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Estado

De enero a mayo del 2022

Han incurrido en suicidio 20 menores

Desde el punto de vista de la salud mental, los adolescentes poseen vulnerabilidades particulares por su etapa del desarrollo

Alejandra Sánchez
El Diario

domingo, 04 septiembre 2022 | 12:02

Imagen ilustrativa

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Chihuahua.– De enero a mayo de este año se han registrado 20 suicidios de niños y adolescentes, de acuerdo con registros de la Fiscalía General del Estado (FGE).

En lo que respecta al 2021, se contabilizaron 41, dando un total de 61 en un año y cinco meses.  

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“Hay muchos factores que pueden originar esto, está la precariedad económica, ya que mucha gente está enfocada en buscar el sustento en trabajar y eso hace muy difícil que se tenga acceso a cuestiones básicas”, expresó Paola Robles, psicóloga clínica con especialidad en tanatología. 

La experta señaló que este asunto del suicidio es multifactorial, ya que puede ser causado además por el bullying escolar que puede estar padeciendo el niño, la falta de apoyo de redes seguras, la pandemia, el acceso a la tecnología o bien, las fallas en el acceso a la salud mental. 

“Muchas veces la depresión, la ansiedad, entre otros padecimientos, no están siendo diagnosticados a tiempo, aún falta mucho, aún está muy estigmatizado el tema de salud mental, es fundamental hablar de salud mental abiertamente”, expresó Robles. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es definido como el acto deliberado de quitarse la vida. Su prevalencia y los métodos utilizados varían de acuerdo con los diferentes países. 

Desde el punto de vista de la salud mental, los adolescentes poseen vulnerabilidades particulares por su etapa del desarrollo.

La adolescencia es una categoría construida socialmente utilizada para nombrar el período que va de la niñez a la adultez. Suele caracterizarse a este período como una etapa de pleno desarrollo y grandes cambios. Sin embargo, la adolescencia no es vivida de la misma manera por todas las personas, está determinada por factores sociales, económicos y culturales.

Según un informe de la OMS, “tener ocasionalmente pensamientos suicidas no es anormal. Éstos son parte de un proceso normal de desarrollo en la infancia y adolescencia al tratar de elucidar los problemas existenciales cuando se trata de comprender el sentido de la vida y la muerte”.

El informe también explica que la mayoría de las personas que intentan suicidarse es ambivalente y no busca exclusivamente la muerte. Se supone entonces que el suicida no quiere fallecer, sino que desea dejar de sufrir. Esta premisa se complementa con la idea de que los niños de entre 8 y 11 años no tienen noción de que la muerte es para siempre y muchos adolescentes tampoco. 

Por eso, pueden llegar a pensar que cuando estén muertos, las personas que los hicieron sufrir recapacitarán y dejarán de provocarles dolor cuando resuciten.

Señales de alerta y factores de riesgo 

Según datos del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), existen señales y factores de riesgo que pueden anticipar un intento de suicidio. Entre ellas se encuentran: 

Problemas emocionales: miedos extremos, ansiedad, baja autoestima, culpa o autolesiones como cortes con navajas o inicio en el consumo o abuso de sustancias como alcohol, tabaco u otras drogas ilegales.

Problemas de relación social: disminución en la cantidad de amistades, aislamiento social, incluso de gente cercana, y sentimientos de falta de apoyo familiar o social.

Problemas cognitivos: conductas hiperactivas, de riesgo físico como practicar retos virales para provocarse daños, problemas de atención y concentración, así como descenso en el rendimiento académico.

Trastornos de conducta alimentaria: anorexia (evitan la comida, la restringen o sólo comen cantidades muy pequeñas), bulimia (comportamientos para compensar el exceso de comida, como vómitos forzados, uso de laxantes o diuréticos, ayunos, ejercicio excesivo) o el trastorno por atracón (pierden el control sobre lo que comen).

Antecedentes de familiares o personas cercanas con tentativas o suicidios

Haber sufrido violencias: maltratos físicos, psicológicos o emocionales, omisión de cuidados por parte de las personas cuidadoras, abandono, acoso escolar (bullying), ciberacoso o violencia sexual.

Estar en un proceso de duelo por pérdidas: de un familiar, mascota de compañía, divorcio de los padres, tener sentimientos de rechazo, problemas económicos en la familia o falta de empleo de la jefa o el jefe de familia.

Buscar tener a su alcance armas de fuego o medicamentos.

Realizar búsquedas en Internet o en grupos de redes sociales sobre temáticas relacionadas al suicidio, además de haber realizado intentos de suicidio previos.

El Sipinna, refiere que estas señales o factores de riesgo serán diferentes en cada niña, niño o adolescente y que varían de acuerdo con la edad, el sexo y su contexto.

¿Cuáles son los elementos protectores para prevenir el suicidio infantil y adolescente?

