Estado

Juanita, las cicatrices del dolor y del abuso infantil

Quemada por su padre y vendida a un hombre, a los 12 años su vida es una pesadilla

Cortesía

El Diario de Chihuahua

sábado, 29 mayo 2021 | 12:53

Chihuahua.- Juanita despierta en las noches gritando ¡aléjate! Tiene solo 12 años pero en sus pesadillas revive una y otra vez el sufrimiento ocasionado por su propio padre, quien la quemó, golpeó y vendió a un hombre del que, por fortuna, logró escapar.

Mexicana, originaria del estado de Guerrero, esta pequeña bañada en cicatrices, y cuyas manos fueron consumidas por el fuego, es el rostro de miles de niñas que sufren de abuso infantil y que son ignoradas por la justicia, dice Jesús Galeana, presidente de la Fundación Latidos de Amor, en entrevista para El Diario.

Galeana se ha dado a la tarea de dar a conocer la historia de la pequeña, buscando visibilizar este tipo de abuso, y esperando que el caso toque a las autoridades y se ocupen de garantizar para Juanita un futuro lejos de la violencia.

Originaria de la comunidad de Apalani, en el estado de Guerrero, la pequeña es uno de los nueve hijos que viven en un hogar sometidos a la violencia del padre.

Según relató, cuando tenía un año año sufrió terribles quemaduras en casi todo su cuerpo por un incidente provocado por su padre. Ahí perdió las extremidades y su rostro y su piel quedaron marcadas para siempre.

“Su vida ha sido muy trágica”, dice Galeana, cuya fundación entró en contacto con la pequeña cuando, sin saber el abuso que vivía, hizo realidad su sueño de llevarla a conocer el mar, ignorando lo que ello  implicaría para Juanita.

El pasado 16 de mayo, gracias a la fundación Juanita conoció el mar. Fotos proporcionadas a El Diario muestran la alegría dibujada en el rostro de la pequeña.

Pero al volver a casa todo cambió. 

"Juanita fue colgada por su padre en un árbol con una soga y brutalmente golpeada”, contó Galena. Juanita lo expresaría así ante un medio de comunicación: "Se enojó mi papá, le pegó feo a mi mamá y después a mí me pegó feo, me estaba ahí ahorcando

Después la vendió a un hombre, que pretendió abusar de ella, pero la pequeña logró regresar a su comunidad y contar lo sucedido a su madre: “huye, no digas nada, no denuncies”, le aconsejó.

Caminó seis horas, y al llegar a la carretera fue accidentalmente atropellada por un auto. Le prestaron auxilio, la pusieron en resguardo, y la Fundación Latidos de Amor dio nuevamente con ella, denunciando el caso ante el DIF Estatal.

Hoy Juanita permanece al resguardo de esa institución que, por protocolo busca primero integrarla a su núcleo familiar cercano, pese al riesgo que le ha implicado ese entorno.

"Esta historia me ha causado mucho dolor, indignación y tristeza, vivimos en un mundo cada vez más aterrador”, lamenta Jesús Galeana quien insiste en la necesidad de que se ponga un alto al abuso infantil, se aplique la justicia y se genere un entorno en donde Juanita poco a poco vuelva a ser feliz, como todo niño merece serlo.