Estado

Fentanilo: la ‘marquita del diablo’

Advierten especialistas que surgirá una nueva problemática social y familiar

Tomada de internet / Advierten que el opioide podría causar graves problemas de salud

César Lozano
El Diario de Chihuahua

jueves, 13 mayo 2021 | 06:50

Chihuahua— Terapeutas, directivos de centros residenciales de atención a las adicciones y consumidores, advirtieron de los nuevos problemas que se podrían presentar a nivel social y familiar en los hogares, ante la circulación del fentanilo, sustancia que llega mezclada con el cristal y la heroína. 

Usuarios de drogas coincidieron en que el fentanilo y el cristal lo mezclan con otros químicos y viene con una ‘marquita del diablo’ las bolsas en las que se los ofrecen.

“Hoy en día se están acabando los ‘tecatos’, como se les decía en aquel entonces a los consumidores de heroína. Hoy están consumiendo otros tipos de drogas de laboratorio que están saliendo a las calles y son demasiado perjudiciales, podemos hablar del fentanilo, que nos mencionan los muchachos que viene ya 'quimiqueado' en el cristal y la heroína”, comentó preocupado Luis Esparza, director del centro residencial de atención a las adicciones, Raibu, ubicado en la colonia San Rafael.

Esparza, exconsumidor de sustancias adictivas, comentó que hasta el momento cuentan con una metodología y criterios para tratar a los consumidores de sustancias conocidas, por lo cual deberán de estar atentos a los cambios que sobre la marcha tengan que implementar ante los efectos y consecuencias de la nueva sustancia.

“Ahora el consumidor de metanfetamina ya no llega agresivo. Sí llega con alucinaciones visuales y auditivas, pero ya duerme y puede comer, lo que antes no pasaba; llegaban intoxicados y eran muy violentos, hiperactivos por la alta cantidad de estimulantes, pero ahora en las entrevistas a los usuarios mencionan que le están metiendo fentanilo al cristal, y es por eso que llegan comiendo y menos violentos”, secunda Edu Cruz, consejero del centro.

El equipo que atiende a los internos es multidisciplinario, compuesto por psicólogos, consejeros experimentados y en constante capacitación, además de neurocirujanos; sin embargo, todos los esfuerzos se debilitan porque falta el último eslabón, los tratamientos postrehabilitación. 

Nuevos modelos de tratamiento y seguimiento 

Para Judith Ruiz, psicóloga de la institución, urgen políticas públicas que prioricen la apertura de clínicas para la administración de metadona, sustancia por medio de la cual se dosifica la desintoxicación a los consumidores de opioides, sobre todo por la aparición del fentanilo en las calles. 

“Los usuarios de opioides al ser egresados de un centro tendrían que tener tratamientos sustitutos como la metadona, pero en Chihuahua no tenemos ese tipo de clínicas de metadona para seguimiento, se supone que para usuarios de opioides deben existir porque ya entrando de lleno el fentanilo y siendo más adictivo que la heroína y la morfina, se supone que se debe tener ese apoyo”, agregó. 

Resaltó que la nueva droga es 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más potente que la morfina, mientras las clínicas en México ni siquiera cuentan con los medicamentos para evitar la sobredosis de heroína, y por lo tanto, mucho menos para evitar la sobredosis de fentanilo, sólo se les inyectan soluciones salinas para aminorar el impacto de la intoxicación. 

La psicóloga precisó que con el fentanilo la adicción se potencia, aumentan los niveles de ansiedad y las consecuencias psiquiátricas se agudizan, sin embargo, el estigma social sigue siendo uno de los principales factores que impiden una rehabilitación integral de las personas enfermas de adicción, quienes deben superar efectos del síndrome de abstinencia como vómito, dolor de huesos y fuertes diarreas.

Tampoco se cuenta con la cobertura necesaria para las personas que padecerán por toda su vida los efectos psiquiátricos de las sustancias, que muchas veces no quedarán en condiciones para valerse por sí mismos. Los tratamientos más baratos en instituciones de tratamiento de problemas mentales cuestan entre 5 mil a 10 mil pesos, costos que resultan inaccesibles para la mayoría de las familias que sufren la adicción de alguno o algunos de sus miembros.

La marquita del diablo

Antonio comenzó el consumo de marihuana a los 14 años en las canchas de su colonia por sentir pertenencia a su grupo de amigos, luego pasó al clonazepam, y luego a inhalantes hasta que empezó a consumir cocaína, piedra, heroína y cristal, pero hace tiempo notó un cambio en los efectos que le provocaba el ‘criko’ y todo empeoró.

“Yo supe que lo estaban quimiqueando con lo nuevo que anda porque al probar esa sustancia por la vía intravenosa, ya me daba sueño, ya podía dormir a mis horas, es un sedante al que el echan, ese ya tiene rato aquí en Chihuahua porque el cristal ya no lo elaboran en laboratorio, ahora lo hacen en casa y viene con una marquita del diablo, sí se empezó a distinguir en la calle, con una marquita del diablo en las bolsas”.  

El daño en Antonio llevaba mucho avance, era notable en su conducta y la paranoia modificaba su conducta a tal grado que escuchaba voces, veía sombras y pensaba que todo el mundo conspiraba en contra de su existencia.

“La heroína la comencé a mezclar con cristal, hasta que el cristal provocó que dejara la heroína y ya era puro cristal. No me daba sueño, no comía, no dormía y comenzaba a ver sombras atrás de mí, delante de mí, en los árboles; sentía que me perseguían, escuchaba voces, pensaba que la gente traía cámaras y radios para espiarme; pensaba que me querían envenenar, yo le metía cadenitas a la comida a ver si no le echaban veneno”, narra con el orgullo de quien supera fuertes retos.

Contó que de repente fue presa de intensas crisis de ansiedad, mientras veía que se descarapelaba su piel, se adelgazaban sus uñas, la caída de su pelo, además de experimentar el incremento de alucinaciones y alcances  que lo llevaron al borde del suicidio y a los peligrosos ataques a su familia.

“Fue ahora sí que un paseo por el infierno. A las personas yo les veía como se les transformaba el rostro en demonios, como que no tenían ojos, es un alucín muy feo en el que yo me metí, mi familia ya no se acercaba a mí, comencé a atentar contra la vida de mi familia; mi cuarto yo lo convertí en una tapia, en un picadero y mi familia se tuvo que salir de la casa.

“Pensé que me estaban haciendo brujería, quebraba los espejos porque pensaba que me querían atrapar, quemé mi cama porque pensaba que le metían microfonitos”.

Ahora, Antonio tiene la misión de rescatar amigos del barrio cuando logre su completa recuperación, sin embargo, el desconocimiento del enemigo al cual se enfrenta, el fentanilo, limita su capacidad, la de los directivos de los centros y de las mismas autoridades que nunca pudieron intervenir con efectividad contra la heroína.

Todos ellos tienen un enemigo mayor, un verdadero reto, una amenaza llamada fentanilo de cuyos impactos se visualizan panoramas inéditos, severos problemas de salud pública de efectos en el corto plazo. 

clozano@diarioch.com.mx