Esta misma instancia –la cual está diseñada para la alineación, transversalización, diseño e implementación de la política pública con perspectiva de derechos humanos de la infancia y adolescencia en los órganos, entidades, mecanismos, instancias, leyes, normas políticas, servicios y presupuestos a nivel nacional, local y municipal para respetar, promover, proteger, restituir y restablecer los derechos de las niñas, niños y adolescentes; y reparar el daño ante la vulneración de los mismos– señala que los elementos protectores para prevenir el suicidio infantil y adolescente son los siguientes:

Dialogar con ellas y ellos, escuchar atentamente y sin reprimir sus emociones y sentimientos. 

Acompañar, dar seguimiento a lo que aprenden en la escuela, las redes sociales e Internet; interésate en sus amistades y personas con quienes hablan, frecuentan y confían.

Permitir que expresen sus emociones, sentimientos; “crecimos en una sociedad en el que nos enseñaron que ‘los hombres no lloran’, que ‘a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas’ o que no se debe demostrar fragilidad para evitar ser vulnerables; no obstante, permitir que niñas, niños y adolescentes se expresen creará un ambiente de confianza y respeto mutuo”.

Empatizar con sus ideas y pensamientos: evitar decirles cómo sentirse o frases como “échale ganas”, “si no estás bien es porque no quieres”, “estás exagerando, ya supéralo”; ayúdales a entender que los problemas se pueden resolver mejor en compañía de las personas que les quieren y utiliza frases como: “¿qué es lo que te preocupa?”, “entiendo lo doloroso que puede ser” o “¿de qué forma puedo ayudarte?”.

Demostrar amor: abrazar a hijas e hijos, demostrarles con amor y con ejemplo que no importa si no han sacado las mejores notas, que sin importar su color de cabello, vestimenta, orientación sexual o música que escuchan pueden ser personas con principios y valores centrados en el respeto a los derechos humanos de las demás personas.

Buscar ayuda profesional; las mamás, papás y familiares son importantes. Existen acontecimientos traumáticos en la vida de niñas, niños y adolescentes que requieren ayuda de personas expertas en salud mental como psicólogos o psiquiatras.

Las estadísticas a detalle 

De los 61 casos, en el 2021, 13 corresponden a Ciudad Juárez, 11 a Chihuahua, seis a Cuauhtémoc al igual que Balleza, cuatro a Guachochi, tres a Urique y tres a Guerrero. 

Delicias, Camargo, Hidalgo del Parral y Bocoyna registran dos hechos cada uno, mientras que Aldama, Riva Palacio, Santa Isabel, Saucillo y Nuevo Casas Grandes cuentan con un solo caso cada uno. 

De estos, tres de ellos se dieron en niñas y niños de cero a 11 años y 58 en adolescentes de 12 a 17 años. 

¿A dónde llamar en caso de necesitar ayuda profesional?

Si se identifican algunas de las señales, o bien se sabe de alguien que esté en peligro, se puede llamar de forma gratuita a la Línea de la Vida del Conadic (800) 911-2000, la cual funciona las 24 horas, los 365 días del año a nivel nacional. 

Al comunicarse, una persona especialista atenderá y al final ofrecerán información sobre centros especializados de tratamiento.

También se puede comunicar o escribir al Chat de Confianza del Consejo Ciudadano, que a través del programa ¡Sí a la Vida! ofrece servicio psicológico gratuito las 24 horas de los 365 días del año a nivel nacional. El número telefónico es: 55-5533-5533. 

A nivel local puede ser mediante la Línea en Crisis, en donde la Secretaría de Salud, a través del Instituto Chihuahuense de Salud Mental, atiende a las personas que atraviesan crisis emocionales como la ansiedad.

La asistencia consiste en reducir el nivel de estrés de la persona usuaria, ofrecerle técnicas básicas para estabilizar las emociones y, de ser necesaria, la canalización para su atención psicológica.

El servicio es gratuito y se encuentra activo las 24 horas durante los 365 días del año en el número 01-800-0127-274, o al 911, donde transferirán al Área de Psicología.

La principal causa de consulta en esta línea de atención es el intento de suicidio, en segundo lugar problemas relacionados con la depresión, seguidas de situaciones de ansiedad generalizada, conflictos de pareja y relaciones familiares. 

20 suicidios de niños y adolescentes se han registrado de enero a mayo de este año

41 contabilizaron en 2021

61 en un año y cinco meses

¿Qué es el suicidio?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el suicidio es definido como el acto deliberado de quitarse la vida. Su prevalencia y los métodos utilizados varían de acuerdo con los diferentes países

Las principales causas

• Pobreza

• Bullying

• Falta de redes de apoyo seguro

• Pandemia 

• Falta de atención a la salud mental

Líneas de apoyo

• Línea de la Vida del Conadic (800) 911-2000

• Chat de Confianza del Consejo Ciudadano 55-5533-5533

• Línea en crisis 01-800-0127-274, o al 911

• Todos los números son gratuitos y están activos las 24 horas del día, los 365 días del año

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