Ignora Corral honras fúnebres de Matsumoto; estuvo a metros y no le dio la atención

El gobernador estuvo en Nuevo Casas Grandes para dar su segundo informe de gobierno en el mismo momento que se le daba el último adiós al comandante asesinado

El Diario de Nuevo Casas Grandes
miércoles, 06 marzo 2019 | 16:59

Nuevo Casas Grandes— El jefe policiaco asesinado el pasado domingo no tuvo la atención ni el tiempo para ser honrado por el gobernador Javier Corral Jurado, quien de visita ayer en Nuevo Casas Grandes para rendir su Segundo Informe, no se dignó a dedicarle unos minutos.

De los policías de Nuevo Casas Grandes tampoco fue ninguno, se dijo que “no pudieron venir” al funeral “porque estaban cubriendo la visita del gobernador”.

Sin embargo, el mandatario estatal llegó hasta las 4 de la tarde, aterrizando en el aeropuerto que está justo al lado del panteón donde en esos momentos se le daba el último adiós a Matsumoto.

La comitiva que acompañó a Corral Jurado pasó por el cementerio, pero en ningún momento se presentó ante la familia del policía caído y los más de 200 elementos que vinieron desde Ciudad Juárez para despedir al jefe policiaco.

Ya eran las 12:30 del mediodía cuando la primera comitiva salió de la Funeraria Santa Fe, en el libramiento norte Manuel Gómez Morín, entre familiares, amigos y oficiales custodiando la carroza.

Los restos del subdirector operativo de Seguridad Pública de Ciudad Juárez fueron llevados al Gimnasio Municipal “José Luis Arroyos” para rendirle homenaje solemne.

Las fuerzas policiacas llegadas desde Juárez estuvieron encabezadas por su director, el secretario de Seguridad Pública Ricardo Realivázquez Domínguez y por el propio alcalde Armando Cabada.

En el lugar se concentraron amigos y familiares, así como exalumnos ataviados con su dobok (uniforme de combate de artes marciales), personalidades que lo conocieron y autoridades municipales como los elementos del Departamento Municipal de Bomberos y el presidente municipal de Nuevo Casas Grandes, Héctor Mario Galaz Griego.

Otra de las corporaciones presentes fue la Policía Federal encabezada por su inspector Sergio Solís Castillo, así como elementos del 35 Batallón de Infantería.

Al tomar la palabra durante la ceremonia luctuosa, la esposa de Matsumoto –con quien tuvo dos hijos en 20 años de matrimonio– recalcó que Adrián amaba su profesión y que cada vez que un compañero caía, él sufría. Por eso, cuando capturaba a algún delincuente, aseguraba que “por cada malandro que yo meta a la cárcel, probablemente le estoy salvando la vida a tres o hasta 30 de mis compañeros, y estoy salvando a muchos jóvenes de caer en las drogas”.

Cuando tocó el turno del secretario de Seguridad Pública, éste se dirigió al féretro de su compañero diciendo que ahora le tocaba a él pasarle novedades. Tomó una flor de una de las coronas y la colocó en el ataúd: “Tengo que pedirte perdón, porque la jurisdicción no me alcanza hasta acá, ahora sí no tengo mucho qué hacer, ya sabes de qué te hablo”.

En momentos a Realivázquez se le cerraba la garganta por la emoción, pero continuó y lanzó un reclamo a sus asesinos diciendo que “de frente muchas veces no pudieron, así que tuvieron que hacerlo de la manera más cobarde”, despidiéndose con un “perdón mi coman y gracias por tu confianza”.

En la ceremonia hubo pase de lista y se tiraron salvas al aire, además de entregársele a la viuda la bandera que cubrió el féretro. Luego la comitiva se dirigió a la catedral de La Medalla Milagrosa, en donde se llevó a cabo una misa de cuerpo presente.

A las 3:40 de la tarde el cortejo de unas 80 patrullas y más de 200 elementos uniformados, así como amigos y familiares, se dirigió al panteón Recinto de Paz para darle el último adiós al nacido en Nuevo Casas Grandes, de ascendencia japonesa.

Antes de ser sepultado Matsumoto Dórame recibió su última canción de la voz de Rametl Bencomo, “El Águila Real de Nuevo Casas Grandes”, quien acompañada con su guitarra cantó la pieza “Yo te extrañaré”.

En el preciso momento en el que el policía era sepultado aterrizó al lado del panteón el gobernador Corral, quien pasó de largo, sin detenerse.