pueden parecer un arma auténtica y que en muchas ocasiones son utilizadas para cometer delitos, principalmente robos. 

En los últimos tres años 27 personas fueron sometidas a proceso penal por el delito de robo utilizando un arma de utilería, en hechos presentados en el municipio de Chihuahua, según información de la unidad de transparencia de la Fiscalía General del Estado en su oficio número FGE-4C.5/1/2/104-2020. Los acusados utilizaron dicha arma para cometer robo de vehículo, robo a casa habitación, a establecimiento comercial y a transeúnte.

El 29 de noviembre de 2019 la Fiscalía Zona Centro informó sobre la destrucción de juguetes bélicos y armas de utilería, con la finalidad de fomentar una cultura de no violencia. Ese mismo año, el sistema del Desarrollo Integral de la Familia, llevó a cabo el intercambio de 600 paquetes de útiles escolares por juguetes bélicos entre estudiantes de preescolar y primaria. En 2020 ninguna de las dos cosas ocurrió.

Sin legislación

En materia legal, el Congreso del Estado emitió en 2009 un punto de acuerdo para exhortar al Gobierno federal que legislara en la materia, ya que el comercio de dichos juguetes es materia federal. La iniciativa se quedó en el tintero.

En este contexto, el diputado Omar Bazán indica que es necesario motivar el uso de juguetes tradicionales, trabajar en la cultura de la prevención, retomar campañas de destrucción de juguetes bélicos o bien promover el intercambio.

En circunstancias diferentes a las que se viven actualmente en México, particularmente en Chihuahua, donde se han registrado por lo menos 2 mil 171 homicidios dolosos en lo que va del 2020, ver a niños divirtiéndose con pistolas de juguete en la calle o frente a su casa, no llamaría la atención, sin embargo, los altos índices de violencia criminal que enfrenta la ciudadanía de manera cotidiana, hace que los juguetes bélicos adquieran un significado distinto, advierten los entrevistados.

